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Los amores de Angie Cepeda

Camándula

Los amores de Angie Cepeda Los amores de Angie Cepeda

La actriz Angie Cepeda encarna a la controvertida periodista y amante de Pablo Escobar en la serie que ha revivido la década de terror que enlutó a Colombia durante la época del patrón del mal.

“Estaba en Madrid cuando me propusieron el papel, y me vine dichosa porque siempre había querido trabajar con el director Carlos Moreno. Con el actor Andrés Parra nos conectamos muy bien; Laura Mora, la otra directora, es fantástica, y el ambiente delicioso.

“Lo más interesante de mi personaje es tratar de entender por qué una mujer tan inteligente y tan culta se interesa en un tipo tan malo y no lo deja. Uno se tiene que enamorar de su personaje y defenderlo a capa y espada, ver cuál es la cabeza y el corazón de esa persona, sin juzgarla, encontrar el lado humano y entenderlo. El reto como actor es tratar de entrar en la piel de personajes diferentes”.

Por dentro y por fuera
Hiperactiva, sensible, inquieta y muy libre, Angie Cepeda es Leo y Tigre en el horóscopo chino. Impaciente, directa y explosiva, dice lo que piensa y le cuesta trabajo meditar porque su cabeza no para, entonces, hace yoga o va a lugares donde cantan bhajans y repiten mantras.

Soñadora y aventurera, entusiasta y amante de los cambios, se adapta rápido a las circunstancias, pero le teme al compromiso, no le gusta crear polémica ni estar muy expuesta. Detesta la mediocridad, la mentira, la calumnia y el abuso de autoridad.

Cree en Dios como una energía, en los ángeles, en el amor propio, en valorarse y aplaudirse para lograr lo que quiere. Devota del gurú Sai Baba, siempre viaja con un Ganesha de cobre como amuleto contra los obstáculos, y con el librito Let’s Thank God, donde guarda los decretos de protección de Paramahansa Yogananda.

Ama el día, levantarse temprano, amanecer con el antifaz sobre los ojos hinchados de tanto dormir, bailar y trasnochar, solo por algo que realmente valga la pena. No soporta el rock pesado ni la música estridente.

Sin ser esclava de la moda, le gusta la ropa, el negro, los jeans y los tacones altos. Le cuesta trabajo la tecnología y tiene una cuenta de Twitter que tuvo que abrir para sus fanáticos.

Superama de casa, le encantan las flores, cocinar, consentir a su pareja y la sensación de hogar y convivencia, pero ahora no está enamorada y la vida le ha enseñado que trabajando duro, con paciencia y sin ansiedad, las cosas llegan cuando tienen que llegar.

Su hombre ideal es un cómplice que la lea, la entienda, la acepte como es, y que ella pueda hacer lo mismo.

La infancia
Yo nací en Magangué pero me crié en Cartagena y crecí en Barranquilla. De niña, adoraba una muñeca que se llamaba La Arrulladora, era fanática de las barbies y me encantaba montar en bicicleta, ir a la playa, disfrazarme para jugar a los reinados y hacer bailes para la familia con mis hermanas mayores, Lorna e Ivette.

“En la casa de mi abuela Ana, en Cartagena, había un patio muy grande con muchos árboles, donde me encantaba correr y jugar con mis primos. Tenía 4 años cuando mis papás se separaron, pero fui una niña feliz. De su separación aprendí el desapego y que esas cosas pasan todo el tiempo a lo largo de la vida.

“Nos crió mi mamá y yo crecí entre tías y primas. He visto siempre a las mujeres fuertes salir adelante, mi mamá era abogada, mis hermanas siempre echando para adelante, sin perder su esencia de mujeres ni su vulnerabilidad. Por eso, soy autosuficiente e independiente y no veo problema en estar sola, no solitaria.

“De chiquita iba a cine y llegaba y me encerraba en mi cuarto, me disfrazaba, ponía una foto de un personaje en la pared, y actuaba como en las películas, me besaba con el de la foto y me inventaba las escenas.

“En el colegio me iba bien en geografía, filosofía, inglés y física. Nunca perdí un año ni habilité”.

El destino
“Mi hermana Lorna era modelo del fotógrafo Emilio Yidi, que vivía en Estados Unidos, diseñaba ropa y tomaba fotos. Un día la acompañé y él quiso que modelara. Juntas hicimos un comercial para Sprite y luego me escogieron para el de Cerveza Águila. Como me fue tan bien, Vicki Weinstein me hizo unas fotos para la portada de Cromos, pero yo estaba todavía en el colegio y lo tomaba como un juego.

“En 1991 me vine a vivir a Bogotá con la tía Mayito y entré a estudiar Mercadeo y Publicidad en el Politécnico Grancolombiano, pero en segundo semestre me retiré para dedicarme a actuar en La maldición del paraíso, novela dirigida por Víctor Mallarino, quien me dijo: ‘Si quieres ser actriz, tienes que estudiar, prepararte y tomarlo muy en serio’. Así, dejé la universidad y empecé a trabajar en el mundo de las novelas.

“En 1994 salí en uno de esos calendarios de Mauricio Mendoza, en vestido de baño, y como estaba adquiriendo una imagen sexi y sólo tenía 20 años, me pusieron a hacer el programa juvenil de música Persiana americana.?“En 1996 estuve en Cuba grabando Ilona llega con la lluvia, dirigida por Sergio Cabrera, y me encantó el cine”.

Amor y trabajo

“Después la vida me cambió, en 1997 hice Las Juanas y conocí al cantante argentino Diego Torres. Me enamoré y me fui a viajar con él. Fue un amor increíble que duró ocho años, y siento una profunda admiración y cariño por él.

“En 1998 me llamaron de Perú para trabajar en la novela Luz María. Conocí gente increíble y ahorré para poder irme después a estudiar en Estados Unidos.

“En 1999 me llamó el director peruano Pacho Lombardi para actuar en Pantaleón y las visitadoras, basada en el libro de Vargas Llosa. No lo podía creer. Esa película me abrió muchísimas puertas porque viajó por el mundo entero y a la gente le gustó. En el Festival de Berlín, al terminar la función, la gente duró diez minutos aplaudiendo.

“Me sentí incómoda porque todo el mundo hablaba de los desnudos, que para mí eran un vestuario del personaje, y si me tocaba hacerlos, los hacía sin malicia; pero como la gente lo veía de otra manera, me escondí un poco, no quería ir a festivales, ni participar mucho, de tonta, de joven, pero fue una experiencia maravillosa.

“En el 2001 actué en la película Samy y yo. Después estuve rodando en España y en Italia. Viví cuatro años en Los Ángeles, donde estudié con el famoso profesor Eric Morris, con quien tomo clases cada vez que voy. Viajé mucho y de las dos películas independientes que hice me encanta Love for Rent.

“Volví un año a Colombia porque mi mamá estaba muy enferma, y fue muy duro cuando ella murió, en el 2004, porque era la persona más importante en mi vida. Sentí un gran vacío y estuve tres semanas en un Ashram, en la India, donde aprendí muchas cosas que me quebraron y me volvieron a hacer.

“En el 2007 hice El amor en los tiempos del cólera, rodé en Brasil, y hace cuatro años vivo en Madrid con Franky, mi adorado perro labrador negro.

“En España ya formo parte de una industria cinematográfica y eso es una bendición, pero, como siempre me he movido de un lado para otro, ya estaba pensando: ‘¿y ahora qué?, ¿para dónde me voy?’, y me salió la serie Escobar, el patrón del mal.

“Ahora, el 25 de julio, empiezo a rodar en Texas, Estados Unidos, una historia muy bella, con un actor por el cual siento una infinita admiración. Este año 2012 ha sido increíble para mí”.

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