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Acto de Fe Ilustración: Las Petite / @laspetite

"Creemos para vivir y yo vivo porque creo que todo tiene una razón de ser. ¿Cómo sabré yo mover las piezas de todos para armar un mundo más sensato si no lo he podido hacer con mi pequeño universo?"

Siento una ansiedad terrible de hacer algo útil con mi vida.

Más allá de un puesto de oficina con el que pueda vivir cómodamente o un contrato de dos días que me de lo suficiente para el mes completo. Tengo ansias de dar algo que no sé qué es, ni sé si tengo.

La vida es un acto de fe. Creemos para vivir y yo vivo porque creo que todo tiene una razón de ser: que las personas llegan en el momento preciso, que perder es un paso justo y necesario, que cada momento vivido, aunque se sienta vacío y a la deriva, construye algo que ignoramos en su forma y sentido, pero que está ahí y que en algún momento será tan palpable que se convertirá en nuestro norte y piso y sobre ello nos levantaremos.

Pero, aunque sea optimista, me estremece la idea de que, hasta ahora, no haya pasado nada. Está ahí, latente, la probabilidad de haber interpretado todo mejor de lo que era y de haberle dado sentido a lo que no lo tuvo y que las piezas de mi rompecabezas, que de tanto analizar me tienen sosa y torpe, puedan tener en realidad las patas apretadas para poder encajar con la ficha que la forcé.

Tengo hambre de hacer algo que tenga sentido por sí solo, que me llene de valor y coraje, que le de razón y pies a estar aquí. Lo siento necesario aunque mis piezas con ello no encajen ni logren tener algún sentido. Pero que así pueda, tal vez sin saberlo, ayudar a armar algún otro rompecabezas, yo o cualquiera que tenga hambre de más.

No pretendo ser una heroína. Tampoco quisiera tener el poder para hacerlo. ¿Cómo sabré yo mover las piezas de todos para armar un mundo más sensato si no lo he podido hacer con mi pequeño universo? Pero quiero intentar cambiar el mío y, de paso tal vez, poder tocar algún otro con una palabra que mi voz pueda pronunciar o que mis manos puedan escribir y hacer perenne. Tal vez, si tengo éxito, mostrar otro camino, hacer visible otras opciones o, simplemente, darle caducidad a la peste que empobrece mi alma y la de muchos, esa del éxito y el dinero y los puestos importantes en cubículos pequeños. ¿Por qué no intentarlo? Sí, esto también es un acto de fe.

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