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Cocreación: Varios artífices, un objetivo común.

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Cocreación:  Varios artífices, un objetivo común. Hugo Jamioy, poeta indígena, Liskeida Muñoz, costurera de la mesa de trabajo de Nicolas Rivero, Ángela Cerón, socióloga participante en el proyecto y la hija de Hugo Jamioy. Foto: de Nicolás Silva Silva.

Maestros Costureros en su programa piloto del diplomado “Hacia el Lujo Artesanal“ se ha dedicado a reforzar entre sus participantes una de las tendencias más pujantes dentro de las industrias creativas: la cocreación.

¿A qué hace referencia este neologismo que acompaña otros términos como innovación y pensamiento de diseño y cómo impacta esto a la moda colombiana?

Cocrear es el nuevo verbo por excelencia de la alta moda colombiana, o la idea es que a corto y mediano plazo lo sea, define la actividad de materializar un concepto o elaborar una creación conjunta entre diversos autores que tendrán la misma participación y obtendrán el mismo reconocimiento por el resultado final de su colaboración.

Algo que aparentemente parecería un ejercicio de terapia de coaching puede ser la llave para que la industria local acceda al apetecido segmento de la moda con sentido, uno de los renglones cada vez más fuertes dentro del movimiento de la sostenibilidad, conciencia y filantropía que se están tomando las tendencias de la oferta y la demanda del business of fashion.

Esta nueva ola de moda sensata que quiere contar historias de procedencia, de fabricación, de técnicas de manufactura no industriales y de la vinculación directa con sus fuentes de inspiración, refleja el deseo de compartir con los compradores finales un contenido más real, de grupos de trabajo diversificados y articulados que trabajan arduamente por un objetivo común y no resultados fantásticos de la epifanía de un genio creativo o diva del diseño.

El artesano Envera Chamí, Enrique Tanigama en la mesa de trabajo de Karen Daccarett y Francisco Leal

Con dos talleres basados en el método de cocreación que tuvieron lugar en las primeras semanas del diplomado, los equipos de trabajo compuestos por un diseñador, un costurero, un artesano y un sobreviviente del conflicto armado, tomó vuelo la iniciativa de involucrar actores, hasta ahora dejados de lado, en los procesos de conceptualización, diseño y construcción de desarrollo de una propuesta con fines inicialmente expositivos que se traduzca exitosamente a colecciones comerciales.

Dentro de los logros alcanzados por Maestros Costureros, conseguir la proliferación de estos espacios de construcción horizontal es de gran valor para el fortalecimiento del contacto de los artesanos con la industria de la moda, pues empodera a las diversas voces de los indígenas y manufactureros tradicionales es concretar su rol como “sujetos de derecho“ dentro de este segmento económico.

Como compartió Simón Cepeda, director de proyectos de la agencia de investigación de mercados Insitum y uno de los sociólogos participantes en la planeación y desarrollo de estos encuentros pedagógicos: “Es realmente aportante que la moda acoja este tipo de dinámicas donde los indígenas no son un sujeto explotado ni un proveedor de insumos subvalorados, sino actores trascendente, respetados por sus conocimientos y destrezas, después que hasta 1991 eran equiparados jurídicamente a menores de edad en sus derechos constitucionales”.

Este proyecto se presenta como una iniciativa para erradicar poco a poco el analfabetismo indígena, del que hablan los representantes de las diferentes comunidades participantes, pues a medida que el conocimiento de sus culturas, símbolos y legados permeen el potente medio de comunicación de la moda, la riqueza de sus manifestaciones formará parte de una identidad cultural colombiana más enraizada, consiente y orgullosa de sus orígenes.

Puesto de trabajo de Danielle Lafaurie

Para lograrlo, es importante que desde la academia, la industria y los consumidores, aportemos a esta poderosa metamorfosis social dimensionando y apreciando lo diferente con respeto, no bajo el asombro de lo exótico o la infantilización del otro bajo el reduccionismo de la inocencia del buen salvaje ilustrado por Rousseau y clonado por Disney. Pues la riqueza de cada particular es demasiado significativa para meterlas a todas en el mismo saco y referirnos a ella con la pobreza del adjetivo de étno o étnico.

Concluye Ángela Cerón, otra de las sociólogas asesoras del proyecto, miembro del equipo de la agencia de investigación A piece of Pie: “Romper con el imaginario colectivo irreal de Lo indígena, como si se tratara de un singular y entender la diferencia de la gran diversidad de etnias existentes como la importancia que ocupan los símbolos dentro del contexto de sus cosmogonías, es comenzar a dimensionarlas como comunidades vivas, compuestas por individuos que constituyen una faceta invaluable del ser colombiano que puede matizar especialmente a la moda colombiana”.

 

Escrito por: Nicolás Silva Silva.

@Mr.Sinvergüenza.

 

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