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Esos cuidados esenciales

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Esos cuidados esenciales Foto: Thinkstock

El nacimiento del bebé no sólo despierta ternura, sino inquietud frente a la mejor manera de cuidarlo, sobre todo los papás primerizos.

Todo se mezcla con la llegada del bebé: alegría, ilusión y mucho temor. La gran mayoría de los padres no saben cómo empezar a cuidar a su pequeño. Los más inquietos se informan y preguntan, otros, sencillamente, se dejan guiar por “las enseñanzas de las abuelas”.

Efectivamente, el bebé exige que se le cuide delicadamente y bajo todas las medidas de seguridad. A la hora del baño, de su higiene personal y de la alimentación es preciso seguir algunos consejos útiles para garantizar su bienestar.

Baño
El bebé se puede bañar desde el primer día. De acuerdo con el pediatra Hernán Robles, existe la creencia de que el recién nacido no se debe bañar, porque “pierde grasa y calor, y puede resfriarse”, lo que no es cierto. Los resfriados son generados por los virus que transmiten otras personas. Y la pediatra Sally Pino añade que únicamente el baño es limitado para los bebés prematuros que siguen plan canguro.

La hora del baño será la que prefieran los papás. Muchos eligen la noche, pues hay más tiempo y es una forma de invitar al bebé a que tenga un sueño placentero. Recuerde que la temperatura ideal del agua debe oscilar entre los 36 y 37°C. Siempre tenga todo listo y jamás dejé a su hijo solo en la tina. Durante el baño, verifica que las ventanas de la habitación estén cerradas y que exista una temperatura ambiente de por lo menos 21°C. Al bebé hay que sostenerlo de tal forma que la mayor parte del cuerpo y la cabeza queden fuera del agua. La tina no debe llenarse más de 10 centímetros.

Higiene del cuerpo
Ombligo
El cordón umbilical del recién nacido tarda entre una y tres semanas en caerse. Así que mientras eso sucede, esta zona merece cuidarse con esmero y pulcritud. Existe la idea de que el cordón no se puede mojar. “No es verdad. Lo importante es secarlo bien y hacerle curación con solución yodada. La base del cordón se debe levantar con delicadeza y secarla muy bien. Nunca dejar esa zona húmeda”, explica Robles. Tampoco es cierto que dicha rutina duela, pues allí no hay terminaciones nerviosas. Es preciso dejar el cordón expuesto al aire y no cubrirlo con el pañal.

Colita
La llamada dermatitis de pañal o pañalitis es una irritación común durante el primer año de vida de los bebés. Esta condición es el resultado de mantener puesto el pañal por mucho tiempo, ya sea húmedo o sucio. De ahí que sea esencial cambiar rápidamente al pequeño, lavarle muy bien la colita con agua tibia, secarlos y usar las cremas que recomiende el médico y procurar dejar al bebé sin pañal las veces que se pueda.
 
Aseo de genitales
En las niñas, éste debe hacerse siempre en dirección de la vagina al ano y no al revés. Con una toallita húmeda se limpia el abdomen, los muslos y los pliegues. La crema debe aplicarse en los labios externos y alrededor del ano. En los niños, la limpieza se realiza desde los muslos hacia el pene, incluyendo los alrededores de los testículos.

Uñas
Es de las técnicas a las que los papás más le huyen, pero es preciso aprender, porque las uñas de los bebés crecen muy rápido y esta es una rutina que es permanente y que inicia casi desde la primera semana de vida. No te estreses. Las uñas del bebé son blandas y resulta fácil cortarlas. Lo mejor es hacerlo cuando está dormido. El corte debe ser recto y rápido. Se aconseja utilizar tijeras especiales, que tienen la punta redonda. Así se evitan accidentes.

Nariz
Poco y nada sirven esas pequeñas bombas o peritas ‘saca mocos’. Lo mejor es ponerle unas gotas de suero fisiológico en las fosas nasales para suavizar las secreciones secas. Tampoco es conveniente recurrir a los copitos de algodón, pues pueden resultar agresivos para el bebé.

Oídos
Algunos papás recurren a tapones a la hora del baño. En realidad, el órgano del oído no necesita de eso, porque está diseñado para recibir agua. La limpieza debe hacerse con copito, pero con la precaución de retirar únicamente lo que se ve, nunca introducirlo.

Alimentación
Amamantar
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la leche materna sea el único alimento para el bebé durante los primeros seis meses de vida, pues éste provee anticuerpos que fortalecen su sistema de defensas. Cuando lo vayas a amamantar procura estar relajada. Encuentra la posición más cómoda, bien sea en la cama o en una silla.

Gases
Muchos bebés al comer ingieren mucho aire. Según la pediatra Pino, esto es más frecuente cuando comen de manera desesperada, no agarran bien el pezón y la areola, o si usan biberón, la leche no llena completamente el chupo. El gas crea sensación de llenura, lo que provoca que el bebé deje de comer antes de tiempo. Cuando el gas sale, el bebé tendrá hambre, y llorará si no satisface su necesidad. A veces el bebé eructa, pero también el aire es expulsado por la cola.
 
Existen técnicas que le ayudan a expulsar los gases: sujeta al bebé en posición vertical durante 15 minutos y frótale la espalda. O colócalo boca abajo sobre las piernas. Una vez eructe, la mamá puede amamantarlo del otro pecho. Así logra completar ese ‘espacio’ que el aire ocupaba en su estómago y evita que llore por hambre a los 20 minutos.

Aunque tus vecinos o abuelos te digan que “no pasa nada” si le das a probar antes de tiempo otros alimentos distintos a la leche materna, lo cierto es que el intestino y los riñones del bebé no están maduros antes del primer año. “Esas famosas ‘pruebitas’ pueden causar daños permanentes como alergias, colon irritable, intolerancia y hasta fallas renales. No hay afán para introducir nuevos alimentos”, concluye la pediatra Sally Pino.  



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