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10 ideas lúdicas para estimular el desarrollo del bebé

RevistaFucsia.com

10 ideas lúdicas para estimular el desarrollo del bebé No hay necesidad de gastar en juguetes caros y ostentosos: en el primer año, ellos se entretienen con objetos de la casa como cajas de cartón, zapatos de colores y muñecos con rostros. (Foto; Thinkstock)

Si la poca creatividad te gana al momento de pensar qué puedes hacer en tu tiempo libre con tu pequeño, no eres ni una mala madre ni la única en este mundo a la que se le agotan las ideas. Elige actividades sencillas, acordes a lo que a los dos les gusta y que al mismo tiempo, activarán su cerebro y lo harán un niño más feliz. ¡Manos a la obra!

Unos minutos de juego al día son más productivos que una extenuante y maratónica sesión durante el fin de semana. No es necesario estar todo el día con tu bebé para que permanezca entretenido o no se ponga inquieto. Lo que sí requiere son actividades diferentes: alrededor de los dos años, quince minutos es el tiempo máximo en el que querrán dedicarle a una sola actividad.

La periodista Simon Cave y la pediatra Caroline Fertleman nos proponen en su libro Bebés despiertos, 100 ideas lúdicas para estimular el desarrollo de tu bebé, sencillas técnicas de acuerdo a cada etapa del infante: desde el momento del nacimiento hasta los dos años. Crecer, jugar y aprender, el objetivo principal durante las primeras etapas de los más pequeños.

Nuevo bebé (desde que nace hasta los 6 meses)
La gracia: Una de las etapas más gratificantes como papás; estás descubriendo cada movimiento, cada balbuceo y cada cosa sorprendente que este nuevo ser te muestra todos los días. Todo es nuevo para ti y para él.

1.    Hacer caras: Los bebés pueden reconocer e imitar expresiones del rostro desde el mismo momento en el que nacen. Sostenlo a unos 20 centímetros de tu pecho y dedica un minuto a sacar la lengua, abrir y cerrar los ojos, mover la boca, la nariz y la cabeza. Hazlo muy despacio. Su visión será muy borrosa durante los dos primeros días y tardará un tiempo para responder. Beneficios: Creas vínculos, hay un reconocimiento desde el mismo momento del nacimiento, motivará su capacidad de visión y fortalecerá sus músculos de la cara y cuello.

2.    Jugar de barriga: Luego de dos semanas de nacido, puedes poner al bebé boca abajo para poder jugar. Al tratar de levantar su cabeza y apoyarse con las manos, estará motivando el movimiento y la velocidad. Otro plus es que este “ejercicio” al mismo tiempo que lo disfrutan, los cansa más rápido y dormirán plácidamente una larga siesta. Pon juguetes de colores vivos frente al niño, especialmente aquellos que tiene un rostro pintado, como los peluches. Experimenta con fotos, espejos y demás objetos simétricos: a los bebés de esta edad les encanta. Pero atención: luego de las seis semanas, ya se sentirá cansado de esta posición e intentará más movimientos.  Beneficios: Fortalece el tronco y los músculos superiores de la espalda. Reduce el síndrome de la cabeza plana y alivia los gases y cólicos.

3.    Hora de hablar:
¿Quién dijo que los bebés no oyen  ni entienden nada? Ellos escuchan el mundo exterior incluso desde el mismo útero, por lo que una vez nacen ya están familiarizados con el sonido, las voces y la música. Hablarle al bebé es un hábito saludable que quedará de por vida en tu relación madre e hijo. No importa lo que le digas, háblale con confianza y que cada gesto del bebé sea una respuesta para ti; será como un diálogo que cada vez fluirá con más facilidad. A los pequeños les gusta mucho el sonido de la voz y de la risa.  Beneficios: Al ser familiar, tu voz calma al bebé en momentos de llanto o impotencia. Esta actividad también fomenta el lenguaje aunque aún no entiendan las palabras que les dices.

Bebé más grande (de los 6 a los 12 meses)
La gracia:
Es uno de los momentos en el que más cambian los niños. Ahora es más vigoroso y entusiasta. Seguirá cambiando rápidamente, así que deberás seguirle el paso respondiendo a sus mismas necesidades.

1.    El ayudante de mamá: Aprovecha la época de su vida en la que realmente tu hijo disfrutará “ayudarte” con tus cosas. Está en la etapa en la que es un observador innato y querrá participar en todo. Deja que tome los recibos, que toque los timbres de las puertas, que agarre el  periódico y lo ponga donde quiera….en fin, él mismo se las arreglará para tratar de imitar lo que tu haces.  Siempre debes supervisarlo. Beneficios: Ayuda a entender el mundo y a reconocer para qué sirven ciertos objetos.

2.    Jugar con la comida: No desesperes si encuentras el plato de arroz, el vaso de jugo o la tasa de sopa regadas sobre todo el comedor del pequeño. Es normal que a partir de esta edad mientras experimenta todo tipo de sabores y texturas (es el tiempo en el que prueban todos los alimentos sólidos), quieran tocar y explorar con las manos aquello que se llevan a la boca . Permítele que juegue con las cucharas, con los vasos de plástico y con los mismos alimentos. Tarde o temprano, comerá algo de lo que acaba de agarrar. Beneficios: Reduce la ansiedad por la comida. Gran parte de la aversión de los niños hacía los alimentos es que los padres controlan demasiado las raciones de comida y la forma como los consumen. Este juego alimenticio también aumenta la destreza.

3.    Una caja llena de…: El juego de poner y sacar es una actividad de nunca acabar y que los distrae por mucho tiempo. Con una variedad de objetos de diferentes tamaños, texturas y colores, los niños pueden quedarse por largos minutos en el mecánico movimiento de meter y volver a sacar. Pon objetos grandes, nada que se puedan llevar a la boca, ya que les gusta explorar más con ésta que con las manos, pues son mucho más sensibles a esa edad. No debe tener acceso a la caja mágica todo el tiempo o perderá el encanto.  Háblale sobre las cosas que hay en la caja, pero deja que él mismo las saque y las analice a su manera. Beneficios: Estimula la mente investigativa y la independencia: una vez que lo dejas explorar por su cuenta y el bebé lo disfruta, le encontrará gusto a hacer cosas por sí solo.

Niño pequeño (Uno a dos años)
La gracia:
El terremoto imparable ahora camina, corre y duerme menos. ¿Cuál es entonces la gracia? Así mismo, es más inteligente, entiende las cosas y tiene un lazo afectivo contigo y la familia mucho más fuerte y especial: eres realmente importante para él.

1.    Atravesar obstáculos: La sala, el mejor campo lúdico para que el niño se entretenga un buen rato. Ellos empiezan a caminar aproximadamente a los 14 meses, no sin antes pasar un buen periodo arrastrándose por el piso. Buscarán los muebles para mantener el equilibrio y tratarán de obtener más destreza mientras se desplazan. Pon una fila de sillas plásticas o deja un espacio entre los muebles de la sala para que pueda movilizarse y sostenerse. En su habitación o tu cuarto puedes hacer lo mismo asegurándote de que son muebles resistentes, sin puntas filosas y con almohadas alrededor. Beneficios: Motricidad, equilibrio, fortalece los músculos de su cadera, ganará fuerza y confianza y poco a poco, podrá soltarse de objetos y aprenderá a caminar.

2.    Una ciudad en el piso:
Usa cinta de enmascarar para delimitar las calles y avenidas. Forma una pequeña ciudad a una escala que coincida con el tamaño de los carros, casas y demás objetos que le dispondrás en esta ciudadela improvisada. Enséñale cómo empujar los vehículos en correctas direcciones. Puedes hacer muchas cosas con cajas de  cereales o de zapatos y el niño no corre peligro de cortarse o sufrir algún accidente similar.  Beneficio: Mejora la coordinación, tranquiliza y ejercita el cuerpo del bebé y le enseña acerca de la escala, dimensiones y espacios.

3.    Plastilina: La salvadora de un niño inquieto y de manos traviesas. En el mercado hay de todo tipo, olores, colores y sin componentes tóxicos. Dispone de una mesa grande tipo escritorio para que el niño se sienta cómodo y con suficiente espacio, así no querrá irse a otro lado más amplio. Enséñale a hacerla rodar, a enrollarla, a crear figuras, a meterla en moldes, etc. Dale otros instrumentos como rodillos o palos de amasar y unas hojas en blanco para que pegue y despegue las nuevas figuras.  Beneficio: Despierta la creatividad del pequeño, relaja al momento de percibir la texturas de esta masilla, además de fomentar la concentración.



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