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Cuando la alarma materna suena y no hay con quién

Cuando la alarma materna suena y no hay con quién Foto: Thinkstock

Sacar adelante tu carrera fue la acción imperativa que tomaste durante los últimos 10 años, en una carrera literal por asumir retos y ascender posiciones y un día te diste cuenta de que todas tus amigas tienen hijos y una familia constituida hace mucho tiempo, una proyección que solías compartir y que ahora sólo puedes envidiar.


¿Qué pasó?, ¿cuál fue el punto de quiebre que te diferenció de todas aquellas que ahora no hacen más que hablar de bebés y de bodas perfectas?, haya sido tu ímpetu académico, tu competitividad laboral, tu falta de organización, o un amor que no fue, la vida te llevó a no tener hijos antes de los 35 años y ahora te ha entrado el afán por concebir, justo cuando no tienes a un compañero con quien realizar la labor y cuando estás a un par de escalones del cuarto piso. Esta situación es más común de lo que crees y hay muchas cosas que puedes hacer al respecto.

A toda mujer le llega cierta etapa en la vida en que surge el deseo de ser madre, no en vano el sistema reproductor femenino se desarrolla incluso antes de la adolescencia. De acuerdo con el Dr. Ramiro Argüello, experto en endoscopia ginecológica, “el pico mayor de fertilidad [de la mujer] se alcanza de los 20 a los 24 años, disminuye ligeramente de los 30 a 32 años y a partir de esa edad disminuye progresivamente, especialmente después de los 40 años. Se dice que en la mujer la probabilidad de poder tener un recién nacido vivo disminuye aproximadamente un 3,7% cada año, a partir de los 30 años”, afirmó el experto.

Quiero tener hijos pero mi pareja no
La falta de acuerdo en la pareja para tener hijos no es signo inmediato de falta de afecto o de egoísmo. Sincronizar la agenda de la conformación familiar no siempre es sencillo, sobre todo si las partes no han expuesto sus expectativas al respecto desde el inicio de la relación.

Con frecuencia las personas esperan a tener una pareja y una vida estable, con holganza económica y tranquilidad emocional para pensar en traer hijos al mundo. Esta es una actitud plenamente responsable, el problema es que las circunstancias no siempre permiten esta posibilidad, mucho menos si a la pareja le urge tener un hijo en el corto plazo.

La idea de responsabilizarse enteramente de una persona puede resultar abrumadora para los hombres, por eso debes hacer una evaluación profunda para proyectarte a futuro, debes decidir qué quieres más, tener un hijo o conservar a tu pareja, porque con este conflicto no resuelto sobre la mesa es muy factible que la relación tenga un punto de quiebre y es mejor que estés preparada.

Planta un tiempo límite para tu pareja, en el que esperarás a que tu pareja se decida a tener hijos contigo y hazle saber que vas a esperar a ver si se decide. Esta fecha debes conservarla para ti, para evitar ejercer presión; si cumplido ese tiempo encuentras que él aún no quiere ser padre, debes tomar una decisión, pero cuidado, no cometas el error de ‘hacerte embarazar’ dejando de planificar sin consultarle a él, esto sólo generará una ruptura en la relación y, aunque continúen juntos, se generará un ambiente de desconfianza y una sensación de utilización.

Aún no he conocido al padre de mis hijos

Fiestas, encuentros, trabajo, universidad, viajes, etc., has probado un sinfín de escenarios donde podrías hallar al hombre de tu vida, aquel padre perfecto que jugará con tus hijos y le enseñará los mejores valores, que tendrá un sueldo perfecto y tiempo suficiente para que hagan cosas juntos, aquel maravilloso ser que, además de ser guapo, gracioso e inteligente, te adorará más que a nadie con un amor que dure hasta la muerte.

Aunque Disney se haya metido en tu cabeza, no pides demasiado. A nadie se le puede condenar por exigir que su pareja, la que le va a durar toda la vida, sea una persona llena de cualidades, el inconveniente aparece cuando tu deseo de encontrarlo penetra en tu manera de ser y te conviertes en una persona intolerante a la más mínima falla y te niegas la oportunidad de conocer a fondo a esos hombres que tienen mucho que ofrecer.

La manía de descartar hombres proviene del agotamiento que implica haber salido con muchos hombres en los últimos 10 o 15 años sin encontrar nada que ‘valga la pena’, pero muy posiblemente también provenga de las relaciones que consciente o inconscientemente realizas entre las características y comportamientos de viejos amores y las personas nuevas que conoces, a continuación algunos ejemplos:

•    No me presentó a sus amigos: de una vez te imaginas que es igual que aquel tipo que te mantenía escondida, tu sentías que se avergonzaba de ti o de ellos y presientes que lo mismo ocurre en este caso, pero resulta que sólo llevan saliendo 20 días y no hay razón alguna de alarma.
    Prefirió seguir trabajando que salir contigo: de una vez se te viene a la cabeza la imagen de aquel fanático del trabajo que nunca podía cumplir una cita porque debía ponerse al día con cosas de la oficina. Tranquila, si esto ha pasado un par de veces al mes es posible que él esté pasando por un momento de crisis laboral y no tenga nada qué ver con la obsesión del trabajo.

Recuerda que la tolerancia es uno de los pilares del matrimonio tradicional y si quieres compartir el resto de tu vida con alguien debes ser muy comprensivo, sin llegar a ser indulgente. Dale tiempo a las personas para que puedas enamorarte y considerar la posibilidad de tener hijos con él, nunca está bien juzgar a las personas por la primera impresión.

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