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Punk: música y moda como rebelión

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Punk: música y moda como rebelión La banda de punk rock británica, Siouxsie and the banshees ©slicingupeyeballs.com

Los últimos años de la década de los 70’s, la palabra punk no sólo nació para dar nombre a un movimiento netamente musical. Era, más que eso, una forma de trasmitir un mensaje, en medio de una situación política y social caótica.

Nueva York y Londres. 1974. Dos ciudades aparentemente lejanas, pero unidas por una sola motivación: ¡cambio!. Cambio político y social, a través de una revolución musical: el punk.

En 1974, cuatro jóvenes del distrito de Queens (Nueva York), autodenominados como “desadaptados sociales”, empezaron a tocar en CBGB, un bar de New York. Decían ser Ramones. Sus presentaciones eran polémicas, con mensajes directos y un ritmo agresivo que intentaba rescatar al rock de un abismo inminente.

Un año después, en 1975, Londres fue la cuna de una nueva banda llamada Sex Pistols, que, con la influencia de Ramones, pero con sonidos propios iniciaron una nueva corriente en Reino Unido, hablando un lenguaje al que otros géneros como el rock ‘n’ roll no le habían apostado en su totalidad: el de la calle.

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“La verdadera historia del punk no queda dividida en capítulos. Se difumina en demasidos terrenos: el cultural y social, el musical y el de la moda”, asegura Phil Strongman, autor del libro La historia del punk: el movimiento juvenil que transformó la escena musical y social en el mundo.

Más que ganar fama, estas dos bandas buscaban lograr una transformación social y recuperar ese espíritu rocker que pedía un empuje en tiempo record, lo que originó el surgimiento de otras como The Clash y, a finales de los 70’s, Siouxsie & the Banshees, comandada por una mujer, entre otras.
A partir de ese momento, nació una cultura juvenil, cuyo fin era entregar mensajes cargados de rechazo, no sólo con esta nueva corriente musical, también con la moda.



                        Foto: Fashfanatic.wordpress.com


Agresividad y rebeldía como forma de expresión

Después de la ola ‘hippie’, en la que pululaban las largas melenas, prendas oversize y cuya libertad estaba en la forma de vestir, el punk sugería todo lo contrario. En esta tendencia, los pantalones bota elefante eran una ofensa y la palabra naturalidad se guardó en el baúl de los recuerdos.

Por las calles se respiraba una atmósfera dominada por el olor del cuero. Los pantalones skinny en este material y las chaquetas moteras se convirtieron en ícono de los adolescentes de aquella época. Asimismo, los jeans con agujeros hechos a mano, adornados con nodrizas metálicas de todos los tamaños, se tomaron las aceras de Estados Unidos y Reino Unido.

“El pelo corto y los tejanos ceñidos que conferían un aspecto sucio y que provocaban el acoso policial en 1976 y 1977 habían sido adoptados por casi todo el mundo de menos de 30 años”, asegura Strongman.

Las botas Dr. Martens, tipo militar, se volvieron tan populares como los Chuck Taylor All- Stars, en forma de botín, tanto en hombres como en mujeres, así como el delineado grueso, en los párpados inferiores.

Y en cuanto a complementos, los accesorios de piel con remaches y taches; las cadenas metálicas y los pines con mensajes políticos fueron los favoritos. De hecho, algunos escribían mensajes de rechazo al sistema en sus camisetas de algodón, con marcadores permanentes.

Pero no sólo las telas fueron marcadas con tinta indeleble, la piel de los adeptos también, pues los tatuajes y perforaciones alcanzaron su máximo boom.





Una nueva feminidad
La minifalda, prenda originaria de los 60’s, en contraste con otras piezas que luchaban por no desaparecer, se quedó como un ícono de feminidad. Sin embargo, materiales como el paño fueron reemplazados por el dénim.

Los outfits netamente femeninos se dejaron de lado y, en vez de eso, las mujeres fusionaron estas prendas con otras que sólo eran vestidas por hombres, como las botas industriales.

Una nueva forma de expresar el género también nació con el punk. Ellas ahora no le temían a cortar su pelo, rasurarlo y pintarlo de colores fuertes y, aun así, robarse la atención de los hombres. La rudeza era su sex appeal.

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De hecho, fue Vivienne Westwood, una diseñadora de modas británica, quien se consolidó como la dama de la moda punk, cuando en 1971 abrió su tienda de ropa Let it rock, nombre que más tarde sería cambiado por Sex, y cuyos diseños fueron usados por Sex Pistols durante sus primeras presentaciones en público.




Let it rock, la primera tienda de Vivienne Westwood.
Foto: trendingfashionista.blogspot



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