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¿Funcionan realmente los remedios caseros?

¿Funcionan realmente los remedios caseros?

Conoce la verdadera efectividad de seis remedios caseros muy comunes que han pasado de generación en generación.

Aunque cuando tenemos problemas de salud lo más recomendable es acudir a un profesional que nos diagnostique y brinde el tratamiento adecuado, hay ciertas molestias menores que pueden ser tratadas en casa gracias a los remedios caseros que alguna vez nos recomendó la abuela.

Para que no te lleves malas sorpresas tratando de aliviar un resfriado, una resaca o un dolor muscular, te contamos qué tan efectivos son los tratamientos naturales con los que tu mamá y tu abuela solían curar las dolencias de sus familias.

  1. Agua de canela para el dolor de estómago

Funciona

 La infusión de canela ha sido usada por muchos años como una solución a los dolores de estómago y no se ha ganado su prestigio de forma gratuita porque realmente funciona.

La canela tiene un efecto antinflamatorio real gracias a componentes como vitamina C y B, calcio, hierro, magnesio, sodio, zinc, yodo, potasio o fósforo y aceites esenciales que ayudan a aliviar las molestias estomacales.

  1. Miel para las quemaduras

 No funciona

Las quemaduras lastiman bastante la piel y la exponen a infecciones, es por eso que su tratamiento debe ser muy cuidadoso y preferiblemente de la mano de profesionales. Poner miel sobre la piel quemada puede exponerte a una mayor irritación y retraso en el proceso de curación.

Otra cosa son las cicatrices. En este caso tampoco está comprobada la efectividad de la miel, pero si quieres una solución natural puedes contribuir al proceso poniéndote cristal de sábila sobre la piel sin heridas abiertas ya que su contenido de aloe vera acelera el proceso de renovación del tejido.

  1. Hielo para el dolor de cabeza

Funciona

El estrés y las preocupaciones hacen que cada vez sea más común que nos aquejen los dolores de cabeza y muchas veces tomar analgésicos en la farmacia no es la mejor solución.

Prueba poniéndote una bolsa de hielo en la parte de atrás de la cabeza y en las sienes como solían hacerlo las abuelas. Esta técnica funciona porque contrae los vasos sanguíneos y logra que la inflamación disminuya progresivamente y con ella el dolor, además el frío tiene una efecto anestésico natural que también puede ayudarte.

  1. Suero casero para la deshidratación

Ayuda pero no funciona del todo

Ya sea porque te contagiaste de un virus intestinal, porque comiste algo que no le hizo bien a tu estómago o porque el guayabo te está atacando; la deshidratación es un problema que tienes que atacar con rapidez.

El suero natural que se prepara con agua sal y azúcar te puede ayudar a reponer líquidos y sales pero en estos casos es mucho mejor que recurras a un suero especializado que restituya los electrolitos, vitaminas y minerales que has perdido por diarrea o vómito y que puedes comprar en cualquier farmacia sin necesidad de fórmula médica.

  1. Caldo de pollo para el guayabo

Funciona

Seguro te ha pasado que luego de una noche en la que te pasaste de copas lo único que quieres ( o puedes) comer es un caldo de pollo de esos que te preparaba tu mamá en la adolescencia. Resulta que, como siempre, tú mamá sabía muy bien lo que hacía cuando te lo daba porque ese caldito salvavidas es realmente un excelente remedio para la resaca.

El líquido, la sal y la grasa del pollo son un combo perfecto con alto contenido de fósforo que aunque no inhibe los efectos del alcohol te ayuda a reponer el líquido que pierdes si has vomitado u orinado demasiado.

  1. Agua caliente para las náuseas

No funciona

No hay ningún estudio que certifique la efectividad de este remedio a pesar de que muchas personas aseguren que funciona. Sin embargo, una opción natural y realmente efectiva es el jengibre.

Puedes hacer una infusión con un trozo de jengibre que por sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias aliviará tus nauseas sin necesidad de recurrir a medicamentos que en ocasiones pueden afectar tu estómago a largo plazo.

Nunca es buena idea contradecir a una mamá, pero teniendo claridad sobre los verdaderos efectos de sus remedios caseros ya sabrás en qué situaciones vale la pena hacer el esfuerzo de ponerlos en práctica y cuando es mejor acudir a un profesional.

Recuerda que si tus síntomas no mejoran lo más recomendable es que te revise un médico para conocer si tus síntomas se relacionan con un problema más grave que necesite un tratamiento.

Mientras tanto confía en la sabiduría milenaria de tu abuela capaz de curar de forma natural la mayoría de molestias menores que aquejan tu salud.

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