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La cultura del aborto clandestino

Luisa Fernanda Ramírez G.

La cultura del aborto clandestino La cultura del aborto clandestino. Foto: Pantherstock

Mientras el 44 por ciento de los embarazos no planeados en Colombia terminan en un aborto inducido, el 99 por ciento de los abortos en el país se realizan de forma ilegal a pesar de las restricciones.

Las guías del Congreso Americano de Ginecólogos y Obstetras (ACOG) definen aborto como la pérdida, sea espontánea o inducida, de un embarazo antes de las 20 semanas de gestación, es decir, antes de que el feto sea viable fuera del útero. Los abortos ocurren en aproximadamente el 15 al 20 por ciento de los embarazos, la mayoría durante las primeras 13 semanas.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) el aborto inseguro es un procedimiento para terminar un embarazo llevado a cabo por personas que carecen de las habilidades necesarias, o en condiciones carentes de los estándares médicos mínimos.

Por su carácter clandestino no existen cifras exactas sobre el número de abortos inducidos en Colombia. Según el instituto Guttmacher, centro de estudio de la salud sexual y reproductiva aliado a la OMS, se estima que para el año 2008, de 400.412 abortos inducidos, 22 fueron interrupciones legales del embarazo. Es decir que cerca del cien por ciento fueron abortos ilegales.

Ese pequeño porcentaje de abortos legales que se realizaron en instituciones de salud debieron cumplir con alguno de los siguientes criterios: que la continuación del embarazo represente un riesgo para la vida o la salud de la mujer, que el feto padezca una malformación grave incompatible con la vida fuera del útero o que el embarazo sea el producto de una violación o del incesto.

Se estima que la mitad de los abortos en Colombia son inducidos mediante el uso del medicamento misoprostol, un estimulante de las contracciones uterinas y preparación del cuello uterino para el parto. El inadecuado conocimiento de los proveedores sobre su uso y la falta de información de las mujeres acerca del mismo llevan a una tasa de complicaciones innecesariamente alta de un 32 por ciento, entre las cuales la más común es la hemorragia vaginal.

Embarazos no deseados: la raíz
Según las cifras del instituto Guttmacher, el 44 por ciento de los embarazos no planeados en Colombia terminan en un aborto inducido.

En el año 2006 Colombia se unió a los 17 países de América Latina que, entre 1997 y 2008, ampliaron las causas bajo las cuales el aborto puede realizarse legalmente. Sin embargo, siguen habiendo obstáculos como la lentitud de los procesos legislativos en el caso de mujeres víctimas de violaciones y la dilatación o negación de estos procedimientos por parte de algunas entidades.

El ginecobstetra y especialista en medicina materno fetal Enrique Sanín, refiere que “la despenalización del aborto no ha cambiado la pirámide de la morbimortalidad materna o prenatal.

Antes de que entrara en vigencia esta ley prevalecía la vida de la madre sobre la del feto al presentarse una complicación del embarazo potencialmente fatal”. En el caso de las malformaciones fetales incompatibles con la vida el especialista anota: “estas malformaciones son pocas e infrecuentes y se diagnostican con ecografías de tercer nivel que no están dentro del POS, por tanto no se pueden hacer controles antes de las 20 semanas de embarazo.”

El experto refiere además que “en la ley no se puso un plazo, por tanto médicamente es fácil definir la conducta si la paciente tiene menos de 22 semanas de gestación ya que el feto aún no es viable. El vacío de la legislación está en el caso de las mujeres que tienen más semanas y cumplen con algún criterio para terminar el embarazo.”

Frente a las altas cifras de clandestinidad el doctor relata que “en los casos de violación aún sigue habiendo un subregistro importante, y no todas las mujeres desean abortar”. Recalca también que “el aborto séptico (por introducción vaginal de objetos o sustancias irritantes) ha disminuido dramáticamente en los últimos años porque las mujeres compran el medicamento en el ‘mercado negro’.”

El experto destaca que la ley puede ser la puerta de entrada para que en el futuro se apruebe el aborto electivo y los médicos formulen los medicamentos sin el riesgo de las complicaciones que implica la falta de supervisión. Sin embargo, anota que el defecto más grande de la legislación, es que no hay flujogramas que indiquen al médico o a las instituciones qué hacer frente a una mujer que presente un criterio de aborto legal: “no hay grupos interdisciplinarios para el manejo de estas pacientes lo cual las lleva a verse envueltas en trámites dispendiosos y muchas veces innecesarios.”

El estetoscopio de la ley
El aborto sigue siendo un tema controversial tanto en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo, debate del cual Colombia no se encuentra exenta.

La Iglesia Católica ha declarado estar en contra de la terminación del embarazo en cualquiera de sus etapas. Así le manifestó monseñor Rubén Salazar, presidente de la Conferencia Episcopal a la revista SEMANA: “Los magistrados, jueces y demás funcionarios judiciales deben velar por la protección de la vida”, y “la Iglesia se ve en la obligación de manifestar su perplejidad ante decisiones contrarias al bien de la persona humana y la sociedad”.

Por otro lado el Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, manifestó durante un foro en la Universidad Javeriana en abril de este año que "el derecho a la vida, que es inviolable, pasó a ser un derecho del deseo" al referirse a la sentencia del Alto Tribunal. En este mismo evento Ordóñez señaló que "será siempre el deseo de los más fuertes y no el de los más débiles, como el de los ya miles de niños y niñas que han muerto producto de esa sentencia", y agregó: "Nuestro derecho a vivir no depende de que quien pretende inducir o engañar a una mujer para que aborte, consiga o no su cometido."

Mónica Roa, directora de la ONG Women's Link Worldwide, fue la abogada que presentó la demanda ante la Corte Constitucional que logró la despenalización del aborto bajo circunstancias especiales.

Roa habló con RevistaFucsia.com acerca del panorama del aborto en Colombia tras su despenalización. Al referirse a las altas tasas de clandestinidad la abogada anotó: “En el Estado no hay un liderazgo para castigar a los que no están cumpliendo. Algunos de los que deben asegurarse de que la ley se cumpla son funcionarios públicos y el mensaje de la Procuraduría es que al que cumpla con la sentencia lo van a perseguir. Esto fue lo que le sucedió al exalcalde de Medellín a quien le abrieron una investigación cuando anunció la apertura de la Clínica de la Mujer.”

En cuanto a los mecanismos legales por los cuales las mujeres acceden a la terminación del embarazo, Roa explica que la tutela no resuelve el problema: “Cuando una mujer toma la decisión ya pueden haber pasado uno o dos meses. Luego acude al sistema de salud donde la ponen a dar vueltas por lo cual algunas deciden buscar asesoría legal. Lo más temprano que nos llegan es al tercer mes de embarazo. De ahí ponen la tutela que generalmente se niega en primera y segunda instancia. Cuando llega a la Corte Constitucional, un año y medio después, se determina que a la mujer se le violaron sus derechos y debió ser atendida pero para entonces ya ha recurrido a la clandestinidad, tuvo el niño o resolvió su problema por otra vía que no es la oficial.”

A pesar de todo, la abogada refiere que gracias a estos mecanismos la Corte ha desarrollado jurisprudencia sobre el tema y se han “llenado algunos vacíos identificando los ‘conejos’” usados para evadir las responsabilidades legales de los entes legislativos y del sistema de salud.

¿Y la solución?
Frente a los temas educativos que deben reforzarse, Mónica Roa señala que “deben haber campañas de educación sexual serias y de calidad en los colegios junto con el acceso universal a todos los métodos de planificación”, último aspecto que rescata de la última reforma hecha este año al Plan Obligatorio de Salud, pero anota que falta brindar información a la comunidad acerca de cuáles son y cómo se usan.

La directora de la ONG hace énfasis en la realización de campañas para disminuir la violencia sexual y garantizar el aborto en los casos actualmente abalados por la ley.

A nivel cultural, la abogada refiere que aún existen mitos entre las mujeres acerca del aborto, entre ellos la creencia de que este es peligroso: “El peligro del aborto radica en que se ha practicado de manera clandestina sin un control adecuado, pero según la OMS este es el evento obstétrico más seguro, incluso más que el parto, si se practica en un medio hospitalario con los controles apropiados. Obviamente entre más rápido se haga en la edad gestacional, menos riesgos de complicaciones existen.”

Roa concluye anotando que todas las mujeres que llegan a su ONG buscando asesoría, aun estando en contra del aborto, encuentran una manera de justificar su caso: “Sea porque el embarazo fue el producto de una violación, porque no tienen cómo darle de comer a sus otros hijos, porque no quieren morir debido a alguna complicación del embarazo, etcétera. Si las mujeres se dieran cuenta de que su caso es el mismo caso de todas, muchas más estarían dispuestas a exigir públicamente su derecho.”

La prohibición no es suficiente
Las legislaciones altamente restrictivas no están asociadas a tasas de aborto más bajas. Por ejemplo, las tasas de aborto son de 29 y 32 por mil mujeres en África y América Latina, respectivamente—regiones en las que el aborto es ilegal bajo la mayoría de circunstancias en la mayoría de los países. Mientras tanto en Europa occidental la tasa es de 12 por mil, región donde el aborto está permitido en diferentes circunstancias como el caso del aborto electivo o en mujeres con múltiples embarazos previos en quienes otro parto puede representar un riesgo para la salud.

“Falta informar a las mujeres sobre cuáles son los derechos y deberes de los médicos” recalca Roa sobre este punto, y agrega que la Corte Suprema de Justicia ha establecido reglas claras en cuanto a la objeción de conciencia como un derecho individual: “sin embargo, sigue habiendo objeción de consciencia institucional y es por estos obstáculos que las mujeres prefieren seguir la ruta de la ilegalidad y poner en peligro su integridad física.”

Frente a la objeción de consciencia el doctor Sanín anota que “uno como médico no debe tomar posiciones extremas frente al tema sino intentar ayudar a la paciente, presentarle las opciones y asegurarle que la que escoja es la correcta”.

Algunas líneas de atención a las que las mujeres contactar si desean saber más sobre sus derechos reproductivos:
Cali: Si mujer
Medellín: Unimédicos
Bogotá: Fundación Oriéntame
Barranquilla: Fundación Sede Social
Bucaramanga: Mujer y Futuro
Todo el país: Profamilia

Todas las EPS, Secretarías Seccionales de Salud y la Defensoría del Pueblo deben brindar información sobre el tema a quien la solicite.


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