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Los 4 peores errores de la comunicación de pareja

Los 4 peores errores de la comunicación de pareja Los 4 peores errores de la comunicación de pareja, foto: Thinkstock

Los psicólogos de pareja reconocen cuatro errores básicos en la comunicación en pareja. Entérate aquí de cuáles son.

 
La buena comunicación es la base de toda relación saludable, sea en pareja o no. La comunicación permite la empatía con el otro, es decir, la identificación mental y afectiva con el estado de ánimo de la otra persona. No se trata entonces de un formalismo psicológico, sino de un verdadero principio básico para el entendimiento mutuo.

Falta de diálogo
Antes de reconocer las típicas faltas que cometemos cuando nos comunicamos con la pareja, es preciso anotar que expresar los sentimientos y preocupaciones es fundamental para mantener un noviazgo o matrimonio sano. De nada sirve pretender ser un ideal de persona a base de mentiras para agradarle más a tu pareja, como decir que eres fanática al fútbol o que solo te gustan las películas de autor, si no es así.

Todos decimos mentiras, pero la honestidad en cuanto a los verdaderos intereses y sentimientos planteará los lineamientos de la relación, definirá los temas que van a compartir, las cuestiones en los que no se entienden y en qué va a ceder cada quién. Es preferible que cada miembro de la pareja tenga claro de qué se trata el otro, antes de meterse en una relación o de seguir profundizando en ella.

El diálogo resuelve todo tipo de inconvenientes y malentendidos siempre y cuando se traten a tiempo, sin esperar a que se empiecen a mezclar con otros problemas. Ahora bien, si la pareja dialoga pero no fluye la comunicación, es posible que se esté presentando alguno de los siguientes inconvenientes:

Los típicos cuatro
Los psicólogos de pareja reconocen cuatro errores básicos en la comunicación en pareja, cualquiera de ellos puede convertirse en un problema mayor y puede incluso acabar con la relación si no se presenta un cambio de actitud una vez detectado el problema. Presta atención a cada uno de ellos para detectar si sufres de alguno de ellos sin darte cuenta.

Comunicación absolutista
Uno de los inconvenientes más frecuentes cuando las parejas empiezan a profundizar en la relación, o cuando comienzan a vivir juntos, es lidiar con las diferencias en cuanto a la manera de hacer cada cosa; cada uno fue criado con costumbres distintas y considera que su manera de abordar los quehaceres de la cotidianidad es la mejor. Imponer sobre el otro el criterio propio, sin dar espacio a un acuerdo, puede ser fatal a largo plazo.

Es posible que el menos interesado en entablar una pelea ceda en algunas cosas, pero después de un tiempo resultará sumamente molesta la actitud autoritaria de quien usa frases como: “esto se cocina así”, “tienes que cambiar la toalla cada ocho días”, etc. Las expresiones imperativas implican una obligación y no permiten el discernimiento.

Comunicación extremista
En situaciones de estrés o frente a algún problema particular, suele pasar que se mencionan o se toman en cuenta exclusivamente los extremos negativos de la situación, también ocurre que se enfatiza únicamente en las actitudes o expresiones del otro que resultan convenientes. Es el caso de frases como: “tu siempre te vas con tus amigos”, “jamás me acompañas a mis cosas”, “todo te sale mal”, etc.

En estos casos es preciso encontrar el lado positivo de la situación, ello ayudará a aminorar el problema porque calma los ánimos y no hiere susceptibilidades. Por otro lado, reconocer las virtudes y los esfuerzos del otro hará más efectiva la solución; en medio de un problema vale más resaltar lo positivo que recalcar lo que se ha hecho mal anteriormente.

Comunicación inflexible
Mantenerse demasiado rígido en cuanto a la manera de ejecutar las cosas, considerando que siempre se tiene la razón y mostrando completo desinterés por los aportes que tenga el otro, se está engendrando un campo de batalla en lugar de una relación sana. Si ambos pelean por tener siempre la razón, se recurrirá frecuentemente a argumentos extremistas y reducciones al absurdo que resultan perjudiciales.

Si tu pareja presenta este tipo de comportamiento, lo mejor que puedes hacer es esperar a que él termine sus explicaciones y después sentar tu posición de manera firme, si consideras que es algo en lo que no debes ceder. Dependiendo del caso puedes argumentar tu propuesta, si notas que él usa tus argumentos en tu contra, solo para ganar una batalla más, no des tu brazo a torcer para que comprenda que es necesario que ambos puedan tener la razón.

Adivinar el pensamiento de la pareja
Suele pasar entre las mujeres que maquinan toda una serie de situaciones a partir de lo que supuestamente piensa la pareja. Es un error catastrófico porque se rompe la comunicación y ambos terminan haciendo cosas diferentes y gestando una posible pelea donde la culpable es únicamente la imaginación. Lo más conveniente en este caso es preguntar al otro lo que piensa o siente y no basarse en lo que ha ocurrido en el pasado; es muy saludable ponerse en los zapatos del otro para incentivar la empatía, pero no hay que exagerar auto adjudicándose la capacidad de pensar como la pareja.



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