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El efecto Gosling Fotos: AFP.

Es el actor del momento: tan solo este año ha protagonizado cuatro cintas y se estrena como director. Además hubo ataques de pánico colectivos entre sus seguidores cuando anunció que se daría un merecido descanso.

“¿Extrañándolo desde ya? Llama a la Goslínea 07857238825 para escuchar un mensaje tranquilizador”. La compañía británica Blinkbox vio en el retiro temporal de Ryan Gosling una oportunidad para sacar provecho de los desconsolados fanáticos. Quien buscara auxilio marcando ese número sería rescatado por uno de sus más románticos parlamentos en The Notebook: “Esto va a ser muy duro, vamos a tener que trabajar en ello todos los días, pero deseo hacerlo porque te quiero. Te quiero. Quiero todo de ti, para siempre. Tú y yo, cada día”.

El actor ha manifestado reiteradamente que está harto de sí mismo y de que su cara lo rodee en todas partes.
“Solía hacer máximo una película cada año. Pero una semana después de que terminé The Place Beyond the Pines, empecé Gangster Squad”, se quejó alguna vez al diario The Independent, refiriéndose a dos de sus recientes trabajos. “¿No es demasiado? Sería agradable tener tiempo entre cada cinta para que el público olvide a un personaje y acepte al siguiente”, fueron sus palabras a The New York Times, tiempo atrás. Qué equivocados estaban los que en sus inicios le dijeron que no tenía una cara vendedora y no lo contrataron para hacer comerciales.

Al parecer lo incomoda tanto el tema de ser una celebridad que asegura que su viejo perro criollo, George, a quien llama “el amor de su vida”, es más interesante, y dice que los periodistas deberían entrevistarlo mejor a él. La estrella dio un diagnóstico de su crisis existencial: “He perdido la perspectiva de lo que hago. Necesito un receso de mí como imagino que lo necesita la audiencia”. En cuanto a la segunda afirmación, los hechos lo contradicen: el furor mediático que genera, los blogs en su honor, los libros para colorear su imagen, las páginas web que a través de fotos demuestran que su cara es tan tierna como la de un cachorro, mientras que su abdomen parece producto del Photoshop.

 Cientos de mujeres compran camisas con el texto “futura señora Gosling”, y en las afueras de las oficinas de la revista People hubo protestas cuando no le dieron el título del más sexy. Hasta los hombres se han rendido a sus pies: prueba de ello es el grupo en Twitter “Gay por Gosling”. Aunque sus integrantes juran ser heterosexuales, reconocen la atracción que les genera su actitud fresca, y esa mezcla de masculinidad y romanticismo.

Quizás esta pataleta sea un pretexto para dedicarse a otras actividades, como cuando en el 2007 hizo una pausa de tres años.
En ese lapso creó la banda de rock Dead Man’s Bones junto a un amigo con el que compartía el extraño gusto de escribir canciones de amor que involucraban fantasmas y otros seres sobrenaturales. “Ese receso me hizo bien. Pude experimentar una existencia normal. Es difícil representar a una persona real cuando tu única experiencia de vida ha sido en películas y te la has pasado en jets”, reconoció alguna vez. Ahora, su nuevo proyecto es trabajar detrás de cámaras y ya está dirigiendo su primer filme, titulado How to Catch a Monster, una fantasía oscura ideada por él.

“Una carrera se construye sabiendo elegir, y Gosling lo ha hecho con tino. Al dedicarse a dirigir se ha puesto al nivel de figuras como George Clooney”, comentó a FUCSIA Samuel Castro, editor de la página de cine Ochoymedio. De hecho, cuando Gosling empezó a ganarse el respeto de la crítica fue llamado “el nuevo Clooney”, y este último lo dirigió en el drama político The Ides of March. Sin embargo, el joven actor ha conseguido éxito y reconocimiento de manera más prematura: en el 2006, a los 26 años, el canadiense recibió una nominación a los Premios Oscar por su papel como profesor adicto a las drogas en Half-Nelson. Su mentor, en cambio, logró el aplauso de la industria pasados los 40.

Tal vez está cansado en realidad, porque a sus 32 años Ryan Thomas Gosling ha vivido muchas vidas. En los tres últimos ha trabajado en una decena de cintas, aunque su gracia es que nunca interpreta un personaje como el anterior, pues como alguna vez dijo, se aburre fácilmente. No es amante de las grandes películas de estudio: “No me siento tranquilo con los números que manejan, pues no puedo garantizar que recuperarán la inversión”. Lo que en verdad lo motiva es realizar interpretaciones con las que no se siente seguro.


Un camaleón


Sus experiencias más memorables habían sido en la televisión, en el programa infantil The Mickey Mouse Club y la serie Young Hercules, cuando en el 2001, por casualidad, se le cruzó el guion de The Believer mientras ayudaba a un amigo con sus líneas para la audición. Le gustó tanto el papel protagónico de Danny Balint, que le rogó al director Henry Bean someterlo a un casting durante su hora de almuerzo. Y se convirtió en ese judío nazi trasladándose de Los Ángeles a un apartamentucho en Nueva York y aislándose por completo de sus amigos. Como preparación para su rol de Noah construyó la mesa de la cocina que aparece en The Notebook, así como el carro de Drive. Aprendió a hacer piruetas en moto antes de rodar The Place Beyond the Pines, en la que interpreta a un ladrón de bancos, y practicó artes marciales en Tailandia para Only God Forgives, que se estrenó hace pocas semanas en Cannes.

Podría decirse que llegó al extremo con la dramática Blue Valentine, pues habría vivido con Michelle Williams, quien interpretaba a su esposa. Después de esta cinta quedó tan agotado que buscó ayuda médica solo para que le recetaran “hacer una comedia”. Y siguió la instrucción con Crazy, Stupid, Love.

Tan en serio se toma los papeles, que sus protagonistas en la pantalla se vuelven las de su vida real
: así sucedió con Sandra Bullock, su compañera en Murder by Numbers; Rachel McAdams, un amor sobre el que Gosling dijo que era mucho más romántico de lo que se vio en el cine; y Eva Mendes, su actual novia. Se explica diciendo que le es más fácil entablar relaciones durante las grabaciones. Para The Lovely Bones, de Peter Jackson, tuvo una transformación fallida: pasó de 68 a 95 kilos y cuando se presentó en el set el cineasta lo echó por gordo. Sus visiones del personaje eran distintas, y el actor se alimentó a punta de helados Häagen Dazs en vano.

Por modestia, le resta importancia a su método de total inmersión: “Todos mis papeles son yo mismo. No soy tan bueno como para llegar a ser un personaje”, dijo alguna vez. Lo cierto es que el cine le brindó un espacio para desfogar su faceta de incomprendido: heredó la pasión por el espectáculo de su tío Perry, imitador de Elvis Presley, y de pequeño se embelesaba con cintas de los años 40.

Recuerda que lo suspendieron del colegio cuando después de ver Rambo llegó lanzándoles cuchillos a sus compañeros. Entonces su apodo era “problema”. A pesar de recibir una estricta crianza mormona, solía huir desnudo y en una ocasión incendió su casa. Relata que era tan hiperactivo y rebelde, que su mamá dejó de trabajar durante un tiempo para educarlo por su cuenta. Se sabe, además, que los padres de Britney Spears y Christina Aguilera, sus compañeras en The Mickey Mouse Club, presentaron una queja ante Disney contra Gosling argumentando que era una mala influencia porque hacía comentarios sexuales. Él admite que maduró muy rápido, como la mayoría de niños en el medio, porque era tratado de “señor” a los 12 años, tenía obligaciones laborales y debía pagar una renta. Con la cancelación del programa vino una época difícil, pues no encajaba entre los adolescentes de su edad, que se burlaban de él porque le gustaba bailar y lo tildaban de femenino.

Precisamente en ese factor radica su encanto. No le da pena reconocer que piensa como una mujer, porque creció entre su mamá y su hermana, quienes en sus inicios fueron las que lo acompañaron a Estados Unidos a cumplir su sueño. Su papá, en cambio, no lo apoyó y decidió quedarse en Ontario trabajando en un molino de papel. Por eso, Samuel Castro afirma que “hasta en los roles fuertes es capaz de mostrar una sensibilidad que se le nota en la expresión. Puede hacer de asesino, pero uno le cree a ese asesino cuando está enamorado”. No temió darle un afectuoso beso en Cannes al director de Drive, Nicolas Winding Refn, y demostró su conciencia social al visitar campos de refugiados en África.

Fue exaltado como héroe cuando dos millones de personas vieron en You Tube el video en el que detuvo una pelea en las calles neoyorquinas, y una periodista aseguró que la salvó de ser arrollada por un taxi. Incluso surgió un blog feminista en su honor cuando protestó porque le subieron la categoría de edad a Blue Valentine por una escena en la que él le practica sexo oral al personaje de su esposa. “Y además de todo es buen actor...”, expresó Jane Martinson, editora de temas de mujeres del The Guardian, en una columna: “Básicamente, es perfecto”.

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