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Lo que comen las mujeres Las mujeres comparten el postre. Suelen pedirle al mesero un minúsculo pie de coco acompañado de tres cucharas. ( Foto: Thinkstock )

"Las mujeres, de entrada, no comen nada. Es decir, no comen nada de entrada, comen poco de plato fuerte y casi nunca postre". Esto y mucho más es lo que piensan los hombres de nuestros "extraños" hábitos alimenticios.

Las mujeres, lo sabe cualquier hombre que haya invitado a una mujer a comer, no comen nada. Lo resuelven todo con una ensalada de tamaño inversamente proporcional a su desinterés por cosas tan importantes como la carne. No se explica cómo haya mujeres gordas en el mundo si las mujeres no comen, con lo que, sin esfuerzos de ocultar el machismo nuestro de cada día, diremos que las mujeres gordas lo están porque están llenas de chismes o porque muy pronto estarán llenas de hijos. No de comida.

Demostraré que las mujeres no comen recordándoles aquí y ahora las normas básicas de la alimentación femenina.

• Las mujeres no entienden —ni respetan— el concepto de rodizio y a los restaurantes argentinos van únicamente por complacer a la carne que tienen sentada en frente consumiendo carne.

• Las mujeres toman, con genuino agrado, jugos a base de soya.

• Las mujeres nunca comen la totalidad de comida que se sirve en un plato, a menos que el plato sea de ensalada.

• Las mujeres comparten el postre. Suelen pedirle al mesero un minúsculo pie de coco acompañado de tres cucharas.

•  Las mujeres nunca comen más de tres porciones de pizza.

• Las mujeres han obligado a la industria de la alimentación a ofrecer productos tan increíblemente ofensivos como el arequipe light.

• Las mujeres toman sopa. Y la disfrutan. Las mujeres no comen chimichurri. Las mujeres no repiten.

• Las mujeres aman los cereales con fibra.

• Las mujeres pueden comer las cosas que ya se enfriaron.

• Las mujeres sí saben explicar por qué una bebida es probiótica.

• Las mujeres no toman gaseosa.

• Las mujeres, en los restaurantes italianos, nunca exageran en el queso parmesano.

• Las mujeres comen granola.

• Las mujeres prefieren rollos de sushi muy delgados.

• Las mujeres no se comen los ingredientes mientras cocinan.

• Las mujeres no son amigas de la salsa de tomate comercial.

• Las mujeres no encuentran racional que exista una hamburguesa doble carne.

• Las mujeres no se molestaron cuando McDonald’s tomó la triste decisión de no volver a
vender en Colombia sundae con salsa de caramelo.

• Las mujeres no se comen todo el arroz y tampoco todo el pan.

• Las mujeres adoran las berenjenas… y, claro, las berenjenas adoran a las mujeres.

•  La idea de esta columna, debo reconocerlo, fue de mi amiga Ximena, que sólo a estas alturas se dará cuenta de la barbaridad en que se convirtió su cándida sugerencia.

Ximena, les cuento, trabaja en una multinacional que distribuye el mejor trago del mundo. Pero Ximena no bebe. Algún día escribiré una columna que se titule “Lo que beben las mujeres”. ¿Beben las mujeres? Sí, y pueden bajarse un par de tequilas con una berenjena rellena servida en el plato. Y si beben mucho, hay hombres que comerán muy bien.

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