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Un manual para los seductores

Arnoldo Mutis

Un manual para los seductores Martin Rieznik y Mike Tabaschek fundaron la academia LevantArt y son los autores del libro El juego de la seducción, actual best seller en ventas online en Argentina. Cortesía Martin Rieznik y Mike Tabaschek.

Dos expertos en el arte de la conquista amorosa llegan para enseñarles a los ejecutivos colombianos cómo convertirse en donjuanes. Mujeres, tomen nota.

“Los hombres somos indigentes sexualmente, nunca tenemos todo el sexo que quisiéramos”, afirma Mike Tabaschek, un joven experto argentino en relaciones interpersonales, cuyos estudios sobre cómo se produce el amor lo han llevado a concluir que los piropos no les sirven a los hombres para conquistar y que las mujeres lanzadas, agresivas, son lo menos atractivo para ellos.

Mike cambió las artes electrónicas visuales por la investigación de las dinámicas sociales aplicadas al cortejo y en 2008 fundó en Buenos Aires, junto al cineasta y coach Martin Rieznik, la escuela de seducción LevantArt, cuyas técnicas y estrategias llegarán a Colombia en octubre próximo. Estas academias están en furor en todo el mundo, gracias a métodos exitosos como AtraXion, el utilizado en la bonaerense, que ha resultado efectivo para millones de hombres, en especial altos ejecutivos. Como abrebocas del seminario que dictarán en Colombia, Mike Tabaschek habló con FUCSIA de su peculiar trabajo.

FUCSIA. Hace un tiempo eran impensables las academias de seducción, pero hoy están en boga…
Mike Tabaschek. La seducción se estudia hace 25 años en todo el mundo, inicialmente en Estados Unidos y luego pasó a Europa. Cuando este conocimiento empezó a ser cada vez más científico y se entendió que un hombre tenía la posibilidad de aprender a seducir a una mujer, comenzaron las academias de seducción y su gran auge actual.

¿En qué se basa ese conocimiento científico?
Fueron científicas mujeres las que primero se plantearon investigar a fondo cómo se reproduce el ser humano. A partir de ahí, arrancaron las investigaciones de campo, que en el caso de seducción son muy simples: un hombre se acerca a una mujer, el hombre dice esto, la mujer responde así. De ello surgieron grandes libros sobre lenguaje corporal, sobre ciencias de la conducta, etc.

¿Qué pasó luego?

En los últimos diez años se ha agregado el aporte de la neurociencia, que mezcla biología con ciencias del comportamiento, y recientemente se ha iniciado el estudio sobre cómo se desarrolla el amor, no únicamente el acto biológico de sentir atracción y conquistar.

¿Cómo ha afectado la revolución del rol de las mujeres a la seducción?
Somos géneros muy diferentes y se ha confundido el que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres con el hecho de que tengamos que ser iguales. Eso no es así. Y una de las cosas que han cambiado automáticamente el panorama para los hombres es que ellas, que son siempre las que eligen con quién estar o con quién no, a partir de toda esta apertura sociocultural, socioeconómica, han alcanzado un papel mucho más preponderante a la hora de escoger.

¿Cuál es la conducta de los hombres al respecto?
Se puede explicar con una analogía: la mujer siempre se comporta como el óvulo, que es uno, y los hombres, como los espermatozoides, muchos yendo hacia la más deseada, pero solo uno puede pasar. En ese horizonte, ella prefiere al más apto para conquistarla, y por eso el género masculino ha tenido que ponerse las pilas para entender las reglas del juego, no le queda otra alternativa que aprender. Porque la seducción es un juego social que requiere habilidades específicas y un hombre que no las sabe utilizar termina no eligiendo a su pareja o estando con la persona que le cae del cielo.

¿Cuáles son esas habilidades que debería tener un hombre?
Si se hiciera una encuesta entre las mujeres sobre las dos principales cualidades que les son más atractivas en los hombres dirían que personalidad y sentido del humor. Pero si uno sale a la calle y hace una entrevista a hombres sobre el lugar en que ubicaría al sentido del humor en una mujer, no lo pondrían ni en los diez primeros puestos.

¿Por qué es tan importante el humor para ellas?
Porque significa actitud social, no ser un payaso, pues los payasos no les gustan. Es una característica que podría parecer vana pero, generalmente, un hombre que lleva la vida con una sonrisa (del que acaba de tener sexo, por ejemplo) tiene más facilidad para soportar los duros golpes de la vida, sacar adelante una relación estable, enfrentar las dificultades de tener hijos, cuidar un techo o darle a una mujer lo que necesita emocionalmente. La mujer no espera que él esté en el rango más alto de nada, sino que sea un líder de sí mismo en lo que hace de su vida.

Pero, ¿eso se aprende en una academia de seducción?
Hay un tercer punto muy importante y es cómo lograr que ellas capten la actitud social, el sentido del humor y la personalidad de los hombres. Al respecto, hay una cantidad de técnicas y estrategias que les enseñamos para aproximarse a ellas, mostrarles sus valores, lograr besarlas y que les den su número de teléfono para luego llevárselas a sus casas.

¿Cómo se imparten esas técnicas?
Durante clases teóricas se aprende todo lo que uno tiene que saber y luego se sale de noche a ponerlo en práctica. Para que aprendan cómo originar una charla, por ejemplo, les enseñamos técnicas para comunicarse y mejorar el discurso. También refinamos sus maneras para que generen complicidades con las mujeres, juegos que les permitan obtener una sonrisa de ellas.

¿Qué errores cometen los hombres al enamorar?
No sirve para nada ir por la calle reparando en las mujeres, una tras otra. Eso, para ellas, muestra al hombre como un cobarde. Si un hombre sabe cómo acercarse a una mujer, ve a la que quiere e inicia la interacción con ella.

¿Los piropos funcionan?
Si realmente sirvieran, los trabajadores de la construcción serían los mayores sex symbols de la sociedad. Las mujeres solo aceptan cumplidos de hombres por los cuales ya están interesadas.
Usted ha comprobado la eficacia de su método. ¿Cómo hace para llegarle a una mujer que le gusta?
Me acerco y comienzo a hablar con el grupo, porque las mujeres nunca están solas. No significa que me vaya a hacer amigo del grupo, sino que luego de una conversación con todos ya puedo empezar a hablar con la mujer que me interesa. Eso es fundamental porque abordamos siempre de inmediato a la que queremos seducir, pero es la misma a la que se le acercan otros treinta hombres por día. Ella, de una vez, nos repele, porque hay una falta de actitud social en lo que estamos haciendo.

¿A la mujer le importa la apariencia física del hombre?
Para nada. Le importa un hombre que se cuida, lo que implica que es responsable con su salud. Si yo tengo el pelo desaliñado, no me preocupa cómo me visto y mi manera de mostrarme es horrorosa, lo que demuestra es que soy un desastre a la hora de querer consumar mis pasiones. El error de los hombres es que como nos sentimos atraídos por la belleza física de la mujer, pensamos que ellas también se sienten atraídas por la belleza física del hombre, y eso es mentira.

¿Cómo resolver el dilema del sexo en la primera cita?
Eso es un tabú. Todos los hombres quieren tener sexo con una mujer en la primera cita. Es más, todos los hombres quisieran tener sexo con una mujer antes de la primera cita. Mejor aún, todos los hombres que buscan salir con una mujer es porque quieren tener sexo con ella. A diferencia de la mujer, que quizá dice: “vamos a ver qué onda esta cita. Si este tipo resulta un tarado no me interesa llegar a la cama ni tener ningún tipo de relación con él”. Más allá del tabú, un hombre que sabe tratar bien a una mujer y que sabe guiarla para que ella no se sienta como una cualquiera, logra tener sexo en la primera cita.

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