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¡Dejen cantar a la mona! El rap de Crepes & Waffles o el pecado de salirse de su rol en Colombia

Maria José Marroquín

¡Dejen cantar a la mona! El rap de Crepes & Waffles o el pecado de salirse de su rol en Colombia

Beatriz Fernandez es hoy la protagonista de olas de bullying que sólo demuestran que en términos de prioridades y motivos de indgnación, estamos mal como sociedad.

Por: María José Marroquín

Editoria Fucsia.co

No es que me quiera ganar un almuerzo gratis en Crepes & Waffles (o mejor un desayuno, que es lo que más me gusta de la famosa cadena), pero hoy voy a salir en defensa abierta de Beatriz Fernández y su rap.

He visto toda clase de burlas sobre su début como rapera, unas más malintencionadas que otras y no puedo evitar preguntarme ¿qué es tan grave para que le hagan semejante bullying?

Debo decir que soy una amante desvergonzada de la mala música” y los que me han conocido por la vida, saben que me bastan un par de traguitos para invocar a personajes como el Delfín hasta el Fin, La Tigresa del Oriente o Magneto y el rap de Beatriz aguanta apenas para entrar en esa categoría con una pequeña diferencia: al menos le metió un poquitico más de cabeza.

¿Qué es lo que tanto les molesta?

¿Que sea una de las mujeres empresarias más famosas del país la que “haga el oso” aventurándose a producir una canción al mejor estilo de la parada de la música actual?

Me perdonan, pero peores canciones oímos día tras día y si pasan una noche de viernes por la movida nocturna nacional les costará mucho sacar algún tipo de mensaje medianamente rescatable de lo que hordas de personas bailan y cantan acaloradamente.

Divina Shakira loca por su tigre y espectacular J Balvin con su pary que es un safari, pero terrible Beatriz con su “sin la historia estamos indefensos frente a aquellos que manipulan el presente y hoy nos venden mentiras”.  

Me parece increíble que con la cantidad de real -y me disculpo de antemano por la expresión- porqueria que vemos diariamente en la grandes esferas del poder decidamos caerle sin piedad a una mujer un poco excéntrica, sí,  que quiso explorar una nueva forma  de expresión.

A una mujer que ha contribuído a crear empresa en Colombia, a uno de los referentes más sólidos de los buenos negocios nacionales y que ha generado empleo, dignidad y  oportunidades a innumerables personas y mujeres en situación vulnerable a lo largo y ancho del país.

Tú no, Beatriz. Tú quédate con tu rol de mujer exitosa, de empresaria, calladita te ves más bonita, eres demasiado importante y elegante para hacer el oso de esa forma. ¡Qué va!

Que cante su canción si quiere y dé su mensaje como se le antoje (que si su intención era que la oyéramos y que le pararamos bolas a lo que sea que está diciendo en su rap, lo logró y de qué manera). Mis respetos, como estrategia de mercadeo otra vez vuelve y la saca del estadio.

Yo al igual que la gran mayoría de ustedes no entendí nada de su rap, pero baaah, lo prefiero mil veces antes que regalarle un segundo de mi atención a, digamos, las cuatro babys multitasking de Maluma.

Si le dedicaramos tanta atención, tiempo y sarna a todas las cosas realmente graves que pasan en este país probablemente lograríamos que la gente verdaderamente sucia pagara por sus fechorías que terminan saliendo directamente de nuestros bolsillos.

Si pusieramos el empeño que se puso en exponer a esta señora como una loca en exigir que nos respondan por los casos de pederastia en la Iglesia y sus respuestas completamente descaradas, depronto logramos que se mosqueen.

Todos los días me siento frente a esta pantalla en un intento de animar a las mujeres a empoderarse, a expresarse libremente, a ir más allá de lo que su rol, condición o posición le imponga como ley social, así que sería bastante contradictorio unirme a la burla colectiva cuando una mujer encuentra un medio de expresión del que se siente orgullosa.

Yo si prefiero sacarme la platica del boslillo y comerme un delicioso desayuno en Crepes, atendida por una madre cabeza de familia al son del dichoso rapcito que sacarme 100 veces eso para que un político se ría de todos nosotros cuando se da cuenta de que, como tantos otros, va a salir ileso de algo realmente grave.


Por un momento, y solo por esta ocasión voy a tomar prestada la inolvidable voz del señor Moreno de Caro para exhalar un gran ¡Dejen cantar a la mona!

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Si esto te gustó no dudes de ver las profudamente sexistas frases que oímos hombres y mujeres por igual a lo largo de nuestra vida. Aquí te las dejamos para que te lo pienses bien antes de repetirlas.

¿Una pista?

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