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Los hombres "están hechos" para ver otras mujeres

Fucsia.co

Los hombres "están hechos" para ver otras mujeres Foto: Pantherstock.

Un estudio reciente afirma que los hombres se sienten atraídos hacia los rostros que no han visto antes porque la novedad garantiza su éxito reproductivo.

Mientras las mujeres se sienten atraídas hacia caras que les son familiares, los hombres encuentran más bellas las que no han visto antes. Esta fue la conclusión a la que llegaron los investigadores de la Universidad de Stirling (Escocia) y la Universidad de Glasgow (Inglaterra) en un estudio publicado este mes en la Revista Archives of Sexual Behaviour.

Los investigadores les mostraron docenas de fotos con rostros de hombres y mujeres a participantes de ambos sexos. Entre más veces las mujeres del estudio vieron la foto de un mismo hombre, más probabilidades había de que se sintieran atraídas hacia él. Por el contrario, los hombres calificaron de menos atractivas a las mujeres cuya foto ya habían visto.

Se cree que estos resultados pueden explicarse por el efecto Coolidge según el cual los hombres se excitan más que las mujeres con la novedad de una pareja sexual. La razón, creen los investigadores, es que los hombres evolucionaron para maximizar su éxito reproductivo fecundando el mayor número posible de compañeras.

Anthony Little de la Escuela de Ciencias Naturales de la Universidad de Stirling explicó que “para los hombres, los rostros que habían visto en otro lugar eran menos atractivos, especialmente para relaciones a corto plazo. Hay una tendencia a que ellos vayan detrás de un gran número de compañeras ya que estar con varias aumenta dramáticamente su éxito reproductivo”.

La psicóloga Jane McCartney comentó que “los hombres están orientados a reproducirse lo más posible, y algunos se aprovechan de esto lo más que pueden. Sin embargo, desde un punto de vista práctico, no tiene sentido ir por ahí teniendo muchos hijos con mujeres distintas”.

Así que por más molesto que sea que a él se le desvíe la mirada en el restaurante o cuando cruzan la calle, según los investigadores, ni siquiera es su culpa. Está en sus genes.

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