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Son humanos; sus parejas, no

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Son humanos; sus parejas, no ©

Sentir atracción por los objetos, no solo de una manera física, sino sexual y emocional, se conoce como objetofilia. En los años 70 se conoció el primer caso de esta condición, que le dio la vuelta al mundo. Conoce esta y otras impactantes historias.

“La objetofilia hace referencia a aquellos individuos que desarrollan profundos lazos emocionales y románticos, además de tener relaciones sexuales con objetos o estructuras inanimadas específicas”, asegura el psicólogo y profesor del departamento de Psicología de Nottingham Trent University (Reino Unido).

Asimismo, agrega que, a diferencia del fetichismo sexual, “el objeto o estructura es vista como un par igual en la relación”. De hecho, escribe en un artículo publicado en Psychology Today, que algunos objectófilos -como denomina a quienes padecen dicha condición- creen incluso que sus sentimientos son correspondidos por el objeto de su deseo.

A través de los años, el mundo ha conocido casos impactantes de personas que aseguran haberse enamorado de cosas inanimadas. El primero de ellos se desarrolló el 17 de junio de 1979, año en el que Eija-Riitta Eklöf,, una mujer sueca contrajo matrimonio con el Muro de Berlín, quien, además, cambió su apellido legalmente por Berliner-Mauer (Muro de Berlín, en alemán). Ella aseguró que fue amor a primera vista, desde que lo vio en televisión cuando era una niña. Posterior a esto, realizó seis viajes para visita a su futuro "marido", hasta que en el último se “casó” con este.

En 1989, año en el que fue derribado, la mujer manifestó ante los medios de comunicación sentirse horrorizada con el “mutilamiento” de su “marido”. “Con los lazos emocionales, amor profundo, buenos recuerdos con él… la única forma de sobrevivir es bloquear este terrible suceso”, escribió en su sitio web personal, años después del evento.

Más tarde, se conoció la historia de Sandy K, quien asegura ser “viuda de las Torres Gemelas”, tras el atentado ocurrido el 11 de septiembre de 2001, en Nueva York (Estados Unidos). Actualmente, tiene una maqueta de aluminio fabricada a una escala de 1:1000, con la que toma duchas – como si se tratara de una pareja humana- . Asimismo, ha confesado mantener relaciones sexuales con esta o, en sus palabras, “retozar juntos en la cama”.


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“Cuando se trata de amor, solo me siento atraída por los objetos. No podría imaginar un romance con un ser humano” , afirma la mujer.

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Por otro lado, el alemán, Joachim A., de 41 años de edad, asegura que "una historia de amor muy bien podría comenzar con un radiador roto”, para referirse a su relación con una locomotora de vapor. El hombre se dio cuenta, gradualmente, de que era capaz de abrirse completamente a una “pareja objeto”, de una forma en la que jamás podría hacerlo con una persona. Él aceptó su inclinación cuando tenía tan solo 12 años de edad e inició una relación con un órgano Hammond.

Y aunque muchos confiesan sentir amor infinito por su almohada, literalmente, el coreano, Lee Jin-gyu confiesa haberse enamorado de su 'dakimakura', una almohada de gran tamaño – muy popular en Japón- , en la que mandó a imprimir la imagen de Fate Testarossa, su personaje favorito de una serie de ánime . Su idilio terminó con el sellamiento del compromiso en un "matrimonio", que inundó los titulares de la prensa local.




Y para finalizar, el caso más reciente es el de Bill Rifka, un estudiante de psicología, quien admite tener una relación con su iBook. “Para mí, mi Mac es un hombre. Tengo una relación homosexual, para ser más claro”. Y como si esto fuera poco, confiesa haber coqueteado con “un dulce computador portátil en eBay” y sentir por este un deseo real.


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