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Los rapiditos ¡más, más y más!

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Los rapiditos ¡más, más y más! Thinkstock

Calientes, impetuosos, fogosos y excitantes, los rapiditos son el modo más inmediato de llegar al orgasmo y a la intimidad total.

La técnica del rapidito va contra todo lo que normalmente acostumbramos a oír acerca del arte de hacer el amor. Pero el deseo es algo extraño y maravilloso. A veces la espontaneidad impetuosa de un encuentro rápido y semisalvaje, crea chispas tan capaces de derretir y de alcanzar pausadamente el orgasmo. La evidencia demuestra que no necesitamos mucho tiempo para experimentar el nirvana sexual.

Según demostró el Reporte Kinsey, una encuesta sexual mundial, tanto los hombres como las mujeres, pueden masturbarse hasta llegar al orgasmo en unos tres minutos. Y con un compañero, las mujeres pueden llegar al orgasmo en un promedio de 8 minutos.

En otras palabras, el jugueteo sexual, aunque apetitoso, es en realidad el merengue sobre el pastel
. Está demostrado que las mujeres prefieren el sexo ‘duro’, impulsivo, que se asocia con el rapidito. La mujer necesita una estimulación física vigorosa para llegar al orgasmo. Parece que demasiados juegos sexuales pueden hasta descarrilar su respuesta.

Los rapiditos tienen esa maliciosa –picantosa calidad de lujuria que conectamos con el sexo bien hecho. El hecho es que el peligro y el factor tabú que se asocian con los rapiditos tienen un efecto de boomerang en el placer. Mientras más acelerado se está mentalmente durante el sexo, mayor será tu potencial para el orgasmo. Así que el temor lo que hace es exacerbar el deseo, preparando el cuerpo para el placer.

Arrebatos de placer
Aunque no llegues al clímax, esos arranques de pasión cortos pero intensos pueden llevar a cositas más dulces más tarde; imagínatelos como los preliminares para el sexo de la gente que no tiene mucho tiempo disponible.

Según los expertos en relaciones y aficionados a la lujuria, el rapidito ocasional también es vital para la salud amorosa de la pareja. Es como el terremoto que sacude la relación, sorprende a los amantes que se creen que lo saben todo el uno del otro; les recuerda que no importa lo ocupados que estén, siempre hay tiempo para conectarse íntimamente; y es terapéutico, porque ni él tendrá tiempo para pensar si mantendría la erección ni ella para preocuparse de si le lucirán demasiado gordos los muslos... ni ambos para preguntarse si serán buenos amantes, cuando los dos estén rompiendo la barrera sexual de los cuatro minutos.

Y los rapiditos son un fantástico modo de desestresarse.
Desprovisto de todos sus adornos, un orgasmo es fundamentalmente el rebajamiento físico de todas las tensiones acumuladas en el organismo. Y no importa si tu compañero se gana la vida masajeando cuerpos, la mayoría de los hombres prefiere hacer el sexo que darte un buen masaje.
                                                               

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