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El hampa tras el dinero plástico

El hampa tras el dinero plástico Foto: Thinkstock

Se ofrecen a ayudar como buenos samaritanos. Envían mensajes electrónicos engañosos. Con trucos de magos y en un instante, le cambian su tarjeta sin que te des cuenta. Aprende cómo operan los ladrones en el ámbito de los pagos electrónicos y las mejores maneras de cerrarles el paso.

Las cifras lo demuestran. El uso de las tarjetas débito y crédito sigue creciendo como la opción favorita de los colombianos al utilizar los medios de pago electrónico. En el 2006 , 67 por ciento de las transacciones se efectuaron por estos canales y 65 por ciento de ellas fueron posibles gracias al dinero plástico, modalidad que movió alrededor de 75 billones de pesos en transacciones.

Actualmente, circulan más de 12 millones de tarjetas débito y más de 4 millones 500 mil tarjetas de crédito, que han despertado también la codicia del hampa, que no se queda quieta a la hora de perfeccionar sus maniobras. Porque junto al auge del dinero plástico han crecido también las amenazas de delitos que cada tanto dejan viendo un chispero a los desprevenidos tarjetahabientes, que un día descubren que un desconocido vació sus cuentas o agotó hasta el último peso de su cupo de crédito. Colombia todavía no presenta las alarmantes cifras de países como Estados Unidos o Japón, pero los tres mil millones de dólares que se robaron los ladrones electrónicos en ese año, son una buena señal para estar alerta.

Por medio del phishing obtienen las claves de las tarjetas de sus víctimas. Para hacerlo, se valen del envío de un correo electrónico en el que se les invita a acceder mediante un enlace a la supuesta página de su banco. Al hacerlo, le piden sus datos, entre otros la contraseña, con la cual se dedican a hacer de las suyas. Para evitar caer en esta trampa, se recomienda ingresar siempre a la página de la entidad financiera directamente, es decir, a través de la barra del navegador y no por medio de un link escrito en azul que llega con un correo, así éste provenga de un mensaje enviado por una persona conocida. Recuerda que las entidades financieras nunca piden los números ni mucho menos las claves de las cuentas a través de correos electrónicos ni de llamadas telefónicas. Cuando se presente una petición de este tipo hay que ponerse alerta y no entregar esa información.

Otra modalidad frecuente es el ‘cambiazo’, llamado así porque la tarjeta es intercambiada por otra a través de un ágil juego de manos cuando la víctima realiza una transacción en el cajero electrónico. La mejor manera de escapar de este robo es no aceptar la ayuda de nadie que se ofrezca a colaborarle. De ser así, anula la operación y antes de irte presione la tecla ‘Cancelar’.

Hay que cuidarse de otro estilo de robo conocido como ‘la opción abierta’. Todo comienza cuando el cliente inicia la operación, pero varias personas de la fila le recomiendan pasar al cajero de al lado porque ese presenta fallas. El incauto no anula la transacción y, acto seguido, el delincuente aprovecha para continuarla retirando todo el dinero que pueda. Por eso, los bancos recomiendan presionar siempre la tecla ‘Cancelar’ antes de retirarse del cajero.

En otras ocasiones, los ladrones abordan a sus víctimas haciéndose pasar por representantes del banco, que los llaman para darles la buena noticia de que se ganaron una rifa u otro tipo de sorteos. Para hacer efectiva la entrega de los premios, obtienen del cliente su número de cuenta y de su clave, dos datos que se deben guardar con mucho celo.  Otros hampones recurren al skimming o grabación de las claves en los cajeros con la ayuda de una cámara que capta el momento en que el cliente la digita. Por eso, no dude en tapar el teclado cada vez que realice una transacción.

Contra todas estas ‘herramientas inteligentes’, el mejor remedio es actuar con el máximo de prevención. Los bancos actualmente desarrollan toda una serie de estrategias para prevenir los fraudes con tarjetas, pero sugieren a los clientes medidas como revisar siempre sus extractos bancarios y comerciales para detectar cualquier transacción sospechosa. La regla de oro, además, sigue siendo no revelar los números de cuenta ni las claves de sus tarjetas a desconocidos. Es muy útil también consultar periódicamente su historia de crédito para asegurarse de que no está siendo objeto de acciones ilícitas, como el robo de identidad o el mismo fraude electrónico.

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