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6 razones por las que nos da temor ser amados

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6 razones por las que nos da temor ser amados Foto: Ingimage

Como un mecanismo de defensa, algunos seres humanos tienen reacciones negativas ante las manifestaciones de cariño y admiración. Un experto explica las razones.

“Una mujer se sintió molesta cuando su novio le dijo que la amaba tanto que desearía tener hijos a su lado. Ella nunca había expresado hostilidad hacia él antes, y el hombre en cuestión no la presionó o incluso sugirió una acción”, cuenta Robert Firestone, Ph.D. en psicología y autor del blog The Human Experience del sitio web Phsychology Today.

El especialista asegura que nos sentimos prevenidos ante el hecho de ser y sentirnos amadas, lo que, sorprendentemente, genera sensaciones negativas como ira y rabia. Sin embargo, se trata de un proceso inconsciente. Firestone explica el porqué de este fenómeno:

Sentirse amado despierta ansiedad: como respuesta al temor de sentir que otra persona tiene un afecto especial hacia nosotros se generan sentimientos de hostilidad y rechazo, además de la ansiedad de corresponderle, aunque la persona no lo desee.

La tristeza de recordar el pasado: ser tratado con amor no solo trae sensaciones positivas; en muchas personas genera sentimientos de dolor provenientes de experiencias del pasado, sobre todo en la infancia. Asimismo, brota el miedo a ser abandonado, por lo que el amado empieza a poner barreras para no ser tocado por el amor y no volver a ser herido.

Crisis de identidad: quienes han tenido que pasar situaciones negativas en el amor temen volverse a entregar a él, pues este les haría dejar de ser quienes realmente son; es decir, contraponen los conceptos de amor y el propio yo. El psicólogo afirma que esto se debe al proceso de idealización que tienen los hijos de los padres durante la etapa infantil, como un proceso de “supervivencia psicológica”.

El temor a volverse dependiente emocionalmente: la etapa de la aceptación a ser amado se origina, también, de vivencias emocionales de la infancia, específicamente de una falencia o vacío emocional, en lo que se refiere a la relación padre-hijo. Estos traumas persisten en la vida adulta, así no sea de forma consciente. El resultado es una pseudo-dependencia de la persona; en otras palabras, la creencia de que puede ser feliz por sí mismo, sin necesidad de otros.
Pero cuando se sienten acorralados por el amor, toman actitudes de negación y alejamiento o las mismas que recibieron de sus padres en la infancia y, más aún, cuando el vínculo emocional con la otra persona empieza a tomar fuerza.

El rechazo a recibir halagos: por contrario que parezca, alcanzar el éxito en la carrera o, en este caso, en el campo sentimental, puede sacar a relucir, de una u otra forma, las insatisfacciones personales en la vida de un individuo. Esto genera reacciones de culpa y autorecriminación, lo que hace actuar a las personas con hostilidad y agresividad frente a quienes les manifestaron su admiración. En ese orden de ideas, quien padece de este tipo de condición toma los halagos como una forma de sabotear y arruinar su éxito, por lo que se someten a sí mismos a una carrera para mantenerlo.

Cuestionamientos existencialistas: según afirma Firestone, “las personas crean el mundo emocional en el que viven”, entonces, por todos los medios posibles, intentan mantener el equilibrio emocional que tenían cuando eran niños. Por esta razón, el hecho de ser amados interrumpe el proceso, llevándolos a la antitésis de mantener una relación feliz y satisfactoria a como de lugar.


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