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Custo Barcelona Custo Barcelona

Hacerse notar ha sido la premisa de esta marca. Custo Barcelona se resiste al minimalismo y este año será el invitado al cierre de Colombiamoda.

 
Por Lola Gavarrón
 
De su primera vocación como gimnasta y de sus más de veinte años de competiciones le queda al catalán Custodio Dalmau lo mejor del espíritu deportivo: ganar con humildad, perder con dignidad, no desfallecer nunca, perseverar en su propio ser, estar presto al viaje y sentido del trabajo en equipo. Un buen bagaje para una marca de espíritu joven y tan cosmopolita como para estar presente en los cinco continentes.

Un nuevo viaje a Colombia lo trae a Medellín en este verano. Será el invitado especial del magazín El Tesoro y Ford en Colombiamoda. Otro gran nombre para añadir al de su compatriota ágatha Ruiz de la Prada y a los de Oscar de la Renta y Carolina Herrera.

¿Siguen trabajando Custodio y David juntos?
Completamente. Todo lo hacemos a cincuenta por ciento. Aunque por razones estratégicas y de penetración en el mercado chino, hace dos años que David vive en Shangai.

¿Cuáles son sus habilidades para la expansión de la marca?
Ser muy tozudos. La perseverancia es lo nuestro desde que empezamos hace veintiséis años.

Veintiséis años después, ¿qué época recuerda como la más creativa?
Todas. La creatividad ha sido siempre nuestro motor.

¿Y la más divertida?
¡Cada vez nos divertimos más! ¡Y estamos en más guerras! Lo último: el interiorismo de un hotel en la Rivera maya, que nos ha encantado por lo que significa diversificar. También nos han pedido que personalicemos una importante marca de carros.

¿Y la más difícil?
A mediados de los 90. Hubo un verdadero bajón de ventas y además el minimalismo no es lo nuestro.

¿Se puede ‘dominar’ una época a base de vestirla?
Es posible. Pero nosotros no somos nada grandilocuentes. La ambición de seguir creciendo no nos quita el sueño.

¿Quiénes interpretan mejor su estilo, los hombres o las mujeres?
Las mujeres, sin duda, porque les gusta más el riesgo. El hombre tiene a su favor que es más leal a un estilo y si le gusta el nuestro, repite. Pero el mercado del hombre es mucho más complejo.

¿Ha coincidido con alguna persona famosa de quien le ha encantado cómo llevaba su ropa?
Sí. La actriz Ziyi Zhang de Memorias de una geisha y El Tigre y Dragón. Vino a Barcelona a pedirme un atuendo para Cannes 2006 y nunca he visto a nadie más espectacular con mi ropa. ¡Fantástica!

¿Dónde nace el estilo? ¿De dónde han surgido sus influencias?
El estilo nace del interior. Es expresión de la personalidad. Y yo de lo que más he ‘bebido’ ha sido de mis viajes. Empecé a viajar muy pronto como gimnasta del equipo nacional. A los 13 años ya competía por medio mundo y procuraba abrir los ojos…

Si volviera a nacer, ¿qué repetiría y qué evitaría?
Evitaría la primera alianza con Meyba que nos mantuvo estancados tanto tiempo. Repetiría siempre la fe en un proyecto de fusión de color y de grafismo como es el nuestro.

La palabra Barcelona en Custo Barcelona, ¿les abre puertas?
¡Y tanto! Además vino sólo. Estábamos cansados de que en Nueva York en el 94 nos preguntaran si éramos franceses, italianos o ingleses. Y pensamos: “Custo Barcelona”, y ya saben de dónde venimos.

¿A quién considera del ‘made in Spain’? Usted, que es de los pocos con proyección exterior, ¿qué pulso ha hecho con el mercado para que le responda?
Considero a Balenciaga. A Sybilla. A los españoles les ha faltado siempre el vendedor, el empresario, el distribuidor. No es que franceses o italianos sean mejores: es que están mejor distribuidos. Nosotros hemos cuidado mucho la distribución.
Como a Chanel la consagraron primero en Estados Unidos, en concreto
en las tiendas de Los Ángeles en 1996,

¿Cuál fue su cebo?
La resistencia al minimalismo. A mediados de los 90 todo era escueto y medido. Y nosotros irrumpimos en las tiendas de Los Ángeles con color y estruendo en los estampados. ¡Nos hicimos notar!

De los famosos con su ropa, ¿quiénes fueron decisivos en su éxito?
Julia Roberts fue una de ellas. Porque no es que se dejara aconsejar por una estilista. No. Es que las vio en la tienda, se compró y pagó tres camisetas y, lo mejor, es que ¡se las puso! Hasta en el cine y en Friends. Y luego Tarantino en el 97. Fue un buen empujón.

¿Qué queda de aquél estudiante de Diseño Gráfico y de Arquitectura en su trabajo?
Como gimnasta fui aceptable. Como estudiante un poco nulo, así que no queda gran cosa. Lo que más me ha enseñado es la propia vida, los viajes y, sobre todo, observar a los niños. Tengo la suerte de tener cuatro y su cerebro es prodigioso.

¿Para cuándo un perfume?
Para ya mismo. Hemos firmado con Idesa Parfums de Barcelona, que hace también los perfumes de Angel Schelsser, Armand Basi y Mandarina Duck; y esa es nuestra próxima y fascinante aventura.

¿Qué percepción tiene de Colombia?
Enorme y fantástica, porque tuve la suerte de conocerla desde los 80 en que realizaba un viaje en moto por el mundo y entré en ella por Ecuador. Colombia es un país formidable. La inmensa mayoría de la gente es ultra educada y hablan un castellano estupendo.

¿Qué espera de esta colaboración con Colombiamoda?
Bueno. No es la primera vez que desfilo. Ya lo hice en el 2002 invitado por el Bogotá Fashion Week y me emocioné con el público y su calor. Me imagino que ahora será igual o mejor. Recibir halagos de mujeres tan guapas como las colombianas, es ya un fenómeno.

Con 49 años, ¿ha ganado ‘frescura’ con la edad? ¿Qué ha dejado y que ha descubierto con el paso de los años?
La edad es mental… y la mía es jovencísima. Hasta el punto de que aprendo mucho de los niños y los jóvenes. Con el tiempo he aprendido a dejar de lado las falsas preocupaciones y a conseguir esos ocho o diez modelos que repites con pequeños matices en cada colección y que hacen de ti un buen clásico y alguien con un estilo propio.
 

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