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En el sexo: renovarse o morir

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La intimidad necesita de un constante aprendizaje y, por qué no, una continua innovación y descubrimiento. Las tendencias que nacen y otras que se consolidan, pueden ayudarte a despertar la llama.

La falta de entusiasmo y de pasión provoca que muchas parejas pospongan todo lo posible el mantener relaciones sexuales. La presión de la vida diaria, la inmediatez de la misma y las preocupaciones cotidianas en consonancia con lo predecible del acto y su contexto –siempre en el mismo lugar, a la misma hora, en la misma posición…- tampoco ayudan a mantener una sexualidad activa. El hastío que se acumula en el día a día convierte a los amantes en amigos que comparten cama al finalizar la jornada.

Tener una vida sexual plena, activa, consentida, en libertad y sin tabúes no sólo actúa en beneficio del mantenimiento y bienestar de la relación. El sexo tiene numeroso beneficios para el organismo, tanto físicos como mentales y emocionales. El fortalecimiento del sistema inmunológico y la mejora de la autoestima son solo alguno de ellos

La sexualidad no es en ningún caso un deber con la pareja, es una cuestión de dos y de cuanto lo deseen, lo quieran y lo busquen en su compañero. Así, la responsabilidad de avivar el apetito sexual debe recaer en los miembros de la relación amorosa por igual.

Las posibilidades de reavivar el deseo son numerosas. A continuación, recogemos algunas de las tendencias sexuales más practicadas en la actualidad, que pueden dar ideas de cómo volver a intimar con el compañero de cama.

Bondage: se denomina así a la práctica sexual de inmovilizar a una persona a través de atamientos. Estos se pueden realizar sobre una parte o la totalidad del cuerpo empleando para ello cuerdas; aunque también se utilizan cinta, telas, cadenas o esposas. Aunque el origen del Bondage está ligado al Hojojutsu, técnica policial que empleaban los samuráis en el Japón del siglo XV para inmovilizar a los criminales, en la actualidad ha sido gracias a la saga literaria 50 Sombras de Grey por la que esta práctica, a día de hoy sexual, se ha extendido y ha dejado de ser un tabú.

El atractivo de este juego erótico para la personas que lo recibe en su cuerpo recae en la sensación que provoca la presión de las cuerdas junto con la sensación simbólica de peligro, por un lado, y la de no poder moverse, por otro, todo ello mientras son estimuladas sexualmente. Para quien lo ejerce, el encanto resulta de la sensación que genera tener la responsabilidad sobre el placer sexual del compañero.

El Bondage puede ponerse en práctica a través de los juegos de sumisión, en los que se representan roles de dominante y sumiso, o también combinarse con otras prácticas sexuales.

King out: consiste en excitar a la pareja (y, por supuesto, dejarse excitar) a través de las caricias y los besos únicamente. Es una forma de estimular el deseo de ambos, ya que este juego no implica en ningún caso la penetración.

Splosh: si la expresión hablaba de que “con la comida no se juega”, para llevar a cabo esta práctica sexual hay que dejar a un lado cualquier objeción a cerca de manipular alimentos para un fin que no sea la llenar la barriga. De hecho, el splosh supone emplear la comida para embadurnarse el cuerpo con fines sexuales. A partir de ahí, la imaginación de los miembros de la pareja debe ser la responsable de inventar mil maneras de hacer “desaparecer” los restos de comida de la anatomía del compañero…

Este término inglés tiene diferentes acepciones: define el sonido que se genera cuando algo es lanzado al agua, por un lado, y hace referencia al verbo que se emplea para designar la acción de caminar sobre barro, por otro. También es el nombre que acuñó en 1989 una revista erótica británica que impulsó y e hizo visible este fetichismo que une el sexo con la comida las “situaciones húmedas o mojadas”.

En la actualidad, esta práctica está incluida dentro de lo que se denomina “Wet And Messy Fetisch”, en español, fetichismo húmedo y sucio, que convive el juego sexual con más sustancias, además de los alimentos, como barro, pintura, agua…

Dogging: También llamado cancaneo, esta práctica es una opción para aquellas parejas que quieran salir de la rutina. O por lo menos, escapar del escenario en el que generalmente se lleva a cado su actividad sexual. Es un tipo de “sexo prohibido”, ya que el dogging supone realizar el acto sexual en lugares públicos, como parques, playas, baños de establecimientos, descampados… Puede implicar también cierto exhibicionismo, porque el cancaneo concibe la presencia de curiosos, aunque eso dependerá de la pareja y su inhibición de ser vistos o no mientras se tienen los encuentros sexuales.

En cuanto a la terminología, no se sabe a ciencia cierta de dónde proviene el anglicismo dogging. Bien podría haber surgido en referencia a aquellos mirones que, con la excusa de pasear al perro (dog en inglés), paseaban por zonas públicas en busca de parejas practicando sexo, o bien al acto en si y su similitud con el modo

Tickling: esta tendencia sexual se basa en la realización de cosquillas eróticas, especialmente centradas en las zonas erógenas, con el fin de excitar y estimular sexualmente a la pareja. Esta técnica puede emplearse como juego preliminar antes de la realización del coito.

Para la puesta en práctica del tickling, lo más básico es emplear el propio cuerpo para estimular a la pareja a través de las cosquillas. Sin embargo, también se pueden utilizar diferentes objetos como plumas o plumeros. Se trata de tener imaginación

Sexting: Se refiere al envío y recepción de contenido erótico por medio de los dispositivos móviles. Esta práctica es una de las que más adeptos acapara en la actualidad, debido al avance de la tecnología por un lado, a las ventajas que procuran los celulares para ponerla en marcha, por otro, y, finalmente, debido a la inmediatez que permiten estos para compartir fotografías y mensajes, por otro.

Se trata de una herramienta para excitar a la pareja a pesar de la distancia. Los mensajes de texto o de wathsapp se convierten en el medio de transporte para expresar, a través de la palabra, contenido sexual, picante y subido de tono a la pareja con el fin de estimular su apetito sexual. Estos mensajes pueden acompañarse de fotografías sugerentes o explícitas que no dejen nada a la imaginación.

Footjob: Así se conoce la práctica sexual que implica hacer masajes en las zonas erógenas de la pareja con los pies. En el caso de que la mujer sea el sujeto pasivo de la acción, debe posar sus pies en el pene de su pareja y acariciarlo con las plantas o los dedos de los pies hasta que el hombre alcance el orgasmo. En el caso inverso, el hombre puede posar sus extremidades, o bien sobre los pechos, o bien sobre la región vaginal de su compañera y estimularla hasta que esta alcance el clímax. Se trata de un juego sexual muy ligado al fetichismo de los pies.

 
 

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