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¿Y para cuándo los bebés?

¿Y para cuándo los bebés? Thinkstock.

Cada vez son más las mujeres que deciden no tener hijos y que buscan reivindicar su derecho a no ser mamás.

Para algunas es incómoda, no porque no se sientan seguras de responder un “no, gracias, no me interesa”, sino porque saben que se les viene encima otra avalancha: “¿estás loca?, ¿quién te va a cuidar cuando seas vieja?”, “¿sin hijos, qué sentido tendrá tu vida?, ¿vas a desperdiciarla de esa manera?”, o “¿cómo puedes sentirte completa?”.

Este tipo de interrogantes han motivado movimientos alrededor del mundo, como NoMo, siglas en inglés para “Not Mother” (“No mamá”) y hasta páginas web como Savvyauntie.com (“Tía sabia”), la “primera comunidad para tías y madrinas geniales, y todas las mujeres que aman a los niños”, y que ofrece artículos por el estilo de ‘Los mejores apodos para tus sobrinos’ o ‘¿Te han acusado de no querer a los niños por no querer ser mamá?’. A partir de las redes sociales, quienes forman parte de esta corriente buscan relacionarse con personas que comparten sus intereses, pues no faltan quienes aseguran que una vez que sus amigos tienen hijos, se alejan.

Cifras elocuentes

Según un reporte realizado por el Centre for Talent Innovation, en Estados Unidos 43 por ciento de mujeres profesionales que pertenecen a la llamada Generación X, es decir, que están entre los 33 y los 46 años, no tienen hijos. En el Reino Unido, una de cada cinco mujeres no es mamá y la tendencia es similar en más de 60 países. Pero no se trata del estereotipo de la solterona desesperada por cazar marido. Las estadísticas demuestran que tres cuartos de las mujeres “libres de niños”, como se les conoce, tienen relaciones estables, y su decisión no necesariamente se debe a la falta de un padre con quien criar.

“80 por ciento de las mujeres de la Generación X están casadas o comprometidas en una relación, y mientras algunas de ellas enfrentan problemas de fertilidad, la mayoría de las que no tienen hijos han tomado la decisión de poner sus relaciones, carreras y vidas personales por encima de la maternidad”, explicó Lauren Leader-Chivee, autora del estudio, al diario The Sunday Times. Se trata de una creciente fuerza cultural, una especie de segunda ola feminista, despues de la anticoncepción. Y es que así como no se puede tener todo y se hacen elecciones a la hora de escoger profesión y pareja, esta es una decisión tan definitiva, como la de aquellos que deciden tener hijos: es para toda la vida.

Porque así lo quieren

Lo único a lo que no se puede renunciar es a ser mamá cuando uno tiene hijos. Si uno se aburre de un trabajo, cambia, y si se cansa del marido, se separa. Pero a los niños no se puede renunciar una vez llegan. Es una responsabilidad muy seria que no quise asumir”, le dijo a FUCSIA la periodista Natalia Díaz, de 44 años. Cuenta que desde adolescente pensó en esa decisión, aunque se decía a sí misma que quizá con el tiempo “me antojaría”.

Pero no fue así, de hecho, reconoce que terminó una relación de pareja porque no la convencieron de ser mamá: “Todo el mundo me decía que no fuera boba, que me embarcara en el cuento, que así me cambiaría el panorama. Tal vez haya sido miedo a asumir una tarea muy compleja. Disfruto de mi estado actual, me gusta la libertad de ir y venir con tranquilidad en cuanto a viajes, planes, tomar decisiones, dedicarle tiempo a mi familia, mis amigos y a mí misma.

Nos han vendido la historia de que el concepto de mujer es igual a tener hijos, y hay casos que demuestran que existen las madres desalmadas”. Por eso, Natalia asegura que una de las cosas que más le molesta de que critiquen a las mujeres sin hijos es que digan que es porque no les gustan los niños, y que señalen su falta de instinto maternal, “cuando en realidad, yo, por ejemplo, tengo mucha empatía con ellos”.

Las mujeres que defienden su derecho a no ser madres argumentan que el mundo ha avanzado lo suficiente y que, gracias a la posibilidad de prepararse, planificar y a las libertades sexuales, tienen más opciones. Durante siglos, sin anticonceptivos, educación, sin derecho a trabajar ni independencia de ningún tipo, el único destino o misión de una mujer era la maternidad.

“Ahora las cosas parecen estar cambiando, pero en Colombia no veo que la situación avance, pues, como quiera que es un país machista, el estereotipo acerca de la mujer dicta que para ser completa debe ser mamá. Ahora se acepta que ella trabaje y críe a sus hijos a la vez, pero son temas que llevan tiempo, como el asunto de casarse o no casarse, que hace rato dejó de ser una discusión relevante en Europa. Lo cierto es que todavía hay muchos terapeutas que aconsejan una forma de vida tradicional que incluye el matrimonio y los hijos”, explica la sicóloga de 32 años María Paula Camargo.

Un dilema por resolver

Lo curioso es que en otros países ya existen incluso life coaches, tutores y consejeros que ayudan a sus clientes a tomar la decisión sobre el dilema de ser mamás o no
. “Hay mujeres que no sienten la urgencia biológica de tener hijos, pero temen perderse esta experiencia. A menudo atiendo a pacientes que no se sienten suficientemente adultas como para criar niños, aunque estén en sus 30; y otras cuya infancia tuvo un impacto negativo y por eso les da angustia la maternidad. Solo un pequeño porcentaje siente miedo del embarazo y el parto, o los cambios que sufrirá su cuerpo”, aseguró en una entrevista al diario Daily Mail la coach Beth Follini.

Un estudio reciente publicado en The Journal of Personality and Social Psychology estima que 90 por ciento de parejas experimentan un deterioro en el ánimo de la relación durante el año que sigue al nacimiento de su primer hijo. Además, hay muchas mujeres que disfrutan de la libertad de hacer las cosas que les gustan sin apuros económicos. Pero también están las que simplemente dicen que no quieren, y punto, sin pretender justificarse, pues no hay más razones que la de no tener ganas.

“En mi caso, tengo estándares de crianza de los niños muy altos y no creo tener la energía para eso. Cuando se es mamá se deben sacrificar muchas cosas, y los intereses cambian. No quiero ser mamá pero tengo seis sobrinos a los que amo con loca pasión”, opina Natalia Sánchez, licenciada en Lenguas Modernas, dedicada a la educación infantil.

Hoy, a los 37 años, asegura que hay gente entrometida: “Por no tener hijos lo miran a uno con pesar, como si uno fuera incompleto, y hasta me han dicho que los tenga para no quedarme sola. Esa es una posición egoísta, traer niños al mundo para que lo cuiden a uno. He visto mujeres que tienen hijos porque simplemente ‘eso es lo que se debe hacer’, y después tienen actitudes que terminan afectando a los niños”.

Famosas como Cameron Díaz han dejado claro su poco deseo de traer niños al mundo. A sus 39 años, la actriz dice que “si hubiera querido niños ya los habría tenido. A las mujeres les da miedo admitir que no quieren ser mamás por miedo al rechazo”. La protagonista de Sex and the City, Kim Cattrall, dejó claro que nunca quiso tener niños: “Disfruto de ellos pero no por largos periodos. Son adorables, graciosos y dulces, y luego… me dan dolor de cabeza”. En la misma onda están celebridades como Helen Mirren, Condoleezza Rice y Oprah Winfrey.

Acusadas de odiar a los niños y hasta de ser anormales, muchos de quienes deciden no tener descendencia consideran que es probable que tanta crítica sea producto de la envidia.

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