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A la sombra del sol Foto: Archivo Fucsia

La exfoliación es el primer paso para obtener un bronceado parejo y duradero, y al mismo tiempo darle a la piel un aspecto saludable.

Aunque el término exfoliación puede sonar un poco sofisticado en lo que a belleza se refiere, lo cierto es que se trata de un proceso natural y de gran importancia para la piel, que consiste en la eliminación de las células muertas que se acumulan en la superficie. 

A través de la regeneración, el organismo renueva las células y es por eso que la piel nunca se gasta, pero lo que sucede es que no ocurre en todo el cuerpo al mismo tiempo y cuando nos exponemos a los rayos del sol, estos residuos de células muertas producen un efecto desigual en la pigmentación de la piel.

La belleza y la estética cada vez son más sabias y por eso desarrollan constantemente fórmulas para ayudar a la exfoliación de la piel. Existen muchos productos en el mercado conocidos como exfoliantes, vienen en forma de loción, gel o crema, estos dos últimos se caracterizan por tener una textura granulada que al frotarse sobre la piel remueve las células muertas y las impurezas, lo que da un aspecto mucho más luminoso y suave, y al mismo tiempo facilita la penetración de las cremas humectantes y los productos que se utilizan para broncearse.

Exfolación al natural

Los exfoliantes naturales como cepillos, guantes de crin o esponjas son ideales para utilizarlos solos o en conjunto con los productos granulados, sobre todo en la ducha ya que con la ayuda del agua su efecto es menos abrasivo. El azúcar, la avena, la arcilla en combinación con algunos cítricos o humectantes naturales como la leche o la crema son productos que pueden emplearse para hacer un completo y efectivo tratamiento de exfoliación en casa.

La arcilla empleada para este tipo de procedimientos es la verde o francesa que se consigue en tiendas naturistas, se mezcla con un poco de agua hasta obtener una crema, se aplica en todo el cuerpo y se deja hasta que se seque un poco (no más de una hora) y luego se retira con agua tibia. La arcilla también ayuda a activar la circulación.

El azúcar (es ideal la llamada morena o rubia) y la avena combinadas con una buena crema humectante o un poco de leche, producen un efecto desincrustante que elimina impurezas y sirve para destaparlos poros y combatir las espinillas y los puntos negros. Si se tiene la posibilidad de hacer el masaje en un baño de vapor o sauna, los resultados son sorprendentes.

Cuestión de piel 

El éxito de la exfoliación y su influencia en el bronceado depende de la constancia y disciplina con la que se hagan las sesiones. El proceso debe iniciarse mínimo un mes antes de empezara tomar el sol y realizarlo una o dos veces a la semana, prestando especial atención a las zonas más secas como codos, rodillas y talones.

Los productos o mascarillas exfoliantes deben aplicarse en la piel del cuerpo y la cara, teniendo en cuenta el tipo de piel. Se debe realizar un masaje circular que a la vez ayuda a relajar los músculos. En el rostro, las personas con piel grasa o mixta deben tener cuidado de no ejercer demasiada presión, ya que con esto se estimulan las glándulas sebáceas produciendo más grasa.

Después de exfoliar la piel se debe aprovechar que los poros están libres de impurezas y aplicar una buena crema humectante para contribuira la hidratación y de esta forma preparar la piel para los efectos del sol. La exfoliación también puede hacerse en centros especializados de estética en los que se aplican diferentesmétodos que van desde el peeling con productos cosméticos diseñados exclusivamente para este proceso, hasta exfoliaciones corporales con mascarillas naturales o arcilla. 

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