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Los puntos sobre la mesa

Revista Fucsia

Los puntos sobre la mesa Fotos: Paloma Villamil

Todo está permitido cuando se trata de darle un aire original a la fiesta de matrimonio. Bajo el tema de los Polka dots, “poner los puntos sobre las íes” puede ser el mejor augurio de un feliz vínculo.

Lograr un ambiente alegre a base de puntos o pepas significó un reto para el diseñador Armando Saavedra, un joven que ha asumido con talento y empeño la tarea de innovar en materia de decoración. Diseñador industrial, Saavedra ha aplicado desde hace cuatro años sus conocimientos a la decoración de celebraciones exclusivas, que cristalicen los sueños de tantas novias que quieren que el día de su boda sea el más especial e inolvidable de su vida.

Para empezar, los Polka dots son un estilo que nació a finales del siglo XIX y se hizo muy popular como parte del vestuario británico, al tiempo con el baile homónimo, en el que los danzarines iban vestidos con indumentarias de pepas blancas sobre un fondo negro, en su mayoría. Por extensión, los Polka dots es un patrón de diseño basado en una serie de círculos que no son iguales en tamaño y que por lo general muestran diferentes colores.

Y, curiosamente, es un tema muy usado en las fiestas de matrimonio, ya sea de una manera convencional o conservadora, o de un modo muy festivo y alegre. Las texturas de pepas o puntos se usan mucho en las bodas que tienen lugar de día, que permiten a su vez darle un aire más informal al evento. Sin embargo, Saavedra quiso renovar este concepto y presentar una propuesta moderna y elegante al mismo tiempo. De allí que los tonos escogidos hayan sido el gris, el blanco y el negro, que dan ese toque de sofisticación consustancial a la ocasión de un matrimonio.

El círculo del romanticismo

Se trata en este caso de una decoración que cumple el triple propósito de ser al mismo tiempo elegante, romántica y moderna, y en la que se eligieron como colores de fondo el gris y el blanco, con acentos en negro y rosado. La base de toda la decoración la constituye un mantel de fondo gris claro o plateado sobre el que se destacan unos notorios círculos blancos, que hace referencia a la temática desde el comienzo. Esos puntos blancos sobre la superficie plateada dan un toque ligero a la mesa, con lo cual se logra que los puntos del mantel pasen a un segundo plano y den paso a varios elementos convencionales que antes no eran protagonistas: dos servilletas entrelazadas, una del mismo color plateado del mantel y una negra de puntos grises, dan realce y acentúan la presencia del plato blanco, que está puesto sobre un círculo negro que le sirve de base.

El centro de mesa sí es, en cambio, un verdadero protagonista que matiza el concepto temático. Sobre los objetos que descansan en la mesa se alza una gran lámpara que evoca los Polka dots, compuesta por bolas de cristal llenas de gypsophilas en miniatura que forman una retícula y que se elevan a una altura de 60 centímetros sobre la superficie. Como complemento de la lámpara, sobre la mesa reposan tres candelabros cuya luz procede de unos grandes cascarones de vela en forma de esfera, inmersos en una cama de rosas blancas y rosadas.

Llama la atención, entre los recursos decorativos pensados para este matrimonio, un ‘árbol de los buenos deseos’, de acrílico transparente, que mide cerca de metro y medio, y que los invitados encuentran al llegar a la recepción, al lado de una mesa de la cual pueden tomar algunas tarjetas que tienen un marco de Polka dots y en las que pueden escribir mensajes para los novios; es como un libro de firmas, pero un poco más evolucionado, algo diferente, romántico y muy contemporáneo.

Varios elementos hechos de cartón y forrados con papel de lunares blancos sobre fondo negro forman parte de las amenidades que llegan a manos de los invitados. Los cartelitos de identificación de las mesas son cartones con el marco de Polka dots, lo mismo que las tarjetas que indican el puesto de cada invitado. Como un recordatorio para ellos hay una caja que ellos mismos podrán llenar de dulces en la mesa, y un frasquito de vidrio que contiene una pócima de amor con dulces rosados para las mujeres y plateados para los hombres. La mezcla de estas diminutas pepitas entraña el significado de que el mezclarlos sella la unión de los novios.

Por el aro de la felicidad
Un elemento moderno y diferenciador es la lámpara central, que en conjunto con los candelabros forma un centro de mesa innovador. Pero hay otros elementos de esta fiesta que, aunque muestran cierta diversificación en cuanto al color, siguen el tema. El ponqué, muy sencillo, tiene cuatro pisos cubiertos de pastillaje blanco sobre el que se posan pequeños lunares sobrepuestos, también blancos, y demarcan el inicio de cada piso filas de puntos de pastillaje pegados unos con otros.

El ramo de la novia es una exótica flor llamada protea, cuyo bulbo central es tan solo un punto blanco más en esta temática que parece girar alrededor de un círculo. Complementan el concepto las invitaciones, que con círculos impresos, puntos perforados y otros recursos han invitado a esta fiesta planeada alrededor del estilo Polka dot. 

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