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¿Qué es lo que tanto les preocupa?: 5 cosas a las que los hombres le temen

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¿Qué es lo que tanto les preocupa?: 5 cosas a las que los hombres le temen Los hombres le temen a perder su independencia y convertirse no en nuestra pareja sino en nuestra necesidad de cada día. (Foto: Thinkstock)

Encuentra aquí las 5 principales cosas a las que ellos le tienen pavor en nosotras. Si tu ideal es el de tener una relación estable y satisfactoria, no cometas los errores que aquí explicamos...

Que su pareja sea como su madre: Desligándonos de la figura temerosa de un hombre con complejo de Edipo, el macho cabrío desconfía en que su pareja se convierta en la única mujer que realmente puede tener poder supremo sobre él: su mamá. Para los sicólogos, es la figura materna aquella que puede quitarle la “masculinidad” a su hijo al tener cierto dominio y capacidad de mando sobre él. Aparte de ser aquella que lo consiente como un niño y en ocasiones se convierte en su mucama, el hijo es aquel que obedece, debe respetar y atenerse a las reglas de quien lleva la jerarquía del hogar desde una cabeza femenina.

Erróneamente muchas mujeres optan como método de conquista por convertirse en las niñeras de su pareja (que si comió o no, que le lleva el desayuno a la cama, que le guarda su ropa, que lo regaña cuando llega tarde, que lo acicala antes de salir, etc.)Más que sentirse el centro de atención y convertirse en unos inservibles (a muchos les encanta, por cierto), lo que realmente les molesta es que corten con su virilidad y tengan otra persona más en su vida a la que hacerle caso, como en sus épocas de chiquillo.

Matrimonio y mortaja del cielo baja: Es una ecuación complicada y que trae muchas lágrimas de por medio: ellos temen casarse, y ellas, quedarse solteras. Y la pregunta que primero ronda por nuestra cabeza es: “y si tanto me ama, ¡¿por qué diablos no quiere casarse conmigo?!”, el inicio de una increíble película que armará más de un lío. No es ni falta de amor ni de compromiso. Los hombres a lo que verdaderamente le temen es a perder su independencia y convertirse no en  nuestro marido sino en nuestra necesidad de cada día. De hecho, para un hombre casarse trae cosas positivas como no depender de las reglas del hogar de su novia, salir cada vez que quiera con su pareja, cortar un poco con la diplomacia hacia la familia de cónyuge y tener un espacio para los dos en el que nadie pueda meter las narices. Sin embargo, son otras cosas de las que él debe prescindir, ya que es conciente que una vez una mujer salga de su casa, lo hará para pasar el 99% del tiempo con su marido y vivir el “idilio de amor” que los llevó a tal decisión. Las noches con los amigos, las llegadas tardes a casa, los fines de semana para él solo, plata para sus caprichos, etc. se reducirán considerablemente y por un buen tiempo. Ahora otra persona tendrá poder sobre su tiempo, dinero y prioridades.

El tamaño sí importa: O por lo menos es lo que creen ellos, eso  sin que valgan otro tipo de prelaciones que una mujer les pide al momento del acto sexual. Para muchos hombres, esta conclusión es nueva y aún siguen tragándose el cuento de teorías como que el tamaño de su pene es igual al de la mano o el de sus pies, así que no se te haga extraño que lo encuentres comparando talla de calzado con alguno de sus amigos.  Es una daga mental que ellos mismos se clavan sin conocer los verdaderos “poderes” del pene: un pene erecto puede adquirir hasta el doble del tamaño real, tanto en longitud como en grosor. Y esto sigue sin ser una característica primordial al momento de generar orgasmos femeninos. Desconocen estadísticas como que un pene puede mantenerse erecto hasta 40 minutos; que pueden tener un promedio de 7 erecciones diarias y que existen comidas afrodisíacas que disparan su libido y su potencia sexual de manera increíble.

Su ego se afecta con las comparaciones:
Si a nosotras nos llena de ira saber que hablan con sus exnovias o que hay una que otra gatuela rondando a nuestro hombre, ellos son tan históricos como egocéntricos. Les encanta saber tu pasado, y  no por  conocerte un poco más, sino por superar a aquel que se robó tu corazón. Es una competencia sana (si se dan a la labor de satisfacernos) tanto en la cama como fuera de ella. Si te atreves a compararlo con tu mejor amigo o con su mejor amigo, con tu compañero de trabajo, con tu maestro que tanto admiraras y con el amante que alguna vez te hizo ver estrellas, será un golpe bajo a su autoestima y a sus testículos. Los hombres buscan la aprobación y admiración de su mujer desde diversos aspectos: laboral, sexual, familiar, etc. Halágalo de vez en cuando y deja que se esfuerce por complacerte.

“¿Mujer necesitada? Siguiente, por favor”: Y no nos referimos a una dependencia básicamente sentimental: los hombres también le tienen pavor a aquellas que son unas aprovechadas y encuentran en el bolsillo de sus parejas el tercer miembro de una relación soñada. Una novia de este corte es lo suficientemente estratégica como para chantajearlo a través del sexo, de amenazas, de berrinches y compromisos morales apenas su hombre le demuestre algo de desconfianza o desapego. Cuando dependemos exclusivamente de la atención de nuestra pareja, nos convertimos en una carga psicológica y física para el hombre que se arriesga seguir con nosotras en una relación, solo porque “sabe Dios que locura podrá cometer”. Aunque no lo creas, el poder de una mujer caprichosa y con descargas lacrimales que la hacen llorar cada vez que se le viene en gana, desarma a un hombre por completo.


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