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9 cosas que tu hombre jamás te dirá

9 cosas que tu  hombre jamás te dirá Foto: Thinkstock

La mente abierta y el “se vale todo” es lema de esta generación. Pero los más profundos secretos de cada persona siguen guardados bajo la llave de un silencio perpetuo. Él nunca te va decir que… ¿te quedaste con la duda? Nosotras no.

ADVERTENCIA: Antes de vanagloriarte de estar involucrada en una relación en la que más que un libro abierto, son una enciclopedia del amor, este artículo no es para ti. Te creemos: relaciones 100% sinceras existen, así como los secretos BIEN GUARDADOS  de cada persona. ¿O no tienes los tuyos?

Es cierto que los tapujos entre hombres y mujeres tienen una fuerte fijación a la extinción. Somos acreedores del beneficio de pertenecer a una época en que (casi) todo está permitido. Las relaciones sociales del Nuevo Milenio cuentan con la peculiaridad de haber roto con muchos tabúes, pero seguimos siendo fieles seguidores de clichés como “cada persona es un baúl lleno de secretos”.

Te tenemos una lista de 8 obviedades, rumores de pasillo y hasta cursilerías. Pero también hay cabida para aquellas confesiones ahogadas en silencios milenarios que hombres del pasado, presente y futuro nunca dijeron ni te dirán.

Ten en cuenta que lo que callan es para evitar escuchar lo que les vamos a decir, un concienzudo análisis que los lleva a concluir: “no se lo digo porque se arma videos”

Lo que no dicen
1.    “Me siento agobiado con tus excesivas muestras de cariño”: Por cada caricia y palabra tierna, ellos esperan 2 horas de buen sexo. Para los hombres,  la mayoría de las veces este tierno acto  significa un preámbulo a un encuentro sexual. Cuando las escenas románticas sin un “final feliz” se repiten toda la semana, alegará no solo demencia, sino muerte por asfixia lingüística. Obvio, no te lo dirá porque de seguro el celibato se extendería otros días más.

2.    “Soñé con otra mujer”:
Amiga, compañera de trabajo, vecina o hasta tu propia amiga del alma. Ni siquiera se vale soñar con la prima en primer grado. Nada lo va salvar del juicio al que será sometido por ti, reproches que pasan por un rápido análisis de Freud hasta cerrar con un “¿es que te acostaste pensando en ella?”.  Los hombres le dejan esas confesiones a la almohada.    

3.    “Quiero tener sexo con tu amiga/mi vecina/ la secretaria…¡Pero solo eso!”
: El Diccionario de la Real Academia Masculina tiene un compilado bastante interesante a la hora de plasmar adjetivos que en pocas palabras quieren expresar: “ A esa mujer (que no eres tú), ¡¡le hago de todo!!!”. Los hombres tienen una bienaventurada jerga para decir que una mujer es más que linda. Lenguaje que por supuesto no te revelarán. No escucharás de los labios de tu pareja que su compañera  del trabajo “aguanta”, que “le haría la vuelta” a  tu mejor amiga, o que esa escultural mujer de la oficina “se deja querer y pegarle su…”; ya conocemos qué tan creativos se pueden poner al respecto.  Ellos lo saben: no nos gusta cuando niegan que una mujer les parece buena y bonita, pero su caballerosidad mandada a recoger no les permitirá salir de ese adjetivo.

4. 
   “Me masturbé pensando en otra mujer”
: No les da pena confesar que lo han hecho por  ti. Eres libre de sentirte halagada (de hecho, ellos piensan/saben que es así), pero atención: también lo han hecho pensando en otras, y no solamente con la actriz porno o la  top model que les gusta desde adolescentes. En ese costal todas caben, y eso JAMÁS te lo confesarán.

5.    “Me gasto más plata en el mantenimiento del carro que en ti”
: Su juguetico preferido hecho carrocería significa más de lo que crees  (haz la prueba viendo la expresión de su rostro cuando encuentran el primer rayón de 2 centímetros en su automóvil nuevo. Es incluso hasta conmovedor). Y ese amor no es gratis: es una inversión de proporciones que ni tú llegarías a creer. Sí, la vez que dijo no tener dinero para salir a cine y optaron por la película de DVD en casa, seguramente estaba ahorrando para unos rines de lujo que tanto le hacían falta a su “cacharrito”.

6.    “Yo también lloro”:
Los únicos valientes de decirlo son los cantantes de rancheras mexicanas. Un estereotipo machista que sigue siendo cierto, así tu pareja se jacte de ser un romántico empedernido y orgulloso de no ocultar sus sentimientos. Poquísimas veces te dirá a viva voz que ha llorado por ti, que en su cama o en la ducha escurrió algunas lágrimas por ese ascenso laboral que se le fue de las manos o por una simple frustración que tenía metida entre pecho y espalda.

7. 
   “Mujeres que tu no conoces y de las que nunca te he hablado, me llaman al celular”: ¿Y si un perro te muerde? De seguro te sentirás mejor que si te confiesa ese revelador  dato: la existencia de otras en su vida, mujeres que ni siquiera habías oído nombrar y con las que, tras del hecho, mantienen contacto telefónico. La cereza del postre es que termine siendo la misma que le escribe mensajes cariñosos en el Facebook. No te fiés de que conoces a cada miembro de su vida social. Siempre habrá una que otra que se te escapará.

8.
    “Otras mujeres me preguntan por ti": Un punto a su favor es que saben de tu existencia, por lo menos si no conoces a algunas de sus amigas, de seguro ellas sí saben de ti. Pero…. ¿y qué carajos hacen preguntando por ti? El modo VIDEOSA ON se activa, por eso para ellos la opción viable es quedarse callados.

9.    “He ido a ver strippers con mis amigos”:
Lo que para ti es sinónimo de una noche de sexo con una prostituta, para ellos es un placer muy normal que no tiene que llegar hasta el contacto sexual, solo el goce visual. De hecho, a ti te parece grotesco imaginártelo sentado en una barra babeando por una voluptuosa desconocida cuyas nalgas se hacen más visibles gracias al reflejo de las luces de neón. Grupos de hombres (con el ganoso liderando) visitan estos sitios para observar exóticas mujeres desnudándose sin ningún tipo de inhibiciones.
 
Lo que ya no callan
Si nuestros padres y abuelos leyeran esto, de seguro que más que ruborizarse, se sentirían identificados con todo lo que le callaron a su media naranja. El siglo pasado tal vez no daba para eso, pero la modernidad nos volvió más “lenguisueltos”
 
•         Te confiesan que han visto pornografía.
•         Te confiesan que han tenido sueños eróticos contigo.
•         Ya no les da pena decir que te estás poniendo intensa, incluso si diciéndotelo te vuelves aún más.
•         Te dicen con sinceridad que ese jean no te queda bien: directamente te especifica el gordito con el que tu das tanta lora.
         Si suegro, suegra, hermano, nuera o amiga no son de su agrado, no hay pelo en la lengua que valga: prefiere decírtelo antes que hagas planes grupales que terminarán amargándole el día.
         No querrán saber de tu pasado sexual, su macho cabrío a veces no lo soporta, así que te dirán claramente que ese tema no lo quieren ni mencionar. ¿O acaso tu sí?
•         Su complejo de Edipo saldrá a la luz y tarde o temprano ya no les tiembla la lengua para reprocharte que su mamá es mejor que tu. Un tema que ya dejó de ser delicado y que ellos exhiben sin tapujos, claro está, creyendo que les vamos hacer caso.
 
 
Ni de fundas

 Hace algunas semanas, la revista norteamericana Women’s Health, publicó un listado de aquellas frases que según la creencia popular, solo podrían salir de la boca de una mujer. Sorpresa: ellos también lo piensan.
 
1.      Cosas de “niñas”. “Me gusta el reality de moda y las  piñas coladas”. Ingenuamente, creen que su gusto por la cerveza y el programa de carros los hace más machos. La testosterona no los deja hablar.
2.      “No me gusta como me veo”.  La del problema no eres tu: los hombres son tan obsesivos como una novia neurótica. Detrás de su pelo en pecho se esconden muchas inseguridades.
3.      “Quisiera luchar como hombre”: Para muchos, eso solo se quedará en las películas de acción que ven los fines de semana. Ellos también se imaginan así mismos como el galán que puede golpear solito a 20 hombres…¡todos al mismo tiempo!
4.      “¿Por qué no pagas todo tu?”: Quieren ser atacados de vez en cuando, como si fuese una cacería, y  para ellos, es el momento de que tu vayas por la presa y costees toda una salida. Como buenos primates, no dejarán que seas tú la que saque la tarjeta de crédito mientras él se recuesta en tu hombro con mirada de cachorro diciendo “Gracias, amor”.
5.      “Estoy triste y quiero estar solo, por favor”. Por mucho te dirán que están cansados, que quieren ir a dormir temprano y que es mejor que salgan otro día. Pero ellos también meditan melancólicamente con la almohada, como cualquier ser humano normal.


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