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un presupuesto real

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Sin necesidad de sacrificar esos detalles que hacen de una boda algo inolvidable, es posible mantener un presupuesto razonable. Consejos para que el matrimonio no los lleve a la bancarrota. 

Hay que tomarse un momento. Es verdad que los novios pocas veces se han sentado a pensar en números, pero si quieren planear un matrimonio sin fracasar en el intento es necesario que su primera intención sea fijar un presupuesto real, una bitácora que les permita planear cuánto dinero quieren gastarse en la celebración y cuánto quieren destinar para otros asuntos igual de importantes.
Según la asesora de bodas Diana Quintero, lo primero que se debe hacer es una lista precisa y realista. “Lo ideal es que la pareja haga una primera lista, y luego de una semana vuelva a revisarla para cotejarla con otras personas cercanas y saber si los invitados de ambas familias y los amigos han sido tenidos en cuenta”, explica la experta. Además, asegura que el siguiente paso debe ser determinar, de común acuerdo, cuánto dinero se quiere destinar para esta ocasión. “Tradicionalmente la boda la pagaba el padre de la novia, pero como cada vez las parejas esperan más tiempo para casarse y suelen tener más edad que antaño, lo más común es que juntos pongan dinero y se costeen sus caprichos”.
Una vez asignado un valor que no puede excederse, y seguros de la cantidad de invitados, los novios, de la mano de un asesor o wedding planner, pueden empezar a crear un presupuesto. “En promedio, una boda de 50 invitados suele costar entre 8 y 20 millones según los detalles. Uno de los rubros más costosos es la comida, que puede oscilar entre $20.000 y $60.000 por puesto; a la que le sigue el licor”, asegura Quintero, quien advierte, sin embargo, que hay muchas maneras no solo de ahorrar, sino de evitar el despilfarro.

No excederse
1. Pruebe casarse un día diferente al sábado: normalmente las ceremonias se realizan en este día, cuando los precios para rentar lugares de celebración son más elevados por la alta demanda y porque, en el caso de un restaurante o un club, son los días de mayor ocupación. Así que pueden pensar en casarse un viernes o un domingo.
2. Mantenga la lista de invitados en su justa medida: cuanta más gente se invite más caro saldrá todo, por eso no es una mala idea pensar en que los amigos vayan sin sus hijos, ellos entenderán. Otra buena estrategia para reducir un poco el número de asistentes es echar un vistazo a esos amigos no tan cercanos e invitarlos sin sus parejas.
3. Optimice el uso de las flores: muchos de los arreglos florales que se usan en la ceremonia o que decoran la iglesia pueden ser reusados luego en el recinto de la celebración. Dispuestos de otra manera crean una coherencia en el estilo de la boda y evitan malgastar en detalles que quizás no van a ser suficientemente apreciados.
4.  ¿Bufé o plato?: es recomendable revisar con el asesor de boda los precios de las dos opciones, porque muchas veces, contrario a lo que se cree, el bufé termina costando más ya que para dotarlo se suele preparar más comida.
5. La hora de la música en vivo: una buena opción para disminuir el presupuesto es conseguir un grupo de música en vivo que esté en momentos específicos de la boda, y aprovechar más bien la versatilidad del DJ para que ponga música acorde para los momentos que así lo requieren, como la comida y el protocolo de bienvenida.



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