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Murió la primera “chica Cosmo”

Camándula

Murió la primera “chica Cosmo” Fotos: AFP

Las ideas de avanzada de Helen Gurley Brown protagonizaron un cambio social en el siglo XX. Su vida parece haber inspirado el personaje de Carrie, que Sarah Jessica Parker encarna en Sex and the City.

La reciente muerte de Helen Gurley Brown ha vuelto a poner sobre la mesa el debate entre las feministas. Unas aseguran que era una mujer brillante, inteligente y atrevida, que animó a las mujeres a dejar de ser simplemente amas de casa para prepararse y lanzarse a trabajar, que luchó por la igualdad de derechos entre ambos sexos y aceleró el proceso de la liberación femenina con sus atrevidos consejos sexuales y útiles herramientas para construir un futuro con independencia financiera.

Otras la tildan de egoísta y tan superficial como su revista, llena de tips sexuales que instigan a la infidelidad, mientras que ella le fue siempre fiel a su marido, defendió la maternidad dentro de la soltería —aunque ella se casó a los 37 años— y nunca quiso tener hijos, y pregonó la belleza, la frescura y la seguridad en sí mismas, a pesar de que era una mujer plástica e insegura, envuelta en ropa seductora, que se operó la nariz, el busto y los párpados, y se mandó a estirar la piel e inyectar colágeno para disimular las arrugas. 

Otras tantas se preguntan si en los últimos cincuenta años las mujeres se han salvado de la vida doméstica, de tener hijos y de la esclavitud sexual, o se han convertido en huecas esclavas ?de la belleza y de la moda, que dejaron de luchar por conquistar su propio espacio y ser independientes, para entrar a competir en el mundo masculino, sin darse cuenta de que ahora no solamente tienen que ser amas de casa, mamás, esposas y amantes, sino responder por un trabajo, ganar un salario y hacerlo todo por conservar un hombre a su lado.

Bien sea que unas u otras tengan la razón, Helen Gurley Brown pasó a la historia como un ícono que revolucionó el comportamiento femenino y transformó el mundo de las revistas. También será recordada por su generosidad al donar treinta millones de dólares a la escuela de periodismo de la Universidad de Columbia y a la escuela de ingeniería de la Universidad de Stanford, para fundar un instituto de innovación sobre medios en su memoria. 

Inteligencia emocional
Helen Marie nació el 18 de febrero de 1922 en Green Forest, Arkansas, hija de Cleo Brown y de Ira Marvin Gurley, un profesor de colegio que murió en un accidente de ascensor cuando ella tenía 10 años. Creció en Los Ángeles, convencida de que no era bonita, en la adolescencia sufrió de un acné que le costaba trabajo ocultar y se rebeló contra el papel de esposa y ama de casa que la sociedad les tenía programado a las mujeres de su época.

A los 19 años tomó un curso de secretariado y trabajó corto tiempo como “dama de compañía”, como relata en sus memorias I´m Wild Again, en las que cuenta que contestó el aviso de un periódico que buscaba mujeres jóvenes para que sirvieran de acompañantes por una noche, porque tenía que mantener a su madre y a su hermana Mary, quien estaba enferma de polio y posteriormente pasó su vida paralizada de la cintura para abajo, hasta que murió alcoholizada.

En su primera salida, el hombre llevó a Helen a uno de esos sitios típicos de parejas en busca de romance y cuando ella se dio cuenta de sus verdaderas intenciones, huyó rápidamente con sus cinco dólares y su “virtud intacta”. Posteriormente, tuvo 17 trabajos como secretaria y descubrió que la mayoría de los jefes siempre estaban listos para recibir sexo a cambio de dinero, un apartamento o una piel, aprovechando la necesidad de sus empleadas para mantener a sus familias. 

Dulce, cálida, inteligente, ambiciosa, luchadora y muy femenina, Helen se convirtió en redactora de una agencia de publicidad, donde conoció a su futuro esposo, David Brown Baren, productor de cine neoyorquino que financió películas como Tiburón, Cocoon y El golpe, quien le sugirió el título del primero de los siete libros que ella escribió, Sex and the Single Girl, publicado en 1962. Aunque actualmente parece anticuado hablar de sexo prematrimonial, en su momento causó tal sensación que se convirtió en un boom editorial que vendió dos millones de ejemplares en tres semanas, fue publicado en 35 países e inspiró una película protagonizada por Lauren Bacall, Tony Curtis, Natalie Wood y Henry Fonda.

Mujeres de Cosmopolitan
En 1965 Helen entró a trabajar como editora en jefe de Cosmopolitan, una revista familiar lanzada en 1888 con una sección dirigida a la mujer y artículos de moda, cocina, decoración y cuidado de los hijos, que nunca había tenido tantos lectores como desde que cayó en sus manos. Helen inició una nueva era con minisecciones de consejos sexuales, informalidad en las relaciones de pareja y escandalosas carátulas con fotos de jovencitas en biquini, que convirtieron a la revista en un éxito editorial sin precedentes.

El impacto inicial que había cautivado a las mujeres con la esperanza de conseguir desde hombres, dinero, fama y prestigio hasta autoridad, dignidad y clímax con sexo casual, disparó un estruendoso escándalo cuando en 1972 el desconocido actor Burt Reynolds apareció semidesnudo en las páginas centrales, y se convirtió en una celebridad que no paraba de firmar autógrafos. Sin embargo, la exitosa carrera de Helen tuvo momentos oscuros, como en 1988, cuando fue muy criticada por decir que las mujeres heterosexuales no corrían el riesgo de contraer sida al hacer sexo sin protección, o en 1990, cuando subestimó el acoso sexual de algunos políticos diciendo que eso debía recibirse como un piropo.

Convertida en una leyenda del periodismo que amasó una jugosa fortuna, al morir a los 90 años el 13 de agosto del 2012, Helen dejó como legado la transformación de millones de mujeres durante los 32 años que dirigió el contenido editorial de Cosmopolitan, revista que hoy en día se publica en 32 idiomas, en más de cien países.

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