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Adictos a lo crudo Foto: Archivo Fucsia, Pedro Rueda

La última tendencia para los fanáticos de las dietas son los alimentos crudos. Sin embargo, hay un álgido debate sobre si éstos son realmente saludables

Los alimentos cocidos no pasan por los labios de muchas personas hace ya rato. No hablemos de carne solamente, sino de otros productos como arroz, fríjoles y pasta, que no se pueden comer en su estado original. Estas personas conforman un gran ejército de adictos a lo crudo o ‘crudómanos’, y vienen, en muchos casos, de ser vegetarianos y abstenerse de comer huevos, de tomar leche y de rechazar hasta el tofu, porque su ingrediente básico, la soya, ha sido previamente sometida al proceso de cocción.

Aunque estos obsesivos de las dietas basadas en comer aquello que da la naturaleza en su estado esencial subsisten con la ingesta de cerca de 800 calorías diarias, para los expertos en nutrición esta cantidad roza los niveles de inanición, pues una persona activa debe ingerir por lo menos 2.500 calorías diarias. En contraposición, quienes han cambiado sus hábitos de alimentación afirman que aunque duermen menos, tienen más energía durante el día y se sienten mejor que nunca. 

Estos habituales de lo crudo sostienen que su proceso metabólico se ha hecho más eficiente, aunque no hay evidencia científica de ello. Hace poco le oímos decir a un médico que la moda de comer sushi y otras preparaciones crudas le ha hecho olvidar a mucha gente la incidencia creciente de problemas gastrointestinales que aquejan, por ejemplo a los japoneses, por cuenta de los parásitos que traen muchos de los pescados que ellos llevan del fondo del mar a la mesa.

Están "Vivos"

El caso es que hay un número cada vez mayor de personas que creen que comer ‘alimentos vivos’ prolonga la juventud y previene la enfermedad, y consideran que ingerir alimentos cocinados es equivalente a envenenarse lentamente. Afirman, igualmente, que el hecho de calentar la comida reduce las proteínas y vitaminas contenidas en los alimentos y concentra en ellos algunos pesticidas que han sido usados en su cultivo. Más aun, aseguran que el calor destruye las enzimas naturales de los alimentos, que son las que facilitan la digestión. 

Para que el organismo absorba lo cocinado, el cuerpo debe usar al máximo su provisión de enzimas. En cambio, los alimentos crudos ayudan al cuerpo a retener enzimas, y con ello retardan el envejecimiento, incrementan las energías y curan de por vida todos las enfermedades que nos amenazan.

Eso es lo que dicen los consumidores de lo crudo. Esta subcultura es una mezcla de salud alternativa, búsqueda de lo espiritual y tendencia agresiva (entre sus devotas celebridades están Demi Moore y Angela Bassett). Mucha gente se ha inclinado por la comida cruda después de luchar contra enfermedades crónicas y obesidad. Los gurús de la ‘comida viva’ prometen a quienes los sigan no sólo mejor salud, sino un aumento de su bienestar, ilustración espiritual y satisfacción personal, algo quepor estos días muchos encuentran en muy poca cantidad. 

De hecho, al servir a la mesa una receta hecha de partes iguales de moda y fobia, los amantes de lo crudo han creado una cocina ideal para tiempos de ansiedad.

La cruda realidad

Pero los científicos, entre tanto, han detectado la ‘paja’en el ojo de los crudívoros, afirmando que no hay bases ciertas para sostener todas estas teorías, y que todo el concepto de estos sibaritas de la cultura de lo crudo está basado en una especie depseudociencia. Si bien es cierto que los alimentos cocinados pierden algunas de sus vitaminas en el proceso, no está probado el detrimento de las comidas elaboradas, por el contrario, éstas traen múltiples beneficios al organismo. 

En adición a lograr que la comida sepa rico, esterilizan los componentes nocivos que ésta pueda contener. El calor, dicen los nutricionistas, logra sacar de las proteínas de los alimentos nuevas formas y maneras que aumentan su digestibilidad.

Al argumento de que los alimentos cocinados son venenosos, los científicos responden con otro no menos demoledor: los peces crudos pueden constituir una verdadera fuente de toxinas, lo mismo que algunos vegetales, si no se les da una cocción mínima. Como ejemplo de los beneficios que trae muchas veces la cocción de los alimentos, viene al caso el ejemplo del tomate, que contiene algunos nutrientes que ayudan a prevenir el cáncer, pero éstos sólo pueden ser liberados cuando el vegetal es cocinado.

De acuerdo con uno de los pocos estudios disponibles sobre los consumidores exclusivos de lo crudo, una cuarta partede las mujeres y una quinta parte de los hombres que mantuvieron esta dieta en Estados Unidos por espacio de cuatro años decrecieron sus índices de masa corporal. Más aun, una tercera parte de las mujeres dejaron de menstruar.

Lo cierto es que aparte de dietas y posiciones radicales como la de los crudómanos, hoy más que nunca los comensales de todo el mundo prueban la comida cruda y quedan fascinados. Van a los restaurantes donde la especialidad es el sushi y disfrutan plenamente de la comida, pero se abstienen de comprar la filosofía que de pronto haría su vida más sana, pero también algo monótona.

 

 

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