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La verdad sobre ser una 'esposa trofeo'

Fucsia.co

La verdad sobre ser una 'esposa trofeo' Foto: Ingimages

Una mujer casi perfecta para exhibir, y un hombre con la billetera correcta. Así son de reales los matrimonios por conveniencia. Con este tema, la columnista mexicana María de la Mora, llega a Fucsia.co.

María de la Mora
@MariadelaM1
México

Es alta, pero no más que tú.  Eso, sí muchísimo más guapa. Suelen preguntarle si fue modelo y sabe cómo bajar la cabeza como si no supiera por qué se lo dicen. Dar instrucciones de cómo poner una mesa para 12 le sale tan natural como jugar paddle o esquiar en nieve y con posar tu mano sobre su rodilla, ella sabrá si tiene que hablar más bajo, reírse menos, escotarse más, cambiar de tema o abandonar la habitación.

No soy hombre, pero entiendo los beneficios de tener una trophy wife. Como todo trofeo, sus horas en el gym y sesiones con el cirujano te harán parecer más listo, más guapo y más poderoso. Win-win: ella te adorna, a cambio de que tú la accesorices.

Garantizada está la admiración de tus colegas, socios, jefes y clientes; todos salivarán por ella, mientras brindan por tu hombría y, para que el binomio (estratégicamente planeado por ti y por ella, cada uno por su lado y con su agenda) adorne (tú con lana, ella con su cuerpo) fiestas, clubes de golf, exposiciones, safaris y degustaciones, serán la pareja más codiciada, celebrada y admirada. Y tú lo sabes: eso ayuda a abrir puertas y cerrar deals.

Muy probablemente tú serás el único que sabe que en la intimidad está la penitencia: por cada mujer deseada, hay un hombre harto de meterse en la cama con ella. Pero eso es solo parte del precio a pagar; quizá la más obvia y la que descubras más pronto, pero a mi juicio no la más peligrosa.

No te engañes: la pasión carnal no está incluida en ninguna cláusula del trato y, es más, incluso podría nublar el objetivo de la transacción. Aquí el trato es brillar hacia fuera y quien tiene por carrera aparentar, no tiene por qué aportar gran cosa cuando no hay reflectores. Los trofeos se ponen en los escaparates, no en la cama ni en la tina.

Las trapecistas del circo, como los toreros, lo dan todo en la carpa o la plaza, están entrenados para actuar buscando el aplauso, pero tras bambalinas no tienen porqué trabajar horas extra; mientras dejan el brassiere de lentejuelas, o el traje de luces, en el camerino, el rímel se corre. Y están cansados y ninguna estrella trabaja de a gratis. Al final, la casa en Las Lomas y el Audi con chofer ya lo tienen, cómo por qué darían un plus, fuera de horas de oficina.

Pero tú y yo sabemos que ese down side no tiene mayores consecuencias: ella cubre algunas funciones, pero para las otras siempre habrá dónde y con quién. Y todos contentos. El riesgo, el verdadero reto del sugar daddy (osea tú) reside en la siempre potencial sublevación. Ahí sí, el negocio puede tornarse espinoso.

Si se trata de una perfecta trophy wife, una auténtica edición limitada, será lo suficientemente tonta como para saber comportarse y seguir tus instrucciones a cambio de un muy buen sueldo fijo y ciertas prestaciones como propiedades a su nombre, joyas, viajes, bolsas y vestidos de alta costura.

Sencillo, ¿el precio? Vivir con un molusco con apariencia de Barbie que además sale carísima. Pero eso ya lo sabías y, como eres muy listo y muy poderoso, calculaste con rigor la relación costo-beneficio, así que la apuesta es segura y redituable.

Pero si no es tan tonta, entonces sí que corres el riesgo de la eventual sublevación. Y ahí, ni el mas osado experto financiero te recomendaría entrarle a la faena. Porque llegará el día en que se canse de tus levantadas de ceja y de que ni todas las bolsas ni vajillas del mundo le compensen tus ronquidos, tus cuernos ni tus lonjas (ella es el trofeo, no se te olvide) y entonces le dará por opinar, por hablar un poquito más fuerte o contar un chiste altisonante en la sobremesa de la cena donde pretendes cerrar el negocio de tu vida.  Y tratarás de disciplinarla, pero quizá ya tenga suficiente colmillo como para asegurarse una millonaria pensión de divorcio. Es decir, de un salario sin obligaciones, porque muy probablemente engendraron trofeítos, que también les ayudaron a asegurarse un lugar en el palco del coliseo de los shinny happy people, un costo marginal que no calculaste a la hora de firmar el contrato. La letra pequeña que genera la procreación.

Y si tiene dos dedos de frente, eventualmente tendrás que reemplazarla, por otro trofeo más liviano, que te será más difícil conseguir porque serás un poco más viejo y bastante más pobre. Eres listo y poderoso, arma bien tu business plan, no me desilusiones.

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