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¿Eres una ‘shopaholic’?

¿Eres una ‘shopaholic’? ¿Eres una ‘shopaholic’?

Averigua si tu gusto por la ropa, las joyas, las carteras y los zapatos te ha convertido en una compradora compulsiva. Preguntas para identificar los síntomas.

Responde con sinceridad a estas preguntas:

1. ¿Tu armario está repleto de prendas que prácticamente nunca usas?
2. ¿Tienes ropa con la etiqueta y las marquillas todavía puestas?
3. ¿En tu clóset hay zapatos que no tienen más de dos posturas?
4. ¿No logras recordar los accesorios que tienes y aún hay algunos guardados en sus cajas?
5. ¿Compras maquillaje porque te atrae la novedad de sus componentes pero no lo usas? 6. ¿Te deprime tener tu tarjeta en ceros y no poder comprar?
7. ¿Gastas más de los que ganas?
8. ¿Debes ocultar tus compras a las personas con quienes vives?

En algunas mujeres contestar estas preguntas causa un poco de risa y –por qué no decirlo– orgullo, pues ocurre que la adicción a las compras no es vista como una enfermedad sino como la gran fortuna de tener el dinero para darse gusto sin parar. Desafortunadamente para quienes así ven esta realidad, ese placentero impulso es tan incontrolable en por lo menos una de cada 20 personas, situación que les significa la quiebra financiera, la pérdida del empleo y hasta la crisis matrimonial.

Quienes se ven inmersos en esta adicción, experimentan frecuentemente pensamientos como:
Comprar me da placer y no me perturba, como sí lo podría hacer una adicción.
Todos necesitamos de bienes y lujos, y eso no tiene nada de malo.
Comprar es una actividad innata en las mujeres.
Con seguridad este objeto me hará falta o puede ser de gran utilidad en el futuro.
Lo que estoy comprando no es un gusto sino una necesidad. Necesito un pantalón de ese color.

Cuestión de mujeres
Los estudios realizados sobre la adicción a las compras concluyen que nueve de cada diez adictos son mujeres. Sin embargo, esta cifra no es tan cierta si se tiene en cuenta que la mayoría de los participantes en los estudios son del género femenino.

También vale la pena destacar que culturalmente la adicción a las compras por parte de los hombres no es entendida como un desorden de comportamiento sino como una afición a coleccionar objetos. El coleccionismo entonces le da una connotación mucho más exclusiva e intelectual que distorsiona totalmente los papeles frente a la patología.

En cuanto a la clase social, es común que se hable de que las mujeres y señoritas adineradas son las únicas adictas a las compras. Pues debe decirse que cualquier persona independientemente de su capacidad financiera es susceptible de ser un ‘shopaholic’ dado que el dinero actúa como un potente modificador del estado de ánimo.
¿Cuál es la salida?
Si al responder las preguntas formuladas arriba te diste cuenta de que eres o puedes llegar a ser una adicta a las compras, lo mejor es prestarle atención al tema y buscar ayuda sicológica. Recuerda que aunque comprar parezca una placer inofensivo, cuando no se maneja adecuadamente o se subestima puede acabar con tu tranquilidad y la de tus seres queridos.

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