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Zonas ‘débiles’ en el embarazo

Zonas ‘débiles’ en el embarazo Los cambios normales que experimentas durante la gestación de tu bebé se hacen más evidentes en algunas zonas específicas del cuerpo.

A las piernas, los senos, el abdomen y la columna vertebral hay que darles cuidados especiales durante esta maravillosa etapa.

Los cambios normales que experimentas durante la gestación de tu bebé se hacen más evidentes en algunas zonas específicas del cuerpo. Esta es la razón por la que es tan importante que aprendas a calmar o tratar los malestares propios de dichos cambios (dolores, calambres e hinchazón, etc.). Anímate a poner en práctica estos sencillos consejos y sentirán un gran alivio.

Para las piernas:por el aumento de peso es muy frecuente que las extremidades inferiores presenten dolor, hinchazón o entumecimiento. Una buena opción para tratar estas molestias es masajear las piernas en forma ascendente con un aceite de naranja. Esta técnica te ayudará a mejorar la circulación y a disminuir la retención de líquidos.

En cuanto a la formación de várices la recomendación es descansar las piernas poniéndolas en alto el mayor tiempo posible para lograr que la sangre retorne. Tomar un baño con agua fría también es una buena opción.

Para el abdomen: esta zona de tu cuerpo es tal vez la que mayores cambios experimenta durante el embarazo y el parto por el esfuerzo al que se ve sometida. Lo mejor para mantenerla hidratada y hermosa es usar en las noches una crema anti-estrías que le provea elasticidad a la piel para que se adapte fácilmente a la dilatación propia por el crecimiento del bebé. En el día, lo ideal es utilizar una hidratante. Recuerda que cualquier producto debe ser aplicado con un suave masaje en el sentido de las agujas del reloj.

Otra excelente recomendación es que reemplaces el jabón tradicional de baño por un gel dermatológico muy suave –idealmente formulado por tu médico-. Este consejo tiene que ver con que durante este periodo es común la deshidratación por lo que cobran gran importancia los productos de aseo personal que uses y la manera como tomes el baño diario.

Para la columna vertebral: crear una rutina física de acuerdo a los parámetros de un experto es, en definitiva, la mejor decisión que puedes tomar para cuidar tu columna vertebral y evitar los dolores de espalda y de cadera. Además, el ejercicio bien dirigido te preparará mejor para el parto pues aprenderás a relajar los músculos y adquirirás mayor flexibilidad.

Ahora bien, si no te es posible acudir a un gimnasio especializado en mujeres embarazadas, pídele a tu médico que te explique algunas posturas para hacer estiramientos, flexiones de pierna y trabajar la zona de la espalda y los brazos. Recuerda que no se trata de evitar aumentar de peso o mantener la figura, en lo que consiste es en aliviar los dolores y evitar que la columna sufra.

Para los senos: un buen sostén es indispensable para mantener el busto en su lugar y así evitar que tienda a caerse por el peso que poco a poco va adquiriendo. No obstante, el sujetador no debe ser demasiado apretado o con estructuras internas que obstruyan la circulación o compriman el pecho. Lo ideal es comprar uno diseñado especialmente para mujeres embarazadas que se ajuste perfecto a tu cuerpo y con el que te sientas muy cómoda.

Para evitar las estrías, puedes hacerte a diario suaves masajes circulares con una crema formulada para esta zona del cuerpo. Una vez hayas dejado de lactar a tu bebé, la recomendación es alternar duchas de agua fría y caliente para tonificar.




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