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Cómo vaciar la mochila antes de empezar una nueva relación

Fucsia.co

Cómo vaciar la mochila antes de empezar una nueva relación Foto: Ingimage

¿Cómo dejar los recuerdos, esos dolores y dificultades del pasado antes de encontrar una nueva pareja? Expertos nos dan sus consejos.

Encontrar de nuevo el amor, supone enfrentarse a un universo emocional lleno de posibilidades, de retos conjuntos y de experiencias desconocidas. Todo esto teniendo como base que el nuevo compañero de vida que se escoge, nunca será idéntico a la persona que se dejó atrás.

Sin embargo, cuando se tiene un fracaso sentimental y llega el momento de abrirse de nuevo, muchas personas añaden a la relación cargas emocionales y miedos producto de las malas vivencias experimentadas con la anterior pareja. Así, el presente se ve condicionado por los recuerdos.

Victoria Eugenia Cabrera de Otoya, profesora investigadora del Instituto de la Familia, así como de la Universidad de la Sabana y especializada en autoestima y relaciones interpersonales, asegura que “está en la condición humana transferir las experiencias de las anteriores relaciones a las nuevas. Si uno monta en una bici y se cae, la próxima vez que vuelva a subirse a una, pensará que se volverá a caer. Pero eso es aprendizaje. Toda experiencia negativa ayuda a madurar”. 

Sin embargo, esta mochila repleta de recelos que se traslada de una relación a otra puede actuar a modo de talón de Aquiles. Su mantenimiento sobre nuestros hombros puede provocar una pérdida de la identidad propia. Limita a la persona a abrirse a la nueva experiencia o genera la aparición de emociones irracionales, a veces muy dolorosas, como ansiedad, tristeza o desconfianza, y comportamientos poco aconsejables, como el servilismo.

El miedo es una reacción emocional que aparece en el momento en el que el cerebro percibe una situación de peligro. Pero esta amenaza no siempre es real, y es cuando aparecen los miedos irracionales, causantes de frustraciones e insatisfacciones. Según Cabrera: “Miedo es una falta de autorregulación de la razón y su superación se consigue a través de esta, no permitiendo que las emociones nos dominen y dándonos la oportunidad de confiar en las personas”.

Uno de los temores más frecuentes que se custodian, dentro de la citada mochila, una vez se ha dado por finalizada la relación y hay que emprender una nueva, es el fracaso. La creencia de que todo tiene que salir bien a la primera provoca la autopenalización del propio error. Debido a esto, nos volvemos demasiado cautelosos a la hora de comenzar una relación nueva o nos convertimos en alguien más rígido y menos paciente con los errores de la pareja, lo que genera la aparición de egoísmos y falta de equidad con las emociones del otro.

Buscar la perfección en la nueva pareja es otra actitud que repunta cuando se vuelve a una relación. Así, se multiplican las exigencias hacia la pareja, muchas de ellas imposibles de cumplir, y se alimentan las tensiones entre ambos.

Las rupturas pueden desencadenar la aparición de determinados comportamientos indeseados como la sumisión. Cómo explica Cabrera, “es el momento en el que una persona pone todo en la relación y pierde su identidad por otros”, todo con el objetivo de no volver a fracasar o de no quedarse sola. Surge así la complacencia extrema con las necesidades de la pareja, olvidando las propias. En estos casos, “hay que asumir una posición intermedia, mostrarse reflexivo y mantener la autonomía”, explica la profesora de la Sabana.

Evitar expresar las emociones es otro miedo que se va transportando de una relación a otra. La lógica implica no abrirse y evitar profundizar en lo que uno piensa y siente con el fin de no ser vulnerable frente al nuevo compañero de vida. Pero esto es una falsa protección, porque no se actúa y procede con libertad.

Para superar los miedos, es imprescindible identificar qué fracasó en la relación anterior.  De hecho, “no hay que empezar una nueva relación hasta que no identifiquemos nuestros propios errores y a qué tenemos miedo. Posteriormente, hay que analizar esos temores, trabajarlos de forma intrapersonal y llevar a cabo cambios más asertivos en nosotras mismas si queremos resultados diferentes en nuestra próxima relación”, explica la profesora Cabrera.

Una vez superados, “hay que darse la oportunidad de enfrentar a una nueva pareja, pero hacerlo con prudencia, no de manera impulsiva; tomarse el tiempo para conocer a la nueva persona. Uno no puede entrar en una relación compartiendo todos los miedos con el otro miembro. No se puede llevar esa carga a la nueva relación, ni adjudicarle lo pasado. Hay que empezar limpio”, concluye Cabrera.

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