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El baby boom in vitro

El baby boom in vitro Foto: Cortesia InSer Colombia

Aunque la gran mayoría de las mujeres sueña con tener un hijo, sus oportunidades de concebir, al menos de manera natural, riñen en una carrera contra el tiempo

A los 35 años una mujer puede encontrarse en la cúspide de su carrera profesional, después de años de sacrificio dedicados al estudio y al empeño por sobresalir en un mundo laboral altamente competitivo. Posiblemente disfruta de una relación estable, se siente estupenda físicamente y hasta puede que esté pensando, ahora sí, en decidir conformar una familia. Sin embargo, mientras su vida profesional iba en ascenso, su sistema reproductivo ya venía en detrimento.
 
Los óvulos de la mujer se van deteriorando y no hay manera de revertir esa condición de la naturaleza. Pero los avances científicos están brindando soluciones. En julio de 1978, cuando nace Louise Brown, primera bebé concebida mediante fecundación in vitro, el mundo conoció una nueva técnica para dar a luz: la reproducción asistida.
 
 ¿En qué consiste?
Es un proceso mediante el cual se realiza la fertilización del óvulo por el espermatozoide, pero se realiza fuera del cuerpo de la mujer. Para ello existen dos maneras: por fecundación in vitro (dejando espermatozoides cerca al ovocito extraído de la mujer para que alguno lo fecunde), o por un proceso conocido como ICSI, en el que se inyecta un espermatozoide previamente seleccionado dentro del ovocito.
 
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En Colombia, aunque no existen cifras oficiales sobre el número de bebés que han sido gestados mediante este proceso, son múltiples las parejas que están recurriendo a estos tratamientos para concebir una criatura.
 
En Profamilia, entidad especializada en salud sexual y reproductiva, al menos 1.300 bebés han nacido gracias a tratamientos de fertilización in vitro, durante los ocho años que lleva la unidad de fertilidad. Pero no necesariamente es la fecundación in vitro la solución a los problemas de infertilidad. Lo primero es identificar las causas de la aparente infertilidad y quién de la pareja la padece.
 
 ¿Quién es el infértil: él o yo? 
 La infertilidad es un tema del que pocas veces se habla pues socialmente tiende a provocar estigmatización, especialmente en los hombres. De allí la falta de información al respecto. Antes que nada, lo primero es identificar qué es ser infértil. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) una pareja se considera “clínicamente infértil cuando no ha habido embarazo después de un mínimo de 12 meses de actividad sexual regular, sin el uso de anticonceptivos.”
 
Se estima que cerca del 15 por ciento de las parejas en el mundo tiene problemas de fertilidad y aunque se suela pensar que es un problema puramente femenino, los hombres son quienes tienen inconvenientes de infertilidad en más de la mitad de los casos (56,3 %), según reveló un estudio realizado por la Human Fertilisation Embryology Authority (HFEA), entidad reguladora de los tratamientos de reproducción asistida en el Reino Unido.
 
“De los pacientes que atendemos, el problema resulta ser masculino en aproximadamente 7 de cada 10 parejas”, señala el doctor José Ignacio Madero, director científico de Medifértil y miembro de la Federación Internacional de Sociedades Fértiles (IFFS, por sus siglas en inglés).
 
Para determinar cuál de los miembros de la pareja tiene problemas de infertilidad (en muchos casos son ambos), se deben someter a una serie de exámenes. En el caso de la mujer, las causas pueden ser: la edad, cirugías pélvicas, miomas, infecciones, desnutrición o enfermedades como la endometriosis. Del lado del hombre, puede deberse a inflamación del tracto genital, enfermedades de transmisión sexual, cirugías inguinales donde ocurrieron accidentes médicos, antecedentes de varicoceles, exposición a sustancias tóxicas o incluso por uso de anabólicos esteroideos.
 
Estos procesos pueden ser dispendiosos en algunos casos, antes de resultar exitosos. Richard y Liesel son una pareja de Trinidad y Tobago que duró 16 años visitando médicos infructuosamente. “Fue un proceso largo y costoso –describe Richard-. Mi esposa y yo estábamos abrumados. Hasta que en 2004 iniciamos el tratamiento en el centro de reproducción InSer de Medellín. Tuvimos la oportunidad de darle la bienvenida a dos bebés hermosos y sanos”.
 
Cuando el problema de fertilidad es de la mujer, se inicia el tratamiento con medicamentos que buscan estimular los ovarios para la producción de ovocitos. A partir de ese momento, explica Claudia López, embrióloga del laboratorio de producción asistida de Medifértil, “se hace seguimiento permanente y una vez los ovocitos han logrado cierta madurez, se fertilizan en el laboratorio con los espermatozoides. De los embriones obtenidos, se transfiere el de mejor calidad al útero de la paciente”.
 
En cuanto al hombre, un examen conocido como espermiograma permitirá determinar la movilidad y morfología de los espermatozoides.
 
Si en cualquiera de los dos casos no están dadas las condiciones mínimas para realizar un proceso de fecundación, entonces se deberá recurrir a la donación de óvulos o de espermatozoides, según el caso.
 
Refrigerar la vida 
Las condiciones de un laboratorio de producción asistida deben ser completamente estériles y la temperatura debe ser regulada. Un complejo –y costoso- equipo de microscopios, incubadoras, cabinas y neveras son repartidos en dos salas: la de andrología, donde se examinan los espermatozoides, y la de embriología, donde se realizará la fecundación in vitro de los ovocitos.
 
Los bancos de semen y de óvulos congelados permanecen conservados en tanques con nitrógeno líquido, a una temperatura de 193 grados bajo cero. Algunas muestras pertenecen a los pacientes; otras son producto de donaciones.
 
Después de una serie de análisis y pruebas, tanto hombres como mujeres pueden ser donantes de sus células reproductivas, bajo ciertas condiciones. “El donante renuncia a la paternidad o maternidad del hijo que vaya a ser concebido - explica Alexandra Molina, gerente de Mercadeo del centro de reproducción InSer en Medellín-. Además, el receptor deberá aceptar las condiciones de anonimato del donante”.
 
Como en Colombia es ilegal pagar por órganos o tejidos humanos, los donantes no reciben retribución económica distinta a los gastos para movilización y exámenes médicos requeridos. Estas donaciones se realizan también con estrictas medidas de asepsia, puesto que serán transferidas a otro cuerpo.
 
Actualmente, ante la tendencia de postergar la maternidad, es común que en los laboratorios se conserven óvulos de mujeres que, previendo el deterioro de sus células reproductivas con el tiempo, deciden congelar sus ovocitos cuando están jóvenes, para reutilizarlos posteriormente.
 
Múltiples polémicas 
Los métodos de reproducción asistida no dejan de estar sujetos a controversias, que van desde lo médico, hasta lo moral y religioso.
 
El doctor José Madero, también docente universitario de Bioética, considera indebido que se depositen varios embriones provocando embarazos múltiples: “Lo principal es solucionarle el problema de fertilidad a la pareja. La exigencia de que quieren tener mellizos o trillizos, es una locura. Someter a una persona a más hijos es riesgoso y pueden surgir amenazas de parto prematuro, provocar anemia y demás complicaciones”, alerta Madero.
 
Por otra parte, los centros de reproducción asistida tienen opiniones divididas respecto a quién puede ser receptor de una donación de óvulos o de espermatozoides. Algunos de ellos sólo permiten que la donación se realice a una pareja heterosexual y estable, luego de realizar una evaluación psicológica. Otros, en cambio, son más flexibles al respecto:
 
“Como política institucional nosotros recibimos sin ningún problema a mujeres solas que quieran buscar un embarazo, con espermatozoides donados, asegura el Carlos Gabriel Sarria, médico de la unidad de Fertilidad de Profamilia. “Tampoco tenemos ningún tipo de discriminación en cuanto a orientación sexual. Si viene una pareja de mujeres homosexuales con deseos de someterse al tratamiento, nosotros lo hacemos. De hecho lo hemos hecho”, agrega.
 
Realizar este procedimiento a parejas de mujeres homosexuales es legal, pues la Constitución estipula que cualquier adulto mayor de 18 años, hombre o mujer, puede tomar decisiones sobre su salud y sexualidad de manera libre. Sin embargo, no todos los centros de fertilidad acceden a hacerlo.
 
Desde el punto de vista religioso, la iglesia objeta que en el proceso de fecundación, algunos embriones sean descartados, sólo para que sea concebido el que se encontraba en mejores condiciones. El Secretario General de la Conferencia Episcopal, Monseñor Juan Vicente Córdoba, resalta los avances científicos al servicio del ser humano, pero cuestiona el destino de los embriones descartados:
 
“Esos embriones van al inodoro, o al cesto de basura, se convierten en desecho biológico, o terminan en una nevera. La iglesia dice que toda vez que hay un embrión, hay un ser humano y es un hijo de Dios. No se puede hacer ciencia eliminando seres humanos”, reflexiona Monseñor.
 
Más allá de las objeciones o argumentos a favor, los procesos de fertilidad asistida son una realidad en el mundo, aunque no todos tienen acceso a ellos; un tratamiento completo puede costar alrededor de 10 millones de pesos y las EPS no prestan este servicio.
 
Otro de los fenómenos que se está presentando es el de “turismo reproductivo”, como alerta la fundación Low Cost IVF: “en muchos países de Europa occidental, el acceso a los servicios de fertilidad para lesbianas, mujeres solteras o posmenopáusicas puede ser negado, acudiendo a otros países para recibir tratamiento de lo que no pueden conseguir en casa”.
 
En Medellín, por ejemplo, el centro de reproducción InSer facilita servicios complementarios para los turistas, que pueden llegar a representar el 10 por ciento de sus pacientes, brindando también asesoría en alojamiento y transporte, para hacer menos traumática la estancia durante el tratamiento.
 
Si bien la ciencia da soluciones alternativas, los expertos recomiendan que la mujer dé prioridad a la maternidad de manera natural cuando es joven y fértil. Aplazar la decisión, puede representar consecuencias para la madre o el bebé, además de estar perdiendo la maravillosa oportunidad de concebir los hijos de manera propia y natural.
 
Algunos sitios donde se realizan los tratamientos:

Clínica de la Mujer, Unidad de Fertilidad
Dirección: Carrera 19 C 90-14, Piso 2. (Bogotá)
Teléfono: 610 3243
http://www.fertilidadclinicadelamujer.com
 
Inser Colombia
Dirección: Calle 124 No. 7 - 38. (Bogotá)
Teléfono: 619 00 10
http://www.inser.com.co/
 
Cecolfes - Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad
Dirección: Calle 10 #14A – 15. (Bogotá)
Teléfono: 742 0505
http://www.cecolfes.com/
 
Profamilia – Unidad de Fertilidad
Dirección: Carrera 15 No. 34 - 47. (Bogotá)
Teléfono: 339 0900
http://www.profamilia.org.co
  
Procreación Médicamente Asistida – Clínica Marly
Dirección: Calle 50 # 7 - 36 piso 4. (Bogotá)
Teléfono: 348 1116
http://www.fertilidadpma.com
 



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