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Masturbación: así comienza el placer

Luisa Torres, sexóloga

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El autoerotismo nos permite conocernos, saber qué nos gusta, qué zonas son más sensibles y de esa manera, poder comunicárselo a nuestra pareja.

Un gran numero de mujeres llegan a consulta angustiadas de su respuesta sexual. Nadie sabe con certeza porque algunas mujeres no tienen problema para alcanzar el orgasmo y otras sí. Sin embargo, sí se pueden observar algunos factores generales muy importantes como la falta de experiencia con nosotras mismas a partir de la masturbación, que afectan la respuesta sexual.

Las experiencias que vivimos a lo largo de la vida tienen una influencia en nuestros sentimientos y actitudes frente al sexo y hacia el propio cuerpo. Al llegar a la edad adulta ya hemos aprendido a reconocer y controlar de alguna manera el hambre, el dolor o el cansancio  entre otras cosas, pero no es raro que tengamos un  conocimiento  muy escaso del funcionamiento y respuesta sexual de nuestro cuerpo.

Esto se debe a que cuando somos niñas nos enseñan a explorar y experimentar el funcionamiento de nuestro cuerpo pero no de nuestros genitales, lo que hace que excluyamos esta parte tan natural e importante de nuestro ser y se inicie el proceso de aislamiento (desconocimiento) de la sexualidad  con respecto al resto de nuestra experiencia de vida.

El primer paso que podemos dar para crear esta reconexión es teniendo contacto con nuestro cuerpo y nuestros genitales para aprender sobre la  respuesta sexual,  por medio de la masturbación o autoerotismo. Cada persona es responsable de su propia sexualidad y placer personal, si no conocemos cómo siente y funciona nuestro cuerpo no sabremos qué lugares son más sensibles, qué nos excita, qué nos gusta y qué no, para poderle comunicar a nuestra pareja y enseñarle.

Por otro lado, muchas de nosotras no gozamos la sexualidad plenamente, nos concentramos más en temas externos durante el acto que en nuestro propio placer como: si estéticamente estamos siendo atractivas o no para nuestra pareja (gorda o flaca), si lo estamos haciendo bien o no, si nuestra pareja está excitada, entre otras cosas. Pero no nos preocupamos por sentir y comunicar nuestro propio placer, estamos tan enfocadas en darle placer al otro que nos olvidamos de nuestro cuerpo, nuestras zonas erógenas y de lo que nos excita. De esta manera es bastante complicado  desconectarnos de la cabeza y sentir placer, goce y llegar al orgasmo.

Si no hay satisfacción y placer en las relaciones sexuales  lo viviremos más como una rutina que como un  momento de conexión y plenitud con nuestra pareja. Es natural en el  ser humano el buscar siempre lo que nos  generan placer y rechazar lo displacentero, por lo que si el sexo no nos lo genera desde un principio, no lo vamos a buscar como estimulo.

Por esto mismo es tan importante enfatizar en el ejercicio de la masturbación  como una herramienta de autoconocimiento corporal e inicio a una sexualidad plena.

En tiempos pasados, la masturbación  era vista como algo negativo, sucio que causaba castigos divinos  e incluso se hacia referencia a que producía acné, problemas de memoria o hasta crecimiento de peluza en las manos. Décadas atrás, para los hombres estaba mejor visto, pues ellos “tenían necesidades diferentes”. Para las mujeres siempre fue  un tema aislado, un tema tabú.

Afortunadamente hoy esta creencia está cambiando. El valor que  ahora se le otorga a esta práctica (que en parte  se utiliza como ejercicio terapéutico)  va dirigida al autoconocimiento y al placer.



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