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Dormir bien ayuda a las niñas, pero no a los niños

Fucsia.co

Dormir bien ayuda a las niñas, pero no a los niños Foto: Ingimage.

Las niñas que tienen un horario regular y cumplido para ir a la cama presentan un buen desarrollo intelectual, pero los niños no se benefician de dormir a horas establecidas, afirma un estudio.

Hubo una época en la que los niños hacían lo que se les ordenaba sin cuestionar a sus mayores. En esos tiempos, que ahora parecen remotos, ya se conocía la importancia de acostarse a la misma hora.

Un estudio dirigido por la doctora Yvonne Kelly del instituto University College en Londres, Inglaterra, y publicado en la Revista de Epidemiología y Salud Comunitaria este 9 de julio demostró que la sabiduría de nuestros abuelos estaba en lo cierto – la mitad de las veces. Las hijas, al parecer, se benefician de ir a la cama a la misma hora, pero los hijos no.

Kelly conocía múltiples investigaciones que analizaban la conexión entre los hábitos de sueño y las capacidades cognitivas de adolescentes y adultos. Todas revelan que el sueño poco consistente y los horarios irregulares van de la mano con un pobre desempeño académico. Sin embargo, poco se había estudiado este efecto en los niños.

La investigadora y sus colegas examinaron los horarios de dormir y las habilidades cognitivas de más de 11.000 niños nacidos en el Reino Unido entre 2000 y 2002 dentro de un proyecto que se llamó el Millennium Cohort Study (Estudio de la Cohorte del Milenio, en español).

Los expertos entrevistaron a las familias de los niños para recolectar información sobre sus hábitos de sueño a los nueve meses, cinco años y siete años de edad. También se les preguntó si los pequeños tenían horas establecidas para ir a dormir de lunes a viernes y si siempre, usualmente, a veces o nunca las cumplían. Además, indagaron sobre otros factores como rutinas familiares, circunstancias económicas, si tenían televisor en la habitación y si a los niños se les leía antes de acostarse.

Para medir su desarrollo cognitivo, a los tres, cinco y siete años se les realizaron pruebas de lectura, matemáticas y razonamiento espacial. De estos resultados se estimó el coeficiente intelectual de cada uno.

Según los resultados, para cuando habían cumplido los siete años los niños que no tuvieron un horario fijo para ir a la cama tenían afectaciones en su desarrollo intelectual, aun cuando se controlaron otras variables como la lectura antes de dormir, la televisión en el cuarto y el estatus socioeconómico de los padres. Pero esto les sucedió solo a las niñas.

Al momento de evaluar el coeficiente intelectual, la niñas que solían ir a la cama a la misma hora tenían entre ocho y nueve puntos más que las que tenían un horario irregular. Los niños no mostraron diferencia alguna.

En el caso de los varones, los horarios inestables hicieron que sus coeficientes intelectuales bajaran unos seis puntos por debajo de los otros niños de la misma edad para cuando habían cumplido los tres años. Pero esta diferencia desapareció a los siete.

El equipo concluyó que el desarrollo temprano de los niños tiene influencias profundas en el futuro. Por tanto, el sueño insuficiente o irregular, especialmente durante etapas clave en el crecimiento podría tener impactos importantes en la salud.

La diferencia entre los sexos, sin embargo, es inexplicable. La doctora Kelly no la esperaba y no la puede explicar. Como suelen decir los científicos, pero esta vez con más razón, es necesario investigar más al respecto.

Por ahora, en cuanto a las batallas libradas en casa por ir a la cama, los chicos parecen tener municiones extra.

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