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La píldora del deseo: Viagra para mujeres

Lila Ochoa

La píldora  del deseo: Viagra para mujeres Fo­to­: ©Paloma Villamil.

Los científicos se encuentran evaluando una nueva pastilla para estimular el deseo sexual en las mujeres, un "viagra" femenino. ¿Cuáles son sus implicaciones?

Estamos viviendo una época en la que se ha inventado una píldora para todo. Si uno está triste o deprimido, ansioso o es bipolar, para cada cosa hay un remedio que promete devolvernos el equilibrio y la felicidad.

Me pregunto hasta qué punto nos estamos volviendo adictos a la química para resolver los problemas de la vida diaria, bien sea porque la producción de fármacos es también un negocio o por demostrar que los humanos podemos resolverlo todo.

El caso es que el científico Adriaan Tuiten, reconocido investigador de la regulación hormonal del comportamiento, ha dedicado muchos años de su vida a inventar una píldora que estimule el deseo en las mujeres. Se llama Lybrido y está en la etapa de ensayo clínico, esperando la aprobación de la Food and Drugs Administration, FDA. Desde que salió al mercado el Viagra, en 1998, que por cierto resultó convertirse en una mina de oro, las compañías farmacéuticas se han dedicado a buscar sin mucho éxito la versión femenina de esta “panacea”.

Como quiera que para los hombres la disfunción sexual es un tema de mecánica, los científicos no tardaron en encontrar la fórmula que la subsanara rápidamente. Pero otros científicos revelaron que para las mujeres esta disfunción es un problema de emociones, y resulta increíble que hubieran tardado tanto en entenderlo. Debo decir aquí que, al menos para mi generación, el amor y el sexo van de la mano. Por eso el sexo explícito en cine o en la televisión nos repele en lugar de excitarnos, pero por lo visto eso está cambiando a pasos agigantados.

Es claro que las nuevas generaciones reaccionan distinto, no sé si porque se están liberando de las teorías con las que antes se educaron muchos, como aquella que sostenía que una mujer a la que le gusta el sexo es mala, que hablar de sexo es tabú y disfrutarlo es de “zorras”, o porque realmente han evolucionado y son distintas.

La revista del periódico The New York Times le dedica la portada al tema del viagra femenino y, desde entonces, no se habla de otra cosa en los círculos femeninos. El artículo plantea la teoría de que las mujeres se aburren más rápido en una relación monógama y que por eso es urgente encontrarle una solución al problema. El lío reside en desarrollar una fórmula que, por un lado haga reaccionar al cuerpo y, por el otro, al cerebro. La dopamina y la serotonina son las claves de todo. Solo falta un pequeño detalle: encontrar cuál es la cantidad exacta necesaria de cada una y cómo se relacionan las dos. A mí todo esto me remite a los alquimistas que en la Edad Media trataban de encontrar la fórmula para transformar los metales en oro.

El dilema en el que se encuentran los científicos es el miedo a desarrollar una droga demasiado poderosa que de pronto enloquezca a las mujeres y las vuelva ninfómanas, porque ellos siguen manteniendo un sesgo alrededor de ellas y el sexo. Ya en los años 60 la píldora produjo una revolución y las mujeres se volvieron dueñas de su reproducción. Dejaron de ser mamás para convertirse en mujeres con derechos sobre su cuerpo y esto las empoderó económicamente. ¿Qué pasará si ahora ellas pueden controlar sus deseos sexuales? Seguramente muchas cosas se tendrían que renegociar y recomponer.

Puede que las jóvenes de hoy hayan cambiado, aunque no estoy tan segura de eso, pues sigo convencida de que todas necesitamos ternura y amor. Pienso que las emociones y el instinto dominan en nuestro cerebro, y no la racionalidad. Y, después de todo, prefiero seguir creyendo que el amor aún siendo el mejor afrodisíaco.

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