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Papás en sintonía Foto: Thinkstock

Prepararse para recibir al nuevo miembro de la familia es una experiencia física y emocional que involucra, sorprende y transforma.

 Puede que suene a un lugar común, pero es algo en lo que coinciden quienes lo han experimentado: un hijo cambia la vida. Cambia el cuerpo de la mamá, cambia la estructura familiar, cambia la economía del hogar, cambian las actividades, cambia la forma en que vemos la vida y cambian inmediatamente los temores.

Natalia Rodríguez y María Teresa Quiroga son dos mujeres que desde hace varios capacitan parejas en la Unidad de Preparación para la Maternidad. Son discípulas del doctor Carlos Roberto Silva y su hermana Cecilia Silva de Mojica, pioneros de los cursos sicoprofilácticos en Colombia.

En su experiencia, ambas coinciden en que no hay nada como prepararse en pareja desde el punto de vista físico y emocional, para unirse y apoyarse en un proceso tan importante. Explica Natalia que en una sociedad que ha cambiado mucho, el tema de los bebés ya no es exclusividad de las mujeres. Los hombres son mucho más participativos y colaboradores y en la medida en que se involucren desde muy temprano, podrán desempeñar un mejor rol como padres.
 
La importancia del ejercicio

A su vez, María Teresa, explica que el ejercicio es bueno en todas la etapas de la vida de una persona. Durante el embarazo es importante que la mamá cuente con el respaldo médico para saber si debe modificar de alguna manera sus actividades. Caminar es el mejor ejercicio y es ideal si el papá y la mamá lo hacen juntos, despejan la mente y liberan tensiones. En los primeros meses es bueno ser cuidadosas con levantar objetos pesados, deben hacerlo de manera adecuada inclinando las rodillas y encontrando el punto de equilibrio.

Los ejercicios de mucho impacto como correr, saltar, no son los más apropiados al principio del embarazo porque es cuando se está fijando el embrión en el útero.
Las mamás deben vigilar su postura a toda hora. La forma en que esté sentada o parada influye en posibles dolores de espalda o cintura y más adelante puede incomodar al bebé.

Por otra parte, cabe anotar que una mamá en forma se recuperará más rápido, y puede atender mejor a su bebé. La piscina es perfecta para las embarazadas, porque en el agua el cuerpo pesa menos, pueden estimular al bebé y hay muchos ejercicios que se pueden realizar que son buenos tanto para la mamá como para el bebé. La única condición es que la piscina se encuentre limpia. Los baños turcos y saunas no son recomendables para las mujeres embarazadas porque el aumento de la temperatura corporal puede elevar la presión sanguínea.

Aprendiendo a ser
Natalia y María Eugenia explican que hoy en día es posible acceder a cursos en donde no sólo se hace un entrenamiento sicoprofiláctico, para aprender técnicas de relajación y respiración, sino que se han diseñado programas en los que se involucra y se prepara a la pareja tanto para el momento del parto, como para saber llevar un embarazo tranquilo y estar listos para las cosas que vienen con la llegada del bebé.

Antiguamente, a los papás no se les permitía entrar a las salas de maternidad, pero hoy en día juegan un rol muy activo durante el parto en la parte emocional de la mamá. De ahí que hablemos de parejas embarazadas. La estimulación en el vientre materno a partir del quinto mes es un tema en el que el papá puede tener una participación muy activa.

Usualmente, las mamás se acarician la barriga con suavidad, aquí les proponen a los papás, que tienen más fuerza en las manos, que realicen un masaje lento y firme desde la espalda hacia el ombligo. También que le hablen al bebé, porque el sentido del oído es el primero que desarrollan los niños y la voz masculina siempre les llama la atención.
Avalancha de emociones.

“Uno quisiera que existiera un curso, incluso desde antes de quedar embarazada, para que las parejas pudieran establecer si eso es lo que realmente desean, pues muchas veces, cuando llega el momento, los padres se enfrentan a muchas emociones; eso también hace parte de un buen curso de preparación para la maternidad”, añade Natalia.

Los síntomas, las señales de alarma o riesgo, los cambios físicos y hormonales hacen parte de las charlas que comparten con los asistentes a los cursos. Muchas mujeres se ven afectadas en su autoestima el día en que descubren que no se pueden ver los pies, porque la barriga no las deja, o cuando ven cómo la piel se va estriando a medida que crece el vientre. A algunas les produce un rechazo inconsciente hacia el bebé, “por eso conversamos mucho sobre la aceptación frente a los cambios”.

Antes y después
Un tema que inquieta mucho a los asistentes a este tipo de cursos tiene que ver con la vida de pareja. El sexo es favorable durante el embarazo, a no ser que el médico dictamine lo contrario. Después del parto, la intimidad no tiene por qué desaparecer, incluso, en los días de la llamada ‘dieta’ la pareja puede tener expresiones afectivas como caricias que no implican una relación coital, pero fortalecen y reconfortan.

Por otra parte, María Eugenia dice que hacen un énfasis especial en la importancia de guardarle espacio al bebé sin descuidar la relación de esposos. El hombre entiende que el bebé le va a demandar mucho tiempo a su esposa, pero también ella entiende que hay que encontrar espacios para los dos. Si el esposo participa activamente en la crianza, no se sentirá desplazado. Hay que dejarlo participar para que se sienta seguro y útil y no espantarlo con “¡ay, no, tú no; déjame a mí!”. Hoy en día los hombres se sienten orgullosos de participar en la crianza de sus hijos y lo único que el papá no puede hacer es amamantar al bebé, de resto, es capaz de hacer cualquier cosa.

Respirando y relajando
La respiración le ayuda a la madre durante el embarazo cuando el bebé se mueve bruscamente y le produce calambres. Luego, en el momento del parto, le ayuda a controlar las contracciones. Lo ideal es que si se trata de un parto natural, la mamá pase el menor tiempo en la clínica, que llegue cuando ya esté casi lista.

Se le enseñan ejercicios para fortalecer los músculos que van a estar involucrados en el parto, pero debe realizarlos con frecuencia, no sólo en las sesiones de preparación.
El temor produce tensión y esa tensión se traduce en más angustia y más dolor. Y el temor sólo puede combatirse con conocimientos; y si los dos los tienen, es mucho mejor.

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