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Las cosas claras desde el principio

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Las cosas claras desde el principio ©Ingimage

¿Quieren tener una relación seria? ¡perfecto!, ¿solo van por un rato?, ¡genial! Si al conocer a alguien ambos hablaran con sinceridad sobre qué es lo que realmente quieren, seguramente todo sería más fácil.

Por Ana Lucía Rey González*

A lo que vinimos. Ya estamos lo suficientemente grandecitos como para actuar con rodeos. Si dos personas se conocen, se gustan, hay esa denominada “química” y buscan algo más o, quizás, tan solo un rato de diversión, ¿por qué no decirlo?, ¿cuál es el problema?

Cuando empiezo a salir con alguien, una de las cosas que más valoro es que me diga cuál es su objetivo conmigo, no importa cuál sea. Yo prefiero, en serio, que me digan, sin anestesia, “solo te quiero para pasar el rato”, a que se esfuercen en decirme palabras bonitas, regalarme chocolates y prometerme cielo y tierra para que, al final, consigan una noche de sexo y desaparezcan sin dejar rastro.

Valoro los hombres que dicen las cosas claras desde el comienzo, que no necesitan disfrazar las mentiras para tener lo que quieren; sino que tienen la suficiente valentía para hablar con la verdad – por cruel que suene-, y así, uno decida qué hacer, si quedarse o mejor partir.

Y es que seguramente a muchos la estrategia les ha funcionado a la perfección, pero, ¿no creen que decir mentiras para conseguir una noche de sexo es jugar sucio? Así que, la idea es clara: no solo los hombres; las mujeres, por favor, digamos sin rodeos lo que queremos... ¡siempre! No importan las consecuencias.

Si el tipo no nos gusta lo suficiente como para querer conocerlo y, tal vez, tener algo a futuro con él, hablémoslo. Es preferible que él sepa a qué se atiene con nosotros desde el principio, en vez de estar remando por meses, mientras nosotras esperamos que llegue el amor de nuestra vida. Eso tampoco es justo.

Qué mejor que ambos caminen en la misma dirección, sin mentiras, sin confusiones ni incertidumbres futuras. Qué mejor que ser sinceros a nosotros mismos y tener la certeza de que estamos actuando bien con el otro. Porque la vida es muy corta para andar sufriendo y muy larga para disfrutarla, así sea con amores pasajeros. 



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Acerca del blog:

Del sexo débil y otras mentiras

Desde pequeñas se nos ha asegurado que somos el sexo débil, las niñas de la casa, las princesitas de mamá, pero detrás de estos prototipos existen mujeres pensantes, capaces y guerreras, dispuestas a vivir en una sociedad en la que ser mujer no es cosa fácil. Ya decía Marilyn Monroe que no importa vivir en un mundo de hombres, siempre que se pueda ser una mujer en él.





Ana Lucía Rey González* es Comunicadora Social y Periodista. Actualmente es periodista redactora de Fucsia.co.

Twitter: @AnaLuRey

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