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“Quiero un hijo inteligente y feliz". Técnicas para lograrlo

 “Quiero un hijo inteligente y feliz". Técnicas para lograrlo Foto: Thinkstock

Felicidad e inteligencia y revolucionar el significado de ser padres: son las dos vías que propone John Medina para instaurar un modelo de crianza con el que nuestros hijos crecen de manera saludable. Entérate aquí.

Si eres padre, de seguro te has hecho las mismas preguntas una y otra vez: ¿Qué puede aprender mi bebé mientras está en el útero? ¿Cómo hago para que mi hijo entre a la mejor universidad del país? ¿Puedo garantizar que sea una persona feliz? ¿Qué tengo que hacer para que sea bueno?

Felicidad e inteligencia y revolucionar el significado de ser padres: son las dos vías que propone John Medina para instaurar un modelo de crianza con el que nuestros hijos crecen de manera saludable, tanto mental como psicológicamente, manifiesto que este biólogo e investigador norteamericano plantea en su libro Los principios del cerebro en los niños.

Tranquilos, padres. No hay que ser académicos ni especialistas en la materia para aprender unos sencillos métodos con los que la carrera maratónica por educar bien a tus hijos, no tiene que ser un camino angustioso.

Nuestra historia nos precede, como cita el sabio adagio, y no queremos cometer los mismos errores con los que crecimos.  Incluso la tecnología nos impone reglas que convertimos en cánones con los que aleccionamos a los más pequeños, como creer que  ponerle música de Mozart o llenar su cuarto de juguetes “cerebrales” y DVDs educativos estimularán su inteligencia. Las herramientas existen. Solo hay que saber cómo manipularlas.  Toma nota.

Un ‘Bebé inteligente’
  • No se nace inteligente. Por más que tu árbol genealógico se conecte en algún momento con el mismísimo Albert Einstein, tu bebé no será un niño dotado por simple genética. La naturaleza controla aproximadamente 50% de nuestro potencial intelectual. La inteligencia de tu hijo se determina por su entorno, su interacción con los demás (no con un televisor), así como por la convivencia familiar. 
  • El deseo de explorar nunca debe ser cohibido: Es una búsqueda de conocimiento que potencia su creatividad, una misión de descubrimiento que se vislumbra sobre todo en el momento del juego. ¡Déjalo jugar todo lo que quiera!
  • Los gestos dicen más que mil palabras: Aunque somos felices escuchando su primera palabra y los motivamos a que aprendan nuevo vocabulario, el lenguaje de las señas estimula un 50% sus facultades cognitivas.
  • Todas las preguntas tienen respuesta: La etapa del “por qué esto y aquello” puede sacarnos de quicio en ocasiones, pero es la manera más lúdica en la que explotan su lado visionario.
  • No le des todo “masticado”, y déjalo que se equivoque: Las investigaciones y experimentos confirman que los bebés aprenden acerca de su entorno mediante sus auto correcciones: ellos mismos deben buscar la solución a sus problemas o limitaciones.
  • Cara a cara: Los bebés prefieren contemplar rostros humanos más que muñecos o libros con dibujos. El cerebro del bebé necesita interactuar con personas, no con computadores o DVD de películas animadas.
  • Ser inteligente no significa que es el mejor de todos: Es importante incentivar su seguridad en sí mismo, pero no elogiarlo hasta el punto de hacerlo creer que está capacitado para cualquier cosa y no tiene que hacer nada más, como esforzarse, estudiar o tener hábitos intelectuales. Lo más adecuado es elogiarlo por sus esfuerzos: esto lo motiva a que continúe retándose.

Bebé feliz
  • Déjalo en paz desde un principio: Por rudo o inútil que suene, lo mejor es que desde el momento de la gestación de tu bebé, no hagas nada por propiciar algo que tal vez no es posible. No pongas audífonos a tu barriga en la primera etapa de tu embarazo: para ese entonces, el cerebro del bebé todavía no está conectado con sus oídos.
  • Constrúyele una fábrica de chocolates: Tal y como la famosa película, deja que su cuarto sea su parque de diversiones: una habitación ambientada con juguetes, un armario para sus disfraces, un escritorio con temperas, una carpa de camping, un estante de libros, una pared decorada con animales, todo tiene cabida. Esto es un entrenamiento artístico que lo estimula y, aunque no lo creas, ayuda a mejorar su concentración.

 
Bebé moral

  • Si peleas con tu pareja delante de tus hijos, reconcíliate delante de ellos. Aprenderán qué es justicia y cómo resolver conflictos.
  • La música ayuda a la percepción que tiene un niño con respecto a las emociones de otros, además de contribuir a establecer y mantener amistades.
  • Castigo ejemplar, pero no amenazante: Asegúrate de dar seguridad emocional a tu hijo en este tipo de entornos conflictivos. Un castigo debe significar algo, debe ser ejemplarizante y cercano a la infracción, sin que se convierta en una tortura: los niños no interiorizan con facilidad una conducta moral si ésta se corrige con condiciones amenazantes. Seguramente lo volverá hacer y la lección tal vez no se aprenda.
  • Leer en familia une y crea hábitos de compartir con sus miembros.

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