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Pasteles para el amor

Revista FUCSIA

Pasteles para el amor Foto: perfil de Facebook de la pastelería Maríe Antoinette

Atrás quedaron las grandes tortas de vino de más de dos pisos. Las mesas de postres para las bodas llegan con su mundo de sabores: pies de nutella, profiteroles de almendra o macarrons de crema de té.

Desde muy pequeña Catalina Muñoz era una apasionada por la pastelería; sin embargo, cuando llegó la época universitaria, aunque la cocina siempre fue su opción número uno, tuvo que elegir un oficio que ante los ojos de sus padres tenía más futuro: diseño industrial. Al graduarse, su pasión por la repostería seguía viva y sin pensarlo dos veces sacó su segundo cartón como profesional en gastronomía de La Salle College. De ahí en adelante unió la fuerza de sus dos profesiones para crear una marca local enfocada en innovar en la experiencia de comer pastel e inspirada en Versalles, la pastelería francesa, el romanticismo y la sofisticación de una de las mujeres más icónicas de la Francia del siglo XVIII: Marie Antoinette.

En 2010 materializó su sueño en un pequeño local junto al Museo Nacional. Ella misma se encargó del diseño interior de este hermoso salón de té repleto de detalles decorativos que enamoran, pues desde siempre se ha preocupado por innovar tanto en las formas y sabores de sus postres como en el mobiliario y las líneas de vajillas, adornos y empaques en los que los presenta. Tras el éxito en el punto de venta, en el matrimonio de sus amigos y en el suyo, con Alejandro Gutiérrez, chef fundador del restaurante Salvo Patria, se convirtieron en el pretexto perfecto para desarrollar la línea de bodas que hoy copa su agenda.

“Como novia, viví todo el proceso de la preparación de una boda. Ese fue el punto de partida para autocriticarme, poner a prueba mis postres con mi propia familia. Así fue como desde ese enero hace dos años empecé a trabajar  en bodas”.

Los petits four, pequeños bocados de dulce decorados minuciosamente, fueron su apuesta en la que el clásico ritual del ponqué de tres pisos de pastillaje y frutos deshidratados es remplazado por una llamativa mesa de postres repletos de sabores, colores y texturas que se funde con la decoración del salón de bodas, como si se tratara del matrimonio de la misma Marie Antoinette.

Catalina siempre busca que sus mesas se conviertan en el centro de atención de los paladares de los invitados y un punto en el que compartan e interactúen alrededor de tortas de frutas tan exóticas como el tamarindo, pies de nutella, profiteroles de almendra, macarrons rellenos de crema de té, miel o frutos rojos, turrones de chocolate, cupcakes, fressiers, eclairs de arequipe, galletas de jengibre, y bizcochos de manzana y canela. Todo un mundo de sabores disponible para las mujeres que buscan autenticidad y un toque de glamour en la propuesta dulce del gran día.

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