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¿Le haces sentir que lo amas?

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 ¿Le haces sentir que lo amas? Thinkstock

Aunque suene extraño, o difícil de creer, para ellos un ‘te quiero’ a veces no es suficiente para sentirse verdaderamente apreciado, querido, deseado.

Sentirse amado es una de las necesidades más grandes del ser humano. Una necesidad que se puede comparar con la de tener sexo, un techo para resguardarse y chocolate en grandes cantidades.

Todo el mundo necesita sentirse amado. Una relación feliz depende de ese amor, si tú lo amas, querrás que él sienta el calor y la profundidad de tu amor, lo que mismo que él quiere hacerte sentir amada y deseada.

No es fácil saber qué hacer para que tu hombre se sienta amado. Si le prestas demasiada atención, lo asfixias, si le haces demasiados regalos, creerá que estás sobornándolo emocionalmente, y si le dices ‘te quiero’ demasiadas veces, pensará que lo estás obligando a que te responda, cuando en realidad lo que ese hombre quiere en este momento es recostarse tranquilo en el sofá, descansar, y ver las semifinales del fútbol contigo a su lado.

Quizá pienses que estás enviándole señales, pero la cuestión es si él las recibe correctamente... o si las recibe. ¿Se sentirá deseoso de amor porque eres demasiado fría para comunicar lo que sientes... o bombardeado por tus exigencias emocionales? ¿No será que te falta información sobre la persona que se encuentra en la línea receptora?

Todo esto tiene remedio, según la sicóloga Ana Morales: “ponemos gran énfasis en las palabras amorosas, en particular al decir ‘te quiero’, dice Ana. ‘Pero, ¿por qué pocas veces preguntamos, ‘¿te sientes amado por mí?’ Porque, ¿no es cierto que cuando uno ama, es más importante que la persona se sienta amada, que sentir amor por ella?”

La pregunta ¿te sientes amado? puede resultar inquietante. Haciéndola, le abres las puertas a una calle de doble vía con tu pareja. Si eso te intimida demasiado, trata de preguntar: ¿Cuándo te sientes más amado por mí? o ¿Qué podría hacer yo para hacerte sentir verdaderamente amado? Lo vital aquí, es que cuando haces estas preguntas, debes abrir tu mente para aceptar las respuestas... ¡tal vez tu hombre no te dé la respuestas que esperas! El objetivo de todo esto es conocer más a fondo tu relación y profundizar en la intimidad de ambos. Según Morales, ‘Puede ser de mucha utilidad que el hombre comparta contigo su experiencia de cómo ser amado. Así, ambos hablarán con honestidad y no basándose en suposiciones ni en la adivinación de pensamiento, lo cual puede llevarlos a caer en toda clase de problemas.’

Comprender que la plenitud emocional y sexual depende de la reafirmación constante, es un gran paso, que probablemente no sea fácil para tu hombre. Después de todo, la mayor parte de los hombres no se distingue exactamente por tener un buen récord cuando se trata de discutir sus relaciones con franqueza y libertad. Pero eso no significa que él no vaya a responderte si tú tomaras la iniciativa y actuaras sin palabras. Prueba estas estrategias que conmueven corazones y observa su reacción. Pero nunca olvides que él necesita sentirse amado, y hacérselo sentir redundará en enormes beneficios para ti también. Cuando sepas cómo lograrlo, te adueñarás de tal modo de su corazón, que no podrán despegarlo de ti ¡Ni con una grúa!

Dilo cuando lo sientas

En los primeros momentos de una relación gastamos mucho tiempo y energía emocional para saber lo que está pasando por la cabeza de nuestro compañero. ¿Me quiere? ¿Está jugando conmigo? ¿Odiará a mi madre? Los primeros ‘te quiero’ que se dicen, son momentos definitorios en este proceso, como una transacción que, a la larga, se llega a hacer después de mucho regateo. El problema es que más tarde, esa transacción se puede convertir en algo mecánico, como pagar la hipoteca.

Según la experta, ‘es triste decirlo pero hay quien puede mentir al decir ‘te quiero’, o hacer un hábito de decirlo hasta que se pierde el significado, o decirlo de un modo arrogante, o esperando algo a cambio, o como para reclamar algo que se considera es de su propiedad.

Imponle las manos
A los hombres les encanta que los toquen; viven en un mundo donde apenas existe el contacto físico (a no ser que jueguen fútbol). Tú eres probablemente la única persona que le da a él la atención física y la ternura que necesita.

Dale espacio
Dejarle al hombre ‘espacio’ para que él haga lo que quiera, es uno de los modos más maduros de hacerlo sentirse amado. Es una forma de entender al otro. Por más increíble que suene, este tipo de espacios, lejos de separar, fortalecen las relaciones.

Recordando las pequeñas cosas
Mientras más dure la relación, más fácil es olvidar las cositas que te volvieron loca de deseo al principio. Cualquier momento de los inicios de la relación, cualquier sensación que implique afecto, todo es válido mientras la intención sea mantener la llama viva.

Prueba con lo cursi: ¡da resultado!

Admitámoslo. Las flores y los bombones son clichés. Y el hombre que le manda flores o chocolates a una mujer como prueba de su amor, no tiene mucha imaginación. La razón por la que consigue lo que quiere es porque la estrategia de las flores y los dulces surte efecto. Pero, ¿saben una cosa? Comprarle flores a los hombres también funciona.

Envíale mensajes
Los mensajes pequeños son gestos de amor que significan muchísimo. Le encantarán. Así funcionan los detalles pequeños, especialmente si es algo de lo cual él te haya hablado: un libro, un disco, por ejemplo.

Permítele que flaquee a veces
Los hombres casi siempre tienen mucha presión para ser masculinos, fuertes, duros, asumir el control. Por ejemplo, si tú y tu amante van de la mano caminando juntos, solo a uno de los dos le está permitido asustarse –y no es a él-. La mujer que tiene terror de ver a su hombre llorar o sobresaltarse por algo, nunca podrá tener intimidad con él. Es por eso que uno de los mejores regalos que la mujer puede darle a un hombre es permitirle ser débil, o tonto... y seguirlo amando y admirando.

A su lado cuando te necesite
A veces en la vida las cosas nos salen mal, y puede que sentirse amado por ti sea lo único a lo que él pueda aferrarse.
                                                               

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