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¿Qué clase de porno prefieren las mujeres?

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¿Qué clase de porno prefieren las mujeres? La directora de cine porno Erika Lust/Foto: Txema Salvans

El gusto femenino por la pornografía ha sido materia de estudio –y curiosidad-, de academias, científicos y activistas. Analizar las cifras de lo que ellas buscan en la red, ha dado luces sobre el tema.

El doctor en estudios de neurociencia, Ogi Ogas, escribe para la página especializada Psychology Today, que las cifras de lo que las mujeres buscan en internet, por fin han podido dar luces al cuestionamiento sobre si a las mujeres les gusta o no la pornografía y de qué tipo.

Las estadísticas han develado dos características del fenómeno:

1.  A la mayoría de las mujeres no les gusta el porno.
2.  A las mujeres que sí les gusta, ven en su mayoría, el mismo tipo de pornografía que a los hombres.

Sin embargo, cuando se trata de aspectos femeninos, no puede definirse tan sencillamente, pues detrás de este fenómeno se pueden analizar cuatro temas:

1. El fracaso de la industria porno para mujeres: desde la década de los 70 se han querido hacer producciones visuales que les interesen tanto a ellas, como para que paguen por ver. Pero, de alguna manera, esos propósitos fallaron porque fueron sostenidos por hombres gay o por una población femenina muy escaza.

2. Muchas mujeres aseguran que verían más porno si la industria creara una especie de pornografía feminista. Es decir, producciones en las que las relaciones sean más eróticas, respetuosas, donde el punto de vista sea positivo. Y esos trabajos son hechos, la mayoría de veces, por directoras o productoras. Sin embargo, dice el experto,  la afluencia de visitantes tampoco ha sido mucha. Existen dos páginas famosas en Estados Unidos, que han intentado sobrevivir durante dos décadas con un promedio de 50 mil lectoras.

Sin embargo, otra cosa es lo que piensa la famosa directora de porno para mujeres, la sueca Erika Lust que ha hecho su carrera en Barcelona con una productora que comercializa sus cintas a través de su web y de envíos de sus películas por correo. Incluso, el año pasado lanzó su primer libro erótico La canción de Nora.


La directora de porno femenino Erika Lust/Foto: Mireya de Sagarra

De acuerdo con ella, a pesar de la crisis económica que afecta a Europa y, especialmente a España, su mercado sigue creciendo continuamente, al punto de que no ha podido rodar una nueva cinta desde hace más de un año por dedicarse a comercializar sus largos y cortometrajes.

La pornografía para mujeres también tiene festivales que destacan las mejores producciones anuales, especialmente en Europa como el Festival de cine erótico de Barcelona.

Activistas como Erika Lust, que se declara feminista, aseguran que quieren ver un porno donde las mujeres no sean tratadas como objetos. A ella se han unido otras directoras como Jennifer Lyon Bell, Anne Span o Annie Sprinkle, que fue una prostituta y ahora es una educadora sexual. Ella precisamente ha dicho una famosa frase: no digo no al porno, digo sí al porno bien hecho.

3. El tercer punto que resalta el doctor Ogas es que las cifras no favorecen a quienes defienden el porno feminista, pues sugieren que las mujeres visitan entre 500 y cien veces más las páginas de porno común, que las dedicas al porno feminista.

4. Entonces, dice el experto, ¿quiere decir que las mujeres prefieren el porno duro y misógino al que es más amable con ellas? La verdad, dice, es que las mujeres no ven porno con demasiada frecuencia. Los estudios dicen que entre el 8 y el 20 por ciento de quienes usan internet van a sitios porno, aunque es más difícil establecer este tipo de hábitos en mujeres que en hombres. Lo cierto es que la mayoría no visita para nada, ninguno de estos sitios.

Pero que las  mujeres no estén acostumbradas a ver porno tiene también razones más profundas de lo evidente. Por una parte, esa abundancia de material que consideran ofensivo y misógino. Mientras estas producciones están por doquier en la web de manera gratuita, el porno considerado ‘feminista’ es hecho a partir del trabajo de directoras que no lo dejan al libre uso, sino que cobran por ver, como es natural.



La  feminista americana Catharine MacKinnon escribió en su libro ‘Sexualidad’ que: “El dominio erotizado define los imperativos de la  masculinidad; la sumisión erotizada define la feminidad. Ser objeto de uso sexual es parte esencial del contenido del sexo para las mujeres”. La falta de gran oferta y los tabús con los que han crecido las mujeres en torno a su sexualidad, desestimulan este mercado en el ámbito femenino.

Y esa precisamente es la lucha, al parecer incipiente según las cifras, de las mujeres contra la pornografía convencional, y el crecimiento lento de una comunidad que prefiere el erotismo y la igualdad en las relaciones sexuales.

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