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Tatiana Santo Domingo. Una princesa de nuestro tiempo

Tatiana Santo Domingo. Una princesa de nuestro tiempo Fotos: AFP; Archivo Semana

La nieta de Julio Mario Santo Domingo se casa después de un noviazgo de siete años con Andrea Casiraghi, miembro de la Familia Real de Mónaco.

Como en los cuentos de hadas, el príncipe se decidió a proponer matrimonio y desde ese instante las revistas del corazón se están frotando las manos, pensando en la fastuosa boda que se celebrará en el 2013 en el principado de Mónaco. “Tengo el gusto de anunciarles el compromiso de mi hijo, Andrea Casiraghi, con la señorita Tatiana Santo Domingo”, dijo la princesa Carolina, madre de Andrea, el pasado 4 de julio, al oficializar ante los medios la esperada noticia.

En Colombia, el apellido Santo Domingo es símbolo de poder y riqueza, y aunque Tatiana no nos visita con frecuencia, despierta en los círculos sociales el mismo entusiasmo que el resto de su familia. Su abuelo, el aristócrata barranquillero Julio Mario Santo Domingo, se destacó como uno de los personajes más ricos del mundo en las listas de la revista Forbes, y fue considerado en su momento el hombre más poderoso e influyente de Colombia. Pero aunque alternaba con la sociedad barranquillera y la bogotana, realmente su hogar fue Nueva York, donde vivió gran parte de su vida.

En esa ciudad nació Tatiana, hija de Vera Rechulski, de origen brasileño, y de Julio Mario Santo Domingo Junior, a su vez hijo de la brasileña Ediala Braga, primera esposa de Julio Mario Santo Domingo Pumarejo. Julio Mario Junior hizo una fortuna propia en el manejo de fondos de inversión, y fue miembro de las juntas directivas de varias empresas del grupo Santo Domingo, aunque nunca vivió en Colombia. En el 2009, a los 52 años, falleció de cáncer en Nueva York.

A los 2 años Tatiana llegó a vivir a Ginebra, donde creció en un mundo libre de preocupaciones, codeándose con la realeza y los herederos de las grandes fortunas. Vivió en Suiza hasta los 15 años, allí asistió al Institut Le Rosey, donde se educa la elite europea, y luego se instaló en París para terminar el bachillerato. Se graduó de la American University de Londres y tiene un máster en Historia del Arte de la New School for Liberal Arts de Nueva York. De Colombia solo conoce Cartagena, la casa de su abuelo y las Islas del Rosario, donde pasó algunas vacaciones junto a Carolina de Mónaco, la madre de su novio. Andrea y Tatiana tienen 28 años, y aunque ella no pertenece a la realeza, se dice que su futura suegra la tiene en alta estima y que ha sido bien aceptada por la Familia Real monegasca.

Las propiedades de Cartagena e Islas del Rosario pertenecen hoy a sus tíos Alejandro y Andrés Santo Domingo Dávila, quienes a la muerte de su padre, en el 2011, heredaron junto con su madre, Beatrice Dávila, la cuarta fortuna más grande de Latinoamérica. A pesar de sus vínculos familiares, no se puede considerar a Tatiana colombiana y aunque habla varios idiomas no domina el español.

El noviazgo
El romance de Tatiana con Andrea Casiraghi nació hace siete años. Él, hijo de Carolina Grimaldi y Stefano Casiraghi, quien murió en 1990 en un accidente náutico, es el segundo en el orden de sucesión al trono de Mónaco después de Carolina, pero no ostenta ningún título, pues en Mónaco rige la ley sálica.

La pareja se conoció en el 2004, cuando ambos asistían a la American University en París, gracias a Charlotte, la hermana de Andrea, muy amiga de Tatiana desde que fueron compañeras en L’École Active Bilingue Jeannine-Manuel de París. El amor de los dos jóvenes, quienes desde el primer día no se han separado ni un instante, se ha tomado su tiempo, lo que muchos consideran un buen augurio. Tranquila y equilibrada, Tatiana le huye a la notoriedad y prefiere que sea su novio quien atraiga a los paparazzi. De Londres a Río de Janeiro, de Nueva York a Ibiza, los dos jóvenes han mostrado su idilio en los cinco continentes.

De notable porte y estilo, Tatiana está siempre en primera fila en los grandes desfiles de París y Nueva York. Su diseñador preferido es Prada, con unos toques de Diesel en el día, mientras que Chanel es su predilecta para la noche. Colecciona vestimentas vintage y accesorios hippie-chic, lo que le da un estilo muy personal. Pero es, ante todo, una mujer discreta que hace planes como toda jovencita de su edad, como lo declaró en la Vanity Fair de España: “Dentro de diez años me veo casada, con hijos y muchos perros. Y en un hogar estable. Es mi mayor deseo”.

Junto a Andrea y Charlotte, forma parte de la nueva generación del jet-set internacional. Entre sus grandes amigas están Eugenia Niarchos, nieta del armador griego Stavros Niarchos y miembro de la familia propietaria de la cerveza Guinness. Margherita Missoni, otra de sus amigas, es heredera de la dinastía Missoni, la Casa italiana fundada en 1953, y trabaja desde muy joven en la moda, como el resto de su familia.

Hermanas viajeras
Se podría pensar que Tatiana lleva una vida frívola. Nada más lejos de eso. Hoy en día es, junto a su amiga Dana Alikhani, graduada en Derechos Humanos, diseñadora de una firma ecológica en la que comparten sus ideas sobre ecología y moda. Muzungu Sisters es un sitio de Internet que vende las piezas étnicas artesanales que sus socias descubren en los viajes, en los que encuentran talentosos artistas locales que utilizan técnicas ancestrales para producir objetos únicos dentro de una filosofía de comercio equitativo y respeto por la naturaleza. Estudian la capacidad de producción, la originalidad de los objetos y la calidad de los mismos antes de comprarlos, y establecen relaciones directas con los artesanos para que los pedidos sean personalizados y sigan los parámetros trazados por ellas.

El nombre del sitio en Internet viene del swahili, la lengua que se habla en África del Este, y significa “vagabundo” o “viajero”. La traducción sería “Hermanas que viajan”, aunque se utiliza también para designar a los extranjeros. Para su negocio se inspiraron en iconos de la bohemia de los años 60, como Talitha Getty, Ali Macgraw, Anita Pallenberg y Jimmy Hendrix, personajes con un sentido de la moda muy particular, inmortalizado a lo largo de los años. Uno de sus países favoritos por su trabajo artesanal es India, que la futura princesa consorte había visitado una vez al año mucho antes de inventarse el concepto Muzungu Sisters.

Otro de sus objetos favoritos son las mochilas colombianas, que le parecen perfectas para viajar, pues no ocupan espacio y son livianas, y según afirma Tatiana, se pueden usar en la playa y en la ciudad. Aunque le fascina la moda, ella prefiere lo atemporal, piezas únicas que tengan una historia, a las tendencias del momento. Para ella la moda no se puede reducir a las portadas de las revistas y su propósito es promover el trabajo de los artesanos que consagran su vida a la búsqueda de la excelencia. “Un vestido típico de Bhutan, en el sureste asiático, es también una prenda de moda, aunque bien podría ser una de Alta Costura por la calidad del trabajo hecho a mano”.

Por ahora, Tatiana y Dana venden por Internet, en la página de Muzungu, pero muy pronto lo van a hacer en las llamadas pop-up-stores o tiendas que funcionan solo por un tiempo determinado y que abrirán próximamente en París y Nueva York.

El matrimonio de Tatiana y Andrea, como el de Alberto de Mónaco con Charlene Wittstock y el del príncipe William con Kate Middleton, será portada de muchas revistas y transmitido por televisión. En cuanto al vestido de novia, desde ya se está especulando cuál será el diseñador escogido. Se dice que Lauren Santo Domingo, la esposa de Andrés, tío de Tatiana, y colaboradora de la revista Vogue USA, es la persona ideal para ayudarla en esta tarea, pues se comenta que la ha acogido y es su consejera de moda.

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