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“¡Sí, acepto!...¿O mejor no?”: Ocho cosas que debes tener en cuenta antes de casarte

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“¡Sí, acepto!...¿O mejor no?”: Ocho cosas que debes tener en cuenta antes de casarte Algunos especialistas recomiendan convivir con tu pareja por un tiempo antes de contraer nupcias. (Foto: Thinkstock)

El amor ronda a la vista, pero las dudas y los temores también. Si por el horizonte se asoman campanas de boda y sientes que casarte es el siguiente paso, alto: hay ciertas cosas que debes preguntarte para no cometer errores y acabar con una idílica relación. Ocho reflexiones necesarias para la futura prometida.

Sin afanes pero con seguridad: crees tener en la mira al hombre de tus sueños, el papá de tus hijos y aquel prospecto ideal para llegar a tu vejez. Pueden ser meses, años y hasta décadas de relación las que han alimentado ese anhelo por llegar al altar con un hombre perfecto, tener una boda soñada y ser felices para siempre, al mejor estilo Disney. Sin embargo, por más reflexiva y racional que seas, cuando la corazonada, y además, la propuesta llega, no hay quien te quite la idea de la cabeza: en cuestión de segundos ya te has imaginado con el vestido blanco.

No queremos aguarte la fiesta que hay en tu cabeza: es mejor prevenir que separarse al año. Hazlo segura y consciente de que tienes todos los motivos válidos para casarte y ser feliz, el amor es apenas una de las razones para dar el “sí”: factores como la economía, los conflictos del noviazgo, tus metas personales y qué tan bien te conoces, son algunas de las características que requieren de una revisión práctica y juiciosa.

1.    ¿Por qué me quiero casar?:
Si una de tus primeras opciones es que aborreces la soltería y es momento de atrapar el pez gordo antes de que te quedes vistiendo santos, ya vas por la vía equivocada. Razones como la necesidad de compañía, “asegurar” a tu pareja actual antes de que se te escape, seguridad económica que te da tu cónyuge o la presión social, solo harán que cometas decisiones apresuradas y que una vez tengas el anillo en la mano, lo que menos te importe es construir un hogar. Cuando vemos el matrimonio como una meta, seguramente descuidarás tu relación al pasar un par de años: una vez cumplido tu proyecto de vida, ¿qué más da? Un matrimonio no es una maratón con fecha de vencimiento.

2.    Es momento de ceder: ¿Estás dispuesta a ser condescendiente? Una pareja perfecta no es la que te dice “sí” a todo o el que acepta tus caprichos. La media naranja no es la que más se parezca a nosotras: es con la que mejor podemos entendernos en medio del conflicto, y el conflicto principalmente se origina por las diferencias. Cuando vas a compartir con alguien un espacio que se vuelve común y una vida en pareja, la balanza debe ser equilibrada y requieres de cambiar el chip de “yo hago lo que quiero y a mi manera”. Con simples detalles como el aseo de la casa, la decoración, los productos del mercado, los planes con los suegros y los horarios de llegada, entre otros, puede estallar la Segunda Guerra Mundial. Si estás dispuesta a compartir tu espacio y que tus reglas se vuelvan de dos, tienes la madurez emocional para vivir con alguien más; antes, no.

3.    ¿Estás lista para el cambio?: Salir de casa o tener nuevas responsabilidades puede ser traumático para muchas mujeres. Tu nuevo esposo no querrá criar a una niña que no sabe qué hacer con su nueva vida. Cuestiónate si estás preparada para dejar la casa, tener nuevos y más gastos, cumplir con deberes de un hogar propio y atender compromisos que solo son posibles de conocer cuando convives con tu pareja.

4.    ¿La cuestión es la química?:
Sí y no. Para Ann Smith, especialista de Psychologies Today, la parte más fácil de una relación es la química y no tiene que ver con lo que habrá en el futuro de la pareja. Existen elementos más importantes que se centran en compartir el humor, gustos musicales o tener buen sexo. Esto solo será visible con el pasar de los años.

5.    El miedo a estar sola:
Cuando la atracción desaparece y hay un querer y eso es suficiente porque aborreces la idea de que nadie se fije en ti, lo más posible es que estés pensando en casarte más por compromiso que por amor. Creer que “me caso con este porque qué más da”, pensar que ya nadie se fijará en ti o sacarle el cuerpo al proceso largo de conocer a alguien y quedarte con el hombre de turno, tendrá de por medio futuras infidelidades de parte y parte: cada uno irá a buscar en otros rumbos lo que en casa ya no tiene. Te sentirás más sola, deprimida y la rutina será asfixiante.

6.    Mirando hacia el futuro: Él puede ser un excelente acompañante a la hora de bailar, al momento de ver películas o un amante ideal en la cama, pero si de proyectar el futuro se trata, las cosas van más allá de hobbies y cariñitos propios del noviazgo. Si bien cada persona tiene metas personales, una pareja que piensa casarse debe unificar sus proyectos. Además de eso, analiza si la visión de tu hombre se acopla al crecimiento personal que esperas de una pareja que vaya a estar contigo el resto de tu vida. No lo olvides: es necesario ser exigente contigo pero también con quien está contigo.

7.    Directo a la yugular: Lista de defectos: Cada quien tiene falencias. ¿Puedes soportar  las suyas? Aunque la convivencia es cuestión de negociar, sí es crucial que identifiques aquellas cosas que son llevaderas y aquellas que definitivamente no van con tu estilo de vida.

8.    Déjate hablar: Nadie más que tú conoce lo que sientes y lo que vivencias cada día con tu pareja, pero nunca está de más ver los toros desde la barrera. Pregúntale a tu familia, amigos cercanos y gente que te conozca acerca de cómo ven tu relación y cómo perciben a tu novio. La opinión de los demás también cuenta: es objetiva y parcial.



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