Laura Isabel Nieto - Columnista invitada

De las Cosas Extrañas y el envejecimiento

Por Redacción Fucsia

17/2/2026


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Por Laura Nieto

La última temporada de Stranger Things se estrenó a finales del 2025. Como se esperaba generó revuelo entre los fanáticos de la serie que especulaban cuál sería el desenlace de tan famosa saga, sin embargo, los comentarios en redes sociales distaban de la trama y secentraban específicamente en la apariencia de Millie Bobby Brown (quien interpreta a Eleven).

Se rumoreaba sobre si había sido objeto de algún procedimiento estético por la expresión de su rostro en algunas escenas. Me llevó a pensar en un tema que me gustaría olvidar: las mujeres no tenemos permitido envejecer. Si consideramos que Millie tiene escasos 21 años y ya es objeto de burla y mofa por como luce, no quiero saber que nos espera a las veinteañeras que ya pasamos los 25.

Skincare
Skincare | Foto: Getty Images

Según la misma Meryl Streep en una entrevista para Women’s Health, confesó que a partir de sus cuarenta años sentía que cada película que hacía podía ser la última, no por decisión propia, más bien por la presión que existe en Hollywood de cómo deben lucir las actrices.

Curiosamente, ese estereotipo al que la industria le es fiel podría ser su peor enemigo. Si bien es justo que cada quién decida cómo quiere envejecer, es cierto que el “Iphone Face”, o la cara de Iphone, traducido al español, se ha convertido en objeto de burla para las producciones actuales. Nadie se cree que una mujer de piel perfecta, sin arrugas o manchas, sin siquiera textura haya vivido en el siglo XVIII.

Mucho se ha hablado de la falta de credibilidad de las piezas audiovisuales cuando su casting está lleno de botox y pierden la facultad de mostrar emociones, generando la pregunta del millón ¿qué es más importante su capacidad actoral o cómo lucen? Tal vez el problema no radica en que las mujeres no puedan envejecer, la realidad es que el mundo no sabe cómo mirarlas cuando lo hacen.

No creo que sea una cruzada netamente para las actrices. Creo que la sociedad está formada sobre los mismos engranajes y lo que aplica para una industria se traduce en la sociedad entera.

La súper modelo Linda Evangelista lo expresó en varías ocasiones: “ el mundo te trata diferente cuando envejeces, dejas de ser relevante”. E incluso la misma Donatella Versace fue alabada por su “nuevo rostro” tras realizarse un procedimiento estético que de alguna forma le devolvió sus facciones y le quitó unos cuantos años.

Pero para la actriz Lindsay Lohan la crítica fue negativa, sus retoques estéticos fueron motivo de polémica en redes sociales tras ser incapaz de llorar por la falta de movilidad en su rostro. Lo que para mi significa: si eres mujer necesitas mantenerte joven, pero que nadie lo note, debes ser natural pero no mucho, porque a nadie le gusta una mujer vanidosa.

Si bien el santo grial de la belleza ha sido la juventud, creo que es momento de cambiar la narrativa. Envejecer con dignidad también es una opción. Como lo defiende Cameron Díaz, Audrey Hepburn o Drew Barrymore, quienes sostienen que envejecer es un privilegio y no un motivo de vergüenza.

El culto a la eterna juventud debe detenerse, si bien es una parte maravillosa de la vida no es la única. El lujo, que es de lo que siempre hablan mis columnas, no es solo un bien material, el verdadero lujo en realidad es la capacidad de disfrutar la vida porque por más de que dure 100 años no será suficiente.

El segmento de los sérums, asociado con los mayores precios en la categoría de skincare, es el que más crece en ventas. Pasó de estar presente en el 8 por ciento de los hogares al 15 por ciento.
El segmento de los sérums, asociado con los mayores precios en la categoría de skincare, es el que más crece en ventas. Pasó de estar presente en el 8 por ciento de los hogares al 15 por ciento.

¿A dónde irá a parar la obsesión con retroceder el tiempo? Aunque el mundo de la belleza es fascinante e importante a la hora de construir la personalidad, llevarlo al extremo puede ser más un riesgo que un beneficio. Soy de las que piensa que se puede encontrar belleza en cualquier cosa si se ve con los ojos correctos.

Quiero seguir disfrutando de una película sin pensar en cuántos tratamientos se hizo la actriz para cumplir con los estándares de belleza, sin la presión que las redes sociales impone a las personas del común que no tienen una rutina de skincare de 70 pasos.

Escuchaba la entrevista que le hicieron a la actriz de Titanic, Kate Winslet, y me emocioné con sus palabras: “Quiero que cuando una mujer de mi edad me vea pueda sentir que no hay nada de malo en ella, que así es como debería lucir y que cada marca de su piel cuenta unahistoria”.

Yo por mi parte no sé que me depara el futuro, no sé si cuando las arrugas empiecen a surcar mi rostro mi mente cambie de opinión. Por lo pronto, quiero pensar que tenemos una oportunidad como generación de hacer las cosas diferentes, de regresar a lo auténtico, de descubrir lo verdaderamente valioso bajo la superficie y entender que envejecer es un lujo que no todos pueden tener.

Quiero pensar en un futuro donde mi rutina de skincare tenga 3 pasos y que junto a una alimentación balanceada, una caminata en las mañana y un té antes de dormir sea suficiente para cuidar de mi piel por mucho tiempo. Quiero disfrutar de una buena película como “La muerte le sienta bien” entendiendo que es una fantasía y no una meta (ser eternamente joven).

Porque hoy entiendo que envejecer debería festejarse y no atacarse, después de todo, en algún momento todos pasaremos por ahí y quisiera pensar que habremos construido un mundo más compasivo en el que el mundo de la belleza siga siendo una opción divertida y no una obligación rigurosa.

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