COMENTARIOS

Aruba y sus bodas blancas

Aruba y sus bodas blancas Aruba y sus bodas blancas

Una isla que además de sus bellezas naturales se ha especializado en acoger bodas y celebrar el amor en la luna de miel.

De Aruba no es necesario alabar sus playas, pues sus paisajes de mares intensos y arenas blancas viven en nuestra mente y representan nuestras más profundas fantasías culturales. No es necesario tampoco mencionar la calidez de su gente divertida, amable y con una increíble capacidad de pasar de un idioma a otro, pues el Caribe ha sabido convertir a sus habitantes en uno de sus mayores baluartes. De Aruba se puede decir que tiene un colorido carnaval en febrero, que deja sus vestigios durante todo el año una vez que cada jueves, en un tradicional barrio, todos los locales se juntan a las diez de la noche a comer dulces de harina y a bailar, lo que lo hace un lugar imperdible para cualquier turista. Además, en sus mares hay un barco alemán de la Segunda Guerra Mundial hundido, que se puede observar haciendo snorkeling, y el cual alberga a una gran diversidad de peces y corales; sus vientos son los más adecuados para practicar kitesurf; su gastronomía es rica por albergar a más de cuarenta nacionalidades, y su mejor comida de mar se encuentra en Varadero, el lugar donde se reúnen los pescadores.
“Cuando pones un pie en Aruba, te das cuenta de que no solo es un destino privilegiado para ir de luna de miel, sino que es un lugar que por varias décadas ha sido elegido por norteamericanos, sobre todo, y en menor cantidad por latinos, para celebrar sus bodas”, explica Deyanira N. Zúñiga, asesora de bodas de Wedaruba, quien asegura que quizás como ningún otro lugar, la isla ha desplegado una infraestructura logística, hotelera y de servicios para albergar matrimonios soñados, a tal punto que solo ella coordina en promedio diez matrimonios al mes. “En el atardecer, en la playa, con arcos de madera y una decoración blanca inmaculada, o con flores naranjas y flamencos rosados merodeando por ahí, las opciones son innumerables, pero lo cierto es que esta es una isla que celebra el amor y que quizás como ningún otro lugar sabe crear momentos memorables para decir el esperado sí”, dice Zúñiga.
 “Como este es un destino muy apetecido por los jóvenes estadounidenses para casarse, además de todas las bellezas que aporta el paisaje para el momento y las fotos, se ha creado toda una estrategia de servicios para que las novias puedan arreglar hasta el más mínimo detalle en la distancia”, explica por su parte Iliana Franco, asesora de bodas, del Marriot Aruba que, al igual que muchos hoteles de la isla, ha diseñado planes para que la boda se convierta en la oportunidad de unas vacaciones colectivas con los amigos y los familiares. “El matrimonio se convierte así en una oportunidad de viajar con los más cercanos, disfrutar de exquisitas comidas a la orilla del mar y descansar luego unos días solos en pareja”, concluye Franco.

También le puede interesar

COMENTARIOS

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.
Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.