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Orejas transgresoras

Fucsia.co

Orejas transgresoras Foto: Twitter.

La tendencia de usar 'ear cuff', que tiene más de 70 años, se reinventa de acuerdo con la época. Lo cierto es que dan un toque distinto y siempre llamativo a quien los usa.

Corrían los 30 cuando Marcel Boucher, un diseñador de joyas parisino afincado en Nueva York, patentó su creación más ecléctica: el Errite. Se trataba de un pendiente que, enganchado en el lóbulo sin necesidad de perforar, escalaba por toda la oreja, enmarcándola y adornándola. Con ellos, el joyero, discípulo de Pierre Cartier, dio una respuesta a las necesidades de las aristócratas de la época, quienes requerían de accesorios exclusivos, excesivos y vistosos hasta el extremo de que combinaran con sus ostentosos vestidos de la época.

Los irreverentes 80 recobraron esta joya como parte del look grunge y punk. En este caso, se impusieron como un complemento de claro tinte rebelde y transgresor.

En pleno siglo XXI, la moda recupera este accesorio que a lo largo de su exitosa carrera ha adquirido cantidad de nombres (ear lobes, ear cuffs, ear bands, ear hooks…) y ha estado relacionado con casi el mismo número de estilos.

Karl Lagerfeld fue uno de los primeros diseñadores de nuestra era en subir los ear cuff a la pasarela. El escenario, su desfile en Paris para la temporada Otoño-Invierno 2009/2010, donde presentó su propuesta: grandes piezas de joyería que cubrían por entero la oreja. El diseñador de la firma Chanel volvió a retomar estas piezas para su desfile Primavera-Verano 2012, esta vez con una estética más colorida que la anterior.

Al káiser de la moda le siguieron otros tantos diseñadores y casas de moda como Roberto Cavalli, Jean Paul Gaultier, Dior, Givenchy o el fallecido Alexander McQueen.

Los ear cuffs pueden llevarse a pares, aunque resulta menos excesivo y más elegante colocarse una sola pieza. Los hay más sencillos o más barrocos, adornados incluso con pedrería o con forma de pinchos. También inspirados en el mundo animal o floral; de influencia más tribal, de temática oriental o de formas más románticas.

Para el look diario, se puede apostar por los modelos más simples. Por ejemplo, aquellos que unen el cartílago con el lóbulo a través de una simple cadena. Los eventos nocturnos, en cambio, permiten arriesgar con piezas coloridas y de gran tamaño que recubran entero el perfil de la oreja o traspasen sus límites.

Estos maxipendientes son perfectos para exhibirse con el pelo recogido en un moño. También con la melena suelta, peinado al costado y dejando visible la oreja adornada con el ear cuff.

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