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GIRLS, la antítesis de Sex and the City

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GIRLS, la antítesis de Sex and the City Foto: Cortesía HBO Latinoamérica

Atrevida, mordaz y, en algunas ocasiones, hasta vulgar. Así es Girls, la serie que se convirtió en un fenómeno televisivo y que logró hacer un retrato fiel de la generación Y.

Más que un personaje de ficción, Carrie Bradshaw es uno de esos mitos femeninos que nunca pasan de moda. Debo confesar que, cuando me hablaron de Girls, me la vendieron como “la nueva Sex and the City”, y siempre tuve en mente al legendario personaje que interpretó Sarah Jessica Parker a mediados de los 90 y que puso de moda los zapatos Manolo Blahnik.
Pero esta vez tenía en frente, en el televisor, a Hannah, una simpática gordita tatuada, la protagonista, que además se enfrentaba al hecho puntual de que sus papás no la mantendrían más económicamente.

Así se inicia una de las maravillas televisivas más notables de la temporada, que dejó claro desde su primer episodio sus contradicciones con Sex and the City, pues aquí vemos a cuatro chicas veinteañeras tratando de sobrevivir, en Nueva York, al hecho de no tener trabajo y a los aprietos que acarrea ser independiente.

Lena Dunham es la mente maestra detrás de Girls. Con tan solo 26 años, ella logró que el director y comediante Judd Apatow se ofreciera gustosamente a coproducir su show y le diera el espaldarazo necesario para triunfar en Hollywood. Pero, ¿qué fue lo que le atrajo a Apatow, y a la industria en general, de Girls? Tal vez lo mismo que a mí y a los millones de televidentes que siguen la serie todos los domingos: Dunham se atrevió a mostrar lo que Gossip Girl y The O.C. no hicieron. Girls es la mejor representación que se ha hecho en la televisión de una generación frustrada por la apariencia física, preocupada por calar en cualquier círculo social y fiel creyente en que el amor ya no lo es todo.

Esa realidad, mostrada sin censura y con honestidad, fue lo que le permitió a esta joven escritora llevarse a casa un Globo de Oro por su serie, ser nombrada como una de las it girl del 2012 por la revista Vogue, además de darse el lujo de tener 856 mil seguidores en su cuenta de Twitter.

La gorda, la linda, la bohemia y la virgen

Girls es la historia de cuatro chicas de clase media recién graduadas de la universidad que viven en Brooklyn, el área más hipster de Nueva York. Lo interesante de este cuarteto es que no se la pasan agarradas del brazo bebiendo cosmopolitan, como lo hacían Carrie Bradshaw y sus amigas o, en un ejemplo más contemporáneo, alborotadas en eventos sociales del Upper East Side, como Serena Van der Woodsen y Blair Waldorf en Gossip Girl.

En esta contagiosa serie vemos a cada una de estas jóvenes mujeres envueltas en situaciones tan cotidianas que superan la ficción y que a cualquiera de nosotros le podrían ocurrir. Sufrir por haber encontrado las fotos del ex con una nueva pareja en Facebook, lidiar con la difícil tarea de obtener un trabajo bien remunerado, preocuparse por una ETS o enterarse de que su primer novio es gay, son algunos de los escenarios que Girls dibuja a la perfección, tal y como sucederían en la vida real.

En Sex and the City todo fue lujo, moda y, claro, sexo. En Girls, Hannah (Lena Dunham), la protagonista, muestra algunos retazos de Carrie. También es escritora, tiene un tormentoso romance y de vez en cuando luce prendas suntuosas, que bien podrían ser de H&M o Urban Outfitters. Pero, más allá de eso, Hannah recrea al prototipo de la mujer joven actual, que vino de un pueblo pequeño a la gran ciudad en busca de independencia, que habla sin pudor de sus parejas sexuales y que no teme mostrar su cuerpo regordete sin importarle el qué dirán. Es intrépida sexualmente, ingenua en el amor y experta en las redes sociales.

A Hannah la acompañan Marnie Michaels (Allison Williams), que interpreta a la eterna novia dulce y conservadora y que es, además, la niña bonita desempleada que sigue enamorada de su pareja anterior. La tercera integrante es Jessa Johansson (Jemima Kirke), la más rebelde. A sus 23 años ha vivido más que una mujer de 30 y disfruta de los tríos sexuales. Shoshanna Shapiro (Zosia Mamet), completa el grupo como una chica infantil, virginal y delicada.

El éxito de la serie se debe principalmente a que ha sido concebida para ser entendida por cualquier persona. No se necesita ser hombre o mujer, joven o adulto, gay o heterosexual, o vivir en Nueva York para descubrir que este tema es universal y que bien podría ocurrir en París o en Barranquilla. Si a usted le ha sido difícil comprender a la generación Y, es probable que un solo capítulo de Girls lo escandalice; pero al final, si se habitúa a ver a sus personajes, los entenderá.

Al fin y al cabo, todos alguna vez nos hemos sentido desubicados y hemos enfrentado dificultades en busca de lo que queremos ser, y ciertamente ese es el punto que Lena Dunham quiso captar con mayor fuerza en su ópera prima televisiva. Por eso, las inútiles comparaciones con la serie femenina más importante de la década pasada se detienen allí. Porque creo que nunca tuvimos la oportunidad de ver a Carrie Bradshaw tuitear, trabajar de mesera y rebuscársela para pagar la renta.

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