Maestros Costureros 2016

Tendencia Artesanal

, 8/8/2016

Definida como una de las macro tendencias más fuertes para la temporada Otoño Invierno 2016/17, este postulado de la agencia de pronóstico WGSN, líder en investigación de este tipo, se impone soberana sobre una nueva perspectiva de consumo.

Los costureros Marisol Torres, Edilfonso Cañón Joyce Rodríguez, Flor Alba Salazar y Jose Benjamín, participantes del proyecto Maestros Costureros 2016 Fotos: Zizza Limberti. - Foto:

El asunto de la trazabilidad, los métodos de manufactura o la procedencia de las prendas que usamos en nuestro día a día, es algo que hasta hace relativamente poco no era un criterio importante para definir el estatus de una prenda o una decisión de compra. Sin embargo un giro mundial en el estilo de vida nos ha llevado a todos a asumir una conciencia más comprometida, así sea como resultado de no querer quedarnos fuera de la corriente trendy de una existencia sostenible y libre de culpas.

En una realidad paralela no muy lejana el fenómeno de la “democratización” de la moda, personificado por la amplia oferta y asequibilidad de las prendas ofrecidas por marcas como Zara y Forever21, el panorama de la moda colombiana se vio impactado por el hecho de poner al alcance de un mayor número de personas, un alto componente de diseño por precios mucho menores a los estipulados por las marcas de alta gama, tan aspiracionales y costosas que solo atañen a un determinado segmento de la población.


Sin embargo, como respuesta a esta oleada de fast fashion que nos embistió algo desprevenidos se ha gestado todo un movimiento de regreso a lo artesanal, de reconocimiento de la oferta local y de actitud investigativa de un consumidor un poco más agudo, curioso e inquisitivo que quiere ir un paso más allá de look de la temporada. El mismo que está dimensionando la moda como una acción responsable y la válida como un medio de comunicación para hacer eco de historias profundas que son mucho más que una silueta favorecedora.  


Reconectarse con las prendas viviéndolas desde nuestra cotidianidad y hasta en los momentos más significativos de nuestra vida, es un proceso poderoso que realmente puede volver a cargarlas de significado al suscitar un interés real por quiénes las producen, cómo las producen y con qué insumos las producen.

La producción industrial en serie lejos de ser la utopía positivista de los soñadores del siglo XIX es algo que ha desnaturalizado un sinfín de métodos de manufactura manuales que, por medio de la mecanización, alienó la vinculación existente entre manufacturero o artesano y comprador final, así como el respeto y la admiración existente por la destreza y “maestría” de la obra terminada.

Cambiar el modelo de acumulación de cantidad por un criterio que privilegie la calidad, refleja uno de los grandes pasos que debe darse dentro de la comprensión general que nos permita priorizarnos como comunidad, como sociedad y como planeta y que, adicionalmente, nos permita restituirle el aura especial a los objetos fabricados por las manos, la mente y el alma de otro ser humano.

Artesanos, indígenas y tradicionales, marcas comerciales locales que se han fortalecido y nada tienen que envidiarle a la oferta extranjera, talleres de marroquinería y sastrería que operan bajo la modalidad de “hecho a la medida” y “por pedido”, se suman a los diseñadores de alta gama colombianos que han entendido cómo el verdadero valor agregado de sus diseños es el talento humano.

Se abre una senda en sintonía con la plenitud de la valoración, el aprecio y el empoderamiento derivado solo de una significación pensada por un comprador crítico, coherente con el mundo que quiere habitar y la manera en la que contribuye para hacerlo posible.

Escrito por: Nicolás Silva Silva.

@Mr.Sinvergüenza.

Fotos: Zizza Limberti.

 

 

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